La Revolución del 4 de febrero de 1992

“El 27 de febrero de 1989, el pueblo, dijo ya basta, y se lanzó a la calle en un gesto espontaneo que sorprendió a los gobernantes puntofijistas. El país necesitaba un cauce y este tenía que ser el pueblo que tenía la voluntad de llegar a un sistema político que le garantizara un mínimo de felicidad, de desarrollo integral del ser humano. El gobierno puntofijista reprimió al pueblo brutalmente, con la salida del ejército a la calle hubiera sido suficiente con ponerlo como contención… No era necesario matar tanta gente como se mató.”

La Revolución del 4 de febrero de 1992 no se limitó solamente al derrocamiento del gobierno puntofijista sino que actuó poderosamente sobre las ideas, haciendo subir a la superficie aquellas que estaban ocultas en las profundidades del pueblo. Por primera vez, después del 2 de febrero de 1999 la revolución no se detuvo en cambios de partido político y de formas de gobierno, sino que atacó de frente la formación misma del empoderamiento del pueblo. El socialismo se convirtió a partir de ese momento en idea política social.

Los cambios revolucionarios que se producen el 4F92 abren una etapa de actividad desbordante de clases sociales y fuerzas políticas en presencia. Para ese momento Venezuela va a realizar una transformación social para ponerse al ritmo de la revolución socialista, para echar por la borda el lastre de tantos años de un sistema político ruinoso y mal concebido. Sin embargo, por causas que es obligación ver y analizar, las estructuras arcaicas permanecen en pie tras catorce años de choques y conmociones.

Y el socialismo se adueñó de las conciencias de unos, mientras otros pretendían la invulnerabilidad de estructuras caducas desde hacía siglos. Los temas que los puntofijistas nos habían propuesto no encontraron respuesta sino en los debates políticos, en los programas y en realizaciones frustradas o incompletas, de manera que estaban aún en pie al entrar en el siglo XXI. Desde ese momento, la burguesía toma los caminos de la conspiración y renunciaron a la vía de la Constitución para pactar con el imperialismo y las clases tradicionalmente dominantes en América y Europa. Ante todo eso, los partidarios del antiguo régimen se obstinaron en cerrarle el paso a la Revolución Bolivariana para que no pudiera quebrantar su hegemonía política y económica.

La sociedad en masa que no puede desconocer el derecho del pueblo a la existencia, ha de garantizar el derecho al salario, asegurando un salario justo. Por lo tanto es fácil colegir que el panorama señalado sólo representa los balbuceos de una sociedad dividida entre explotados y explotadores. Las inversiones de capital eran poco cuantiosas, el mercado nacional, sumamente débil, los capitales, producto de la acumulación agraria, se orientaban hacia la especulación y no hacia el desarrollo de las fuerzas productivas del país.

Jamás hubo riqueza sin previo trabajo. La materia, mientras no se apropia, transporta o modifica para algún uso, se halla destituida de valor real, y por consiguiente no es artículo de riqueza. El trabajo es el que le da utilidad y valor… Al trabajo es debido el valor real de todas las cosas… El trabajo científico tropezaba con los baluartes del oscurantismo.

La igualdad significa que cada individuo tiene una misión que llenar según su organización intelectual o moral, y que no debe encontrar trabas que le detengan en su marcha, ni privilegio que delante del ponga la burguesía que nada valieran sin el trabajo del pueblo; significa, en fin, que todo sea igual para todos y que la facilidad o dificultad de su merecer esté en razón de la igualdad o desigualdad de las capacidades y no de los obstáculos, que antiguos abusos o errores perjudiciales establecieron.

¡Gringos Go Home! ¡Libertad para los cinco cubanos héroes de la Humanidad!

¡Pa’Lante Comandante Hasta la victoria siempre!

¡Independencia y Patria socialista! ¡Viviremos y Venceremos!

¡Bolívar Vive!

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