Abreu, el Rolex y los premios

En esta ocasión hablaremos sobre la vanidad (¿o vacuidad?) de un hombre, José Antonio Abreu, fundador y rector del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, filantrópico proyecto socio-educativo que a través de la música pretende ayudar a la infancia pobre de nuestro país.

El Sr. Abreu, con mucha perspicacia y sentido de la oportunidad, ha conseguido lo que ninguna personalidad directa e íntimamente vinculada a la rancia política bipartidista de otrora ha alcanzado: borrar su vinculación con los denostados Gobiernos de la llamada “cuarta república”, y sacarle jugoso provecho económico y material a este Gobierno. Y tanto ha sido el beneficio que ha percibido, que su denominado “sistema” se ha convertido en una enorme ventosa succiona dinero, absorbiendo más recursos que el Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

Y aquí uno se pregunta: ¿si hay tanto dinero de por medio, que todo lo puede, cuál será el mérito de este hombre? ¿Será que su esforzada actividad de filántropo lo ha llevado a la renuncia de todo beneficio material y reconocimiento mundano? ¿Acaso hay un método didáctico “Abreu” para la enseñanza musical de la población infantil más necesitada?

No hay un método didáctico musical “Abreu” para la enseñanza de los niños pobres. Abreu no es un Pestalozzi, un Decroly o un John Dewey de la enseñanza. Sin la gran cantidad de dinero que llueve a cántaros sobre el “sistema”, no habría posibilidad de brindar educación musical, de la más tradicional, a su grupo elitesco (sí, son niños de extracción humilde, pero son una elite; si no me cree revise en su propio entorno, o váyase a Petare, Casalta o a San Agustín, para sólo mencionar barriadas caraqueñas, a ver qué cantidad de niños pobres son beneficiarios del “sistema”). Por eso la experiencia de el “sistema” no es replicable en un país pobre del Africa, Asia o nuestra América; hace falta la riqueza de un Estado petrolero manirroto, interesado en proyectar una buena imagen luchando contra la pobreza y el abandono infantiles.

Dinero a caudales es lo que se necesita entonces para el “sistema”; ése ha sido el mérito de Abreu, haber conseguido el respaldo de nuestro Comandante Presidente y de la alta burocracia del chavismo para mantener su muy costosa enseñanza elitesca, a pequeña escala, en detrimento de una mayor democratización de la enseñanza musical y de manifestaciones musicales andinas, orientales, indígenas, llaneras, caribeñas, zulianas, africanas, etc. Y a propósito, ¿por qué el “sistema” no tiene mayor vinculación con los Consejos Comunales, ya que está divorciado de nuestras expresiones musicales más autóctonas?

¡Gran mérito el de Abreu! Por eso él lo celebra por todo el mundo recibiendo honores y premios. Solamente citaremos los del año 2009: Premio del Consejo Directivo. Consejo Directivo de La Academia Latina de la Grabación. Estados Unidos; Miembro honorario de la Wiener Konzerthaus. Austria; Chevalier de la Légion d'Honneur. Francia; Doctorado Honoris Causa en Música. Universidad de Los Andes. Venezuela; Polar Music Prize. Stig Anderson Music Award Foundation. Suecia; Premio Frederick Stock. Institute for Learning, Access and Training. Orquesta Sinfónica de Chicago. Estados Unidos; Frankfurt Music Prize. Frankfurt Music Prize Foundation. Alemania; Bridge Builders Award. Partners for livable communities. Estados Unidos; Doctorado Honoris Causa. Universidad Simón Bolívar. Venezuela; Premio TED. TED Community. Estados Unidos; Mención Internacional al Mérito. Sociedad Internacional para las Artes Escénicas. Estados Unidos; Premio a la Labor Distinguida. Gremio de Directores. Estados Unidos.

El último premio recibido por Abreu fue el de: Educador del año. Premios Musical America. Nueva York, 2013. La lista de honores, reconocimientos y premios de este insigne músico y filántropo venezolano, desde que Chávez llega al poder, en 1999, sobrepasa los 80. Y Abreu, satisfecho de sí mismo, se cree merecedor de todos estos premios y reconocimientos a su sobrado talento, paseando alegremente por el mundo; saboreando la buena vida, sin los apremios, cuitas y estrecheces económicas de sus paisanos, y del 99% de la infancia pobre de nuestro país que no recibe los beneficios materiales y espirituales de la exquisita y esmerada educación musical de el “sistema”.

Abreu estará ahora acariciando su reloj Rolex, alguno que le regalaría Dudamel, que es imagen publicitaria de esa prestigiosa empresa suiza de relojes, pensando presuntuosamente en qué lugar colocará su próximo premio, el Nobel quizás; ya nada podría abultar más su vacuidad, perdón, quise decir vanidad.

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@rubdariote





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