Volvamos a La Victoria

Este martes de Carnaval se cumplieron 199 años de la acción más emblemática de la guerra de independencia. La Batalla de la Victoria del 12 de febrero de 1814, en el territorio de lo que hoy es el Estado Aragua de la República Bolivariana de Venezuela. Aquella batalla inmortalizó al joven general José Félix Ribas, quien ante el avance del sanguinario José Tomás Boves y su ejército, hacia Caracas, decidió estructurar sobre la marcha un ejército de 1.500 soldados, jóvenes seminaristas y otros patriotas sin ninguna experiencia militar. Aquel puñado de valientes patriotas solo estaban armados de coraje, de fervor patriótico y con la firme convicción que necesitaban vencer, para la defensa de esposas, hijos, hijas, padres y demás civiles, tal como les dijo su líder , el joven caraqueño José Félix Ribas, en la arenga, antes de entrar en batalla, la cual remató con la lapidaria, sentencia: “No podemos optar entre vencer o morir, necesario es vencer” y con esa convicción se fueron al encuentro de un ejercito integrado por militares de carrera y que les doblaban en número de efectivos.

Aquella batalla duró todo un día y al caer la tarde el general Vicente Campo Elías, un realista convertido a la causa republicana, con 220 soldados, decidió la victoria al ofrecer el oportuno apoyo a la tenaz y heroica resistencia de los patriotas que mantenían la plaza bajo custodia.

Esa jornada forma parte de las tantas que dieron nuestros libertadores, en una guerra que debido a las traiciones y a la malinche posición de la apátrida oligarquía que ha subsistido hasta nuestros días, no alcanzó a consolidar los sueños de Miranda, Bolívar, San Martín, Urdaneta, Sucre, Martí y otros tantos que soñaron con la gran confederación suramericana, la Gran Colombia de Bolívar y la Colombeia de Miranda, como única manera de enfrentar al poder imperial del norte y sus aliados europeos.

Esa batalla continúa hoy. La llegada de Campo Elías, solo propició un receso, porque las traiciones al pueblo la genuflexa conducta frente al imperio de la oligarquía continúan vivas en nuestra sociedad del Siglo XXI.

En estos momentos solo tenemos que echar un vistazo a los acontecimientos que en el ámbito externo e interno rodean e intentan estrangular al proceso revolucionario, no solo en Venezuela, sino en Suramérica y el Caribe, en cuya pradera ha prendido el fuego producto de la marcha de la espada de Bolívar por el continente.

Si nos situamos en Venezuela, vemos como el imperio, con su criminal política de calumnias extrapoladas por la canalla mediática mundial, sataniza a nuestro país, como sospechoso de estar de estar produciendo armas de destrucción masiva, repitiendo el libreto aplicado a Irak. El Departamento de Estado, órgano criminal del imperio con su laboratorio de guerra sucia, termina de anunciar la extensión del “castigo” a CAVIM, nuestra industria militar, hasta el año 2015, por las relaciones de Venezuela, con Irán, Korea del Norte y Siria. Esa relación soberana de amistad de Venezuela con estos países, es criminal para Estados Unidos, que vela por “La Paz” del mundo y contra la proliferación de armas nucleares. Pero resulta que el santón EE UU, odia a las armas atómicas y es por eso que desde 1945, cuando lanzó los injustificados y criminales ataques contra Hiroshima y Nagazaki, hasta 1992, realizó 1.054 pruebas nucleares, contra 969 de la URSS.

Las armas nucleares para el imperio norteño, son una amenaza para la humanidad, pero si están en manos de países ajenos a sus títeres, porque el arsenal, que tiene el sionismo en Israel es inofensivo, al igual que Pakistan y otros aliados o sicarios del Pentágono.

Esta campaña contra Venezuela está siendo orquestada por los dirigentes de la MUD y sus socios, que han hecho de la situación de salud del presidente Hugo Chávez, un filón para intentar engañar al pueblo y desestabilizar al gobierno e igualmente en el ámbito internacional colocar al Venezuela como estado fallido, gobernado por Fidel y Raúl Castro desde la Habana a través de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.



Ahora con el ajuste al sistema cambiario han arreciado la guerra económica, en contra de la soberanía nacional la cual aceleraron desde el último trimestre del año 2012, cuando como parte de la campaña electoral, las mafias que todavía manejan el sistema alimentario y otros importante renglones del país, fabricaron una escasez de diferentes productos y aumentaron los precios a placer, en busca de una implosión social, producto de la rabia del pueblo.

Pero este pueblo ya no es gafo y les respondió con la señal de costumbre reeligiendo a Chávez en la presidencia y conquistando para la revolución, veinte de las veintitrés gobernaciones en juego. Ahora quienes con la mayor desvergüenza azotaron al país con paquetazos durante cuarenta años, intentan envenenar al pueblo, haciéndose eco de una supuesta inflación que va a poner a pasar hambre a todo el mundo, como consecuencia del “paquetazo rojo”.

Pero el pueblo bolivariano, se ríe de esas babosidades de la oposición, porque, todavía está en el ambiente la “Ley del hambre”, de Rómulo Betancourt, cuando recortó los salarios a los empleados públicos y congeló las contrataciones colectivas y salarios de los trabajadores, para complacer a sus amos en Wáshington. Luego las sucesivas devaluaciones, hasta llegar al afamado “viernes negro” del gobierno de Luís Herrera Campins, despúes la torta de Lusinchi con RECADI, luego el explosivo paquete de Carlos Andrés Pérez, Miguel “Paquetico” Rodríguez, Moisés Nahim y Herver Torres, que lanzó a la pobreza extrema a cincuenta por ciento de la población, período durante el cual, muchos periodistas fuimos testigos de excepción de familias que comían perrarina guisada y las madres alimentaban a los niños con teteros elaborados con el agua donde cocinaban las pastas. Luego el paquetazo de Caldera y Teodoro Petkof, que pretendía privatizar la educación, la salud, PDVSA, todas las empresas básicas, agua potable y, despojó a los trabajadores de sus prestaciones. Vacío las arcas del tesoro nacional para auxiliar a los banqueros ladrones, que hoy financian la guerra sucia contra nuestra patria, desde Miami, donde se han aliado con las mafia anticastrista.

Hoy a dos siglos de esa temeraria acción, el panorama no es nada diferente. El imperio español, que luego se volvió gringo, continúa atacando y pugnando por someternos a condición de esclavos y, la misma oligarquía apátrida, realista al servicio de la familia Borbom y del imperio Norteamericano y europeo sigue conspirando contra la patria desde una franquicia denominada MUD. La ventaja que tenemos hoy es que ya no somos un puñado de inexpertos seminaristas y estudiantes de diferentes colegios civiles de Caracas y sus áreas de influencia, sino todo un pueblo de más de 20 millones de patriotas, que está rodilla en tierra, esperando que el llanero, arañero de Barinas, diga: Volvamos a La Victoria.

Periodista

CNP 2414 [email protected]

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