La especulación no se ataca con devaluación

No soy economista, pero si ama de casa, doliente de la Revolución y afectada directa de las medidas gubernamentales y me aplica la cantata de Gualberto Ibarreto:   Mi abuela nunca aprendió lo que es la Geometría, pero una arepa en sus manos redondita le salía…pero si aprendí, que para implementar medidas contra la especulación, lo primero que tenemos que saber es, que es la especulación y lo segundo, cuales son las causas que la generan.
 
La especulación desde el punto de vista económico es el conjunto de operaciones comerciales o financieras realizadas con el objeto de obtener un beneficio económico, basado solamente en el sobreprecio  del bien o servicio.
Desde el punto de vista jurídico, conforme a lo previsto en el artículo 46 de la Ley de Costos y Precios Justos, la especulación es la venta de bienes o servicios por precios superiores a los que informaron los productores y  distribuidores a la Superintendencia Nacional de Costos y Precios; o por encima de los precios que hubiese determinado la misma Superintendencia, de conformidad con  la ley.
No es verdad que los controles de precios crean desbastecimiento y cierre de empresas productoras,  estimulando  la especulación. Lo que crea desabastecimiento, es el afán desmedido de ganancia exorbitante de la mayoría de los productores e intermediarios; y la no aplicación de las sanciones legales, porque en la mayoría de los casos hay sobornadores, funcionarios sobornables y organizaciones comunitarias, desorganizadas carentes de los mecanismos que les permitan ejercer una eficaz y efectiva contraloría social.
 
Tanto como la falta de valores en productores e intermediarios, pues si no se practica el amor al prójimo, a través de la gratitud, para agradecer a los consumidores la confianza depositada en sus productos; solidaridad, para expender a precio justo;  compasión, para entender la necesidad de los consumidores; y el servicio, para prestarlo con vocación, en el marco el más absoluto respeto; es imposible que productores e intermediarios puedan actuar con honestidad en el ejercicio de sus actividades, por tanto será imposible combatir la especulación.
 
Así que la fórmula para acabar con la especulación no es otra que:
 
1.-Formación; es importante que el colectivo venezolano apoye a las instituciones en la lucha contra la especulación, pero las instituciones también deben apoyar al pueblo venezolano en ese necesario cambio de su forma de pensar, para lograr cambios en su forma de actuar, fortaleciendo sus valores y principios de convivencia humana.
Si no existiesen consumidores susceptibles a dejarse especular, no existirían especuladores, por tanto ya basta de que las instituciones sigan decomisando productos de la especulación para distribuir a los consumidores que se dejan especular y seguir construyendo una sociedad de pobrecitos los consumidores a quienes el Estado debe proteger. Y cuando vamos a dotar a los consumidores de herramientas sólidas para que aprendan a defenderse?.
Contra la especulación es imperativo educar al consumidor y al usuario en la defensa de sus derechos, creando en nuestras comunidades redes que boicoteen a quienes abusen o pretenden abusar de ellas; la actuación no debe ser de la institucionalidad con apoyo comunitario, las actoras deben ser las comunidades organizadas con apoyo de las instituciones; pero también hay que educar a los acaparadores y a los especuladores.
Las acciones no deben quedarse solo en identificar a los especuladores, y decomisar los productos, pues estaríamos fomentando un nuevo órgano policial, debemos ser capaces de incidir en su cambio de conciencia, ya que la verdadera transformación está en la Prevención no en la Represión; pero debe aplicarse la sanción, mientras obtenemos los resultados de la formación.
 
2.- Desarrollar el aparato productivo nacional, con proyectos viables, compromiso y sinceridad, para minimizar la dependencia de  las importaciones o  sustituirlas, ello reduciría sustancialmente el impacto de los mecanismos especulativos que las acompañan (sobre facturación, especulación cambiaria).
 
3.- Aumentar la calidad en la producción de bienes y servicios nacionales para posicionarlos frente a los importados.
 
4.- Es necesario perfeccionar el control de los precios, empezando por asegurarse el carácter dinámico de la regulación de precios, de manera que los precios regulados se actualicen a menudo para no desincentivar las actividades productivas nacionales.
 
5.-Es indispensable ejercer las  acciones de control legales, a lo largo de las cadenas de producción y distribución, abriendo los procedimientos que procedan e imponiendo las correspondientes sanciones a los trasgresores.
El éxito de las anteriores medidas depende de la implementación de  un plan de formación ciudadana que comprometa a la burocracia gubernamental, pasando por  consumidores y usuarios pero también por productores e importadores, que permita transformar la forma de pensar de cada individuo para poder transformar su forma de actuar, traduciéndola en acciones cotidianas, de buena convivencia humana, para el logro de un mejor vivir.
 
 
Abogada Bolivariana
 
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