¿La devaluación mató a la revolución?

Vamos a entender el significado de revolución como el gobierno socialista del comandante Hugo Chávez; revolución porque cambió a un grupo o clase política como único factor de gobierno imperante en Venezuela, los sacó del poder, acabó con el puntofijismo, y espantó un sector empresarial muy fuerte que en su mayoría se había quedado enriqueciéndose con los dineros del Estado a través de los distintos contratos y negocios que dejaban grandes beneficios y pasaban por filtros turbios de contratación, asignación de contratos, comisiones, intermediarios, políticos y funcionarios corruptos, que hicieron fortunas con ilícitos y otras triquiñuelas y marramucias dignas de sofisticadas mafias de control de los recursos del Estado. Con esos grupos acabó la revolución, sin desconocer que hay rastros de esas actitudes delictuales en el ámbito político, y que la revolución combate. Pero con todo esto, asistimos a la muerte de la ingenua idea de revolución (creyendo que nuestra economía es socialista) y su real existencia y estadio práctico en nuestra vida política venezolana en un modo y conducta fina y exquisita de capitalismo.

Como decíamos, entonces vino el cambio. Ahí hubo revolución, entendida como cambio, es decir, salieron los adecos y los copeyanos, y entraron nuevos contratistas, y entró a gobernar el chavismo. Solamente en ese plano. Pero hay que dejar claro el asunto, socialismo práctico y criollito no es otra cosa que un gobierno con políticas sociales dirigidas en una mayor proporción e intensidad hacia sectores pobres y desprotegidos, que nunca tuvieron atención de las política del Estado ni protección de las leyes. Aquí no importa, o pareciera que así ocurre, no importar que el socialismo esté en conchupancia con el capitalismo. Por lo menos, no vamos a complicarnos con un descomunal mundo ideológico que no sirve a la práctica más que para inspirar la lucha y abrir caminos diferentes o tan humanos como los trazados en las hojas bibliográficas. A propósito, estos gobiernos más humanos deberían estar bien claros que jamás abrá igualdad, pero si debería existir un objetivo claro de mejorar la sociedad, y que solo eso se logra en la política (con políticas sociales) y leyes, solo si la justicia es imparcial, autónoma, y muy capaz; por otra parte, también se logra si las riquezas son distribuidas con equidad, pero también teniendo en cuenta que la equidad no es justa cuando se distribuye riquezas entre ricos y pobres, un sector con poder adquisitivo (ricos) recibe igual que el otro sector que no tiene poder adquisitivo (pobres), no es justa esa igualdad, el rico puede adquirir mejores bienes y servicios que el pobre, de eso no hay duda, pero lo mejor es que la palabra o término que muy bien define al socialismo es la igualdad, aunque insisto debería ser la justicia (lo justo), en una combinación de subjetivismo (personas que detentan las desigualdades) y objetivismos (personas víctimas de las desigualdades). Al fin, debe existir alguien gobernando (con manos limpias), corazón sincero (claridad de acción social), y mucha conciencia social; pero que el pueblo le tenga confianza como palabra clave para la viabilidad de esas políticas (gobernabilidad). Tiempos duros para encontrar a algún sector político que no sea señalado de corrupción, unos porque ya fueron sentenciados como corruptos, y otros, porque aún medran con oscuros negocios con dineros del Estado: la acusaciones van de parte y parte, y aumenta la desconfianza del pueblo.

En ese sentido, reiteramos, que este gobierno revolucionario y socialista del comandante Hugo Chávez Frías es un gobierno con políticas sociales dirigidas en una mayor proporción e intensidad hacia sectores pobres y desprotegidos, que nunca tuvieron atención de las política del Estado ni protección de las leyes. Eso hace la diferencia, no la economía, lo demás es cuento de caminos; por eso se da la devaluación, la devaluación que desnuda a la revolución, y por eso "la devaluación mató a la revolución", y si no la mató la pulverizó de las mentes de algunos compas revolucionarios que creían ilusamente que aquí había revolución radical, intelectual, es decir sacada de los libros, y que aquí ya estábamos encaminados hacia la transformación del capitalismo al socialismo, cuando el capitalismo ni siquiera se ha desarrollado en sus proporciones vitales que visoren etapas terminales, ni la conciencia suficiente -no voy a decir del proletario-, diría insuficiencia de conciencia del pueblo, para decir que estamos listos para pasar a otra estadía social, económica y de poder más justa, quebrando la inmortal -hasta el momento- explotación del hombre por el hombre y enriquecimiento de los dueños del capital, y luego, pasar a concebir esa relación laboral como una relación transformadora, sana y justa, donde la plusvalía, sino llegase a desaparecer, se la devolveríamos a la sociedad retribuida en bienes y servicios (amén, que algún camarada pícaro no le meta la mano a los recursos, y se olvide de testaferros y comisiones) y al fin el paraíso terrenal del socialismo y comunismo que aparece en los libros se instaure definitivamente; acaso la devaluación no echa por tierra todo eso, o mejor dicho, la devaluación mató esa inocente idea de revolución, portentosa, poderosa y prodigiosa de los libros, los discursos, y la publicidad. En eso términos si la mató. ¿Se repite la historia de lo socialismos? ¿No será que el socialismo en conchupancia con el socialismo, es un granito más de maíz, que revela, además de miseria, vacío y debilidades?.

Ahora bien, el mismo gobierno estremece las ideas con algo más práctico que ideológico, y más práctico dentro del mundo capitalista, que las prácticas propias de un socialismo. Parece que son horas de revelaciones y hay que asumirlas para la discusión, el debate, la crítica y la autocrítica de lo pensado y del enjambre ideológico del socialismo, pero no salir corriendo a ver si el que se te para al frente y discute le falta el pelo para decirle calvo, o le falta un traje para llamarlo andrajoso, no de eso no se trata, no son distractores los puntos de discusión, son temas vitales para la revolución, se trata es de ubicar toda esta situación que ocurre en el país y retomar direcciones para consolidar este socialismo que no es más que un socialismo práctico y criollito donde el gobierno del comandante Hugo Chávez, felizmente, inició otra etapa de la vida política del país, con una nueva práctica, con políticas sociales dirigidas en una mayor proporción e intensidad hacia sectores pobres y desprotegidos, que nunca tuvieron atención de las política del Estado ni protección de sus leyes. Hay un gobierno a favor de los pobres. Eso hace la diferencia, incluso nos diferencia en cuanto a la manera de hacer la devaluación, es decir, hace la diferencia de una devaluación de 1989, de la cuarta República (adeco-copeyana), que fue de un 400%, sumado a implementación de medidas duras para no importando llegarle al hueso de los pobres; mientras que aquí, en la actualidad y las realidades de la Venezuela dirigida por la revolución, una devaluación ocurre en proporciones muy pequeñísima de manera relativa en un 50 %, pero acompañada de políticas sociales que se vienen desarrollando por un gobierno serio, revolucionario, que está claro con sus políticas sociales a favor de los pobres y que en circunstancias económicas de devaluación aminora de manera muy reducida la proporción de impacto en las clases desposeídas del país.


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Gregorio Riveros


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