Productividad-devaluación-confianza

De nuevo nuestra economía entra en un desenlace no agradable, ponerse a decir que es conveniente y que corresponde a un acto revolucionario es algo pueril, e innoble.

Toda devaluación en el pasado y porque no en este presente trae más sacrificios para la clase trabajadora y para aquellos que viven dentro de las limitaciones del capitalismo, que con sus medios y sus formas vemos fortalecerse en este proceso.

Hablamos de un socialismo que todos sabemos es inexistente; y lo santificamos como si fuese el panacea para todos nuestro males, que son muchos…por cierto.

Si es cierto que debido a múltiples medidas la economía venezolana en ciertos reglones muestra buena imagen, también lo es que aún hay mucho por hacer y mejorar.

Una de las cosas que no caminan dentro del actual esquema es el de la productividad, y en eso es bueno acotar que el gobierno no da muestras de liderar una mejoria; el ejemplo es la cantidad de nuevos ministerios que mantienen un status muy burocrático ante cualquier gestión.

Otra es la no utilización por parte del país de nuestras ventajas, hablemos de las energéticas, las cuales en muchas ocasiones dejamos en manos extranjeras funciones que sabemos podemos realizar y de una manera óptima; ejemplo es la poca participación de técnicos e ingenieros nuestros en las empresas asociadas a PDSVSA, que existen en muchos lugares del mundo. La presencia nativa es en algunos casos mínima, a pesar de que somos quienes aportamos el capital.

Otra es la que tiene que ver con el transporte marítimo y aéreo que no hemos podido consolidar, a pesar de que se han hecho inversiones millonarias en dólares; ejemplos Conviasa y Aeropostal, que sabemos no cubren las necesidades internas y menos podemos llevar nuestra bandera a otros lugares con eficiencia y dignidad, a pesar de que contamos con un excelente y valioso personal, dentro de esa industria. ¿porque no lo aprovechamos racionalmente?

Igual ocurre en lo marítimo, donde no utilizamos el cabotaje a gran nivel dentro de nuestro país, para permitir primero no deteriorar con cargas excesivas nuestras autopistas y carreteras, vemos como cada vez más la utilización de nuestros puertos es costoso y problemático, y los costos de trasporte de la carga por carreteras entre nuestras regiones se encarece por múltiples razones y ahora con la devaluación mucho más.

Otro importante reglón donde estamos muy bien colocado es en las comunicaciones, ya que contamos con dos satélites, y cada vez creamos mayores facilidades para nuestra gente, pero no podemos quedarnos dentro de nuestras fronteras, es necesario llevar esas ventajas al mundo, hacerlo con respeto, pero exigiéndole a los receptores de nuestro servicio atiendan y pongan precios accesibles a sus ciudadanos, no se puede dejar en manos de mentalidades capitalistas el uso de nuestros servicios, los cuales muchas veces son casi gratuitos.

Los costos de las llamadas y el uso de internet, desde Venezuela o para Venezuela utilizando nuestras instalaciones, la fibra óptica y satélites deben ser adecuadas y jamás onerosas; después de todo se trata de colocar a nuestras poblaciones un acceso adecuado y barato al mundo moderno de las comunicaciones, y eso es un acto de dignidad revolucionario sin duda alguna.

Podemos y debemos ser más productivos, no solo en la industria matriz nuestra, sino en las otras empresas relacionadas con lo básico, ejemplo las de Guayana, donde vemos ocurren problemas tras problemas y nada concreto se logra, donde la presencia de la clase obrera es negada y ocultada para que no pueda dirigir o participar en sus direcciones.

Lo eléctrico es una prueba más de nuestras deficiencias y muy notada por eso de los apagones; que no por casualidad ocurren en cercanías de eventos electorales.

El campo se encuentra en unas situaciones diversas, donde se reclaman mayores estímulos y coordinación en todo lo que conlleve a elevar la producción de alimentos para disminuir nuestras dependencias con el exterior. No se trata de producir lo que por costumbre jamás hemos realizado, sino producir y hacerlo aprovechando nuestras características.

Es muy importante garantizarles a los productores un precio adecuado a sus cosechas y una seguridad jurídica para que las tierras que esté produciendo no pueda ser enajenadas o intervenidas, así de simple, y de esa manera cumpliremos ese viejo precepto de que” la tierra es de quien la trabaja”.

La confianza la generaremos nosotros mismo en la medida que valoremos lo nuestro y lo cuidemos, en la medida que tomemos conciencia de que somos un pueblo destinado a llevar participación, libertad, democracia y solidaridad, pero hacerlo con el ejemplo primero nuestro y luego salir, a llevarlo a todo el mundo.

Tenemos de todo, aciertos a montón y fracasos también, nadie puede dudarlo, pero es necesario afincarnos en lo nuestro, no podemos copiar fracasos ajenos, eso no es de revolucionarios, si de ejemplo se trata debemos indagar y aprender de los de China o en los del Vietnam actual donde nadie puede poner en duda lo revolucionario de sus dirigentes, que han logrado satisfacer las necesidades de su gente y de una manera lógica, y hoy son ejemplo mundial, lo otro; lo de buscar experiencias en liderazgos fracasados en algo ruin e inaceptable de parte de cualquier persona que se diga o crea REVOLUCIONARIO. Los resultados son lo valido, lo otro es palabrería hueca. Hugo Chávez tiene algo que presentar como líder mundial, un pueblo alegre y con ganas, un pueblo satisfecho y orgulloso, un pueblo digno, participativo, consciente y bien informado, esa Venezuela es un ejemplo, y a ella nos debemos.

Ninguna devaluación es síntoma de mejoras, la misma palabra lo dice, se trata de perder valor; lo otro es paja.

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