Chavismo sin Chávez

No podemos seguir financiándoles los carnavales a la oligarquía

¡Qué tal, camarada! Cada vez más emocionado positivamente porque se aproxima la reaparición del Chávez.

Protéstenme o no, valió la pena evaluar el ensayo de un chavismo sin Chávez.

¡Nos pusimos los pantalones largos revolucionarios!

La escuela de Chávez en sus pupilos más cercanos ha descollado en una brillante formación de cuadros superiores. Desde que vimos a Elías Jaua, chamo, en la Secretaría de la Presidencia nos impregnamos de cierta duda en su desempeño, pero lo hizo bien y de ahí pasó por varios cargos dando respuesta a las exigencias del presidente, que no es ninguna pendejada.

El mejor desempeño, para mí, fue el de Vicepresidente Ejecutivo. Vaya planificación, con la formación de sus equipos, siguiendo al pie de la letra las acertadas directrices del Líder. Y el mayor de los asombros fue la claridad conceptual en sus discursos. En las reflexiones por los recuerdos políticos. Por la productividad, por la economía en general. Y lo más revolucionario, entendió que hacer Revolución es formar gente para entregar el poder a las comunidades. Poder Popular. (Por cierto ¿donde estará Tarek Saab?)

Vemos en Jaua un muy bien formado Líder.

Y cuando Chávez propone a Nicolás Maduro como sucesor, no es un capricho amistoso sino porque conoce lo complejo de hacer un gobierno de cambios con proyección internacional. Chávez reconoce en Maduro su profundidad de formación, su crecimiento intelectual y su capacidad de respuesta revolucionaria y lo hemos visto arengando con pasión y atendiendo con eficiencia.

No mencionaré a muchos más, capaces también, pero de lo que si estamos seguros es que ningún escuálido calza los puntos de ellos para emprender un gobierno revolucionario.

Si es para un gobierno estilo de la cuarta claro que sí, porque basta con ser entreguista a los capitales, antisoberanía y proyanqui, corrupto y trabajar de espaldas al pueblo, aunque, viéndolo bien, han aprendido algo de Chávez.

Hasta se califican de socialistas sólo por algunos cuantos cambios donde han pensado a favor de los más necesitados. Claro, de no hacerlo no hubiesen llegado ni a alcaldes ni alcaldesas y se los hubiese tragado el olvido histórico.

No haré un paseo por los orígenes de las “fiestas de la carne”, carnestolendas, los carnavales, donde la rumba era grande. Me recuerda una breve jocosidad mía cuando menciono que yo hago retiros espirituales, explico que dejo al espíritu y me quedo solo con la carne.

En nuestro país todas las fiestas han pasado a ser de la carne, incluidas las parrilladas. De la carne y de la caña y no hay nada qué hacer. En todos los estados se bebe caña pareja. Los indígenas. Y, para colmo, en todos los países se consume licor por montones, en cada uno preferiblemente del que producen.

Aquí, casi para todos, como nada de lo nuestro nos viene bien, se consume poco ron, el mismo que a muchos extranjeros les fascina.
Los mexicanos, hasta en las más elevadas clases sociales, beben tequila… y puro. Claro hay diferentes niveles de costos.

Y así en cada país, en cada región. La cerveza para el calor y es lo más barato detallado. Pienso que el consumo de licores es como un elemento social, una costumbre para compartir, reunirse con amigos, de negocios, para celebrar, etc., lo importante es aprender a consumirlo. Que no genere problemas de ningún tipo.

Espero que alguien leyera un artículo mío donde mencioné que había que educar en su consumo desde la adolescencia avanzada para evitar malos ratos, tropiezos y futuros enviciamientos descontrolados.

Espero no me caigan encima hasta que no lean el artículo donde desgloso los pros y los contras de mi propuesta etílica, y con esto no estoy justificando lo del consumo moderado, sólo explicándolo.

Bueno, y viene la remembranza de los carnavales de nuestra infancia, la de los templetes en varias calles de nuestras parroquias que eran tarimas pequeñas para presentación de grupos musicales.

Además de la brincadera de nosotros los chamos de casualidad con un antifaz de los que solo se cubre alrededor de los ojos y ya. Los niños con padres de mayor creatividad pintaban los bigotes y patillas a sus hijos con corchos quemados.

Y cualquier gorrita o sombrerito conformaba un disfraz de pelotero o de frutero. Llegaron a ponerse de moda, pero un poco más caros, los antifaces de los luchadores de la “lucha libre”: Dark Búfalo, El Santo, etc.

En los grandes salones de fiestas se pusieron de moda los disfraces de negrita: un mono negro de pies a cabeza con la bemba colorada. Y el gran despelote que se formaba ya que el ocultar la identidad es el mayor libertinaje para joder.

Maridos que bailaban toda la noche con una negrita que al fin de la fiesta terminaban descubriendo que era la esposa que lo había seguido. Y algunos homosexuales infiltrados.

La carrozas, y familias con carro, que lanzaban caramelos a todos y los niños gozando con el “¡aquí es, aquí es…!. Y todos llenos de papelillos y serpentinas, al ritmo de piticos ensordecedores y los que se desenrollaban con plumitas en las puntas.

Complicados los martes con los juegos con agua, harina, huevos (a veces podridos). Risas, calenteras y peleas.

Hoy día, como con todas las cosas que se hacen exquisitas para tener que gastar dinero en adquirirlas, es casi obligatorio comprar disfraces para los niños y niñas de personajes de dibujos animados o películas.

Lo peor, y lo he comentado muchas veces, es que hay que estar eligiendo reinas de carnaval. Y como una costumbre excluyente deben ser muchachas lindas, de buen cuerpo, y desde Osmel para acá con 90-60-90 y caminar de pasarelas y poses finales.

Comenté por años que las reinas de carnaval podrían incluir a mujeres simpáticas, dicharacheras, gordas no importa, pero festivas, rumberas, entusiastas como muchas en nuestros barrios.

Seguro que al quitarle la sofisticación maquillada a la lindura, y las cirugías, les daríamos oportunidades a muchas gentes simpáticas, así como cuando se incorporaba, o se incorpora, al dios momo.

Por otra parte, y en especial en las zonas turísticas de carnaval en las provincias, deberíamos establecer planes para la vistosidad de las fiestas de carnaval donde estén “cordialmente invitadas” con sus carrozas, las empresas importantes de cada estado o ciudad.

¿Quiénes se favorecen más con los carnavales? Las empresas de aviación, las líneas de autobuses, las de ferrys, los hoteles, los restaurantes, las productoras de cervezas y refrescos, etc. y ellos deberían contribuir con buenos aportes al lucimiento de las fiestas

Es que se ha puesto de moda revolucionaria que cada gobernación y cada alcaldía patrocinen la traída de grupos musicales o cantantes reconocidos. Tarek en la zona norte de Anzoátegui invirtió millones en eso, hasta de negociados se habló.

Queremos ver las carrozas de todos esos establecimientos junto a las de algunos entes gubernamentales, y las gobernaciones y alcaldías, también con sus carrozas, velando por el ornato la seguridad y la limpieza.

Para ahorrarse unos reales, podrían llegarse a acuerdos con empresas que no tengan espacios para guardar sus carrozas y facilitarles estacionamientos hasta el próximo carnaval, o cuando una festividad las requiera.

Porque al final todas las empresas que se llenan de billetes poco aportan.

¡Viva Chávez con o sin Chávez!


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