La especulación de los buhoneros en el barrio

¿Quien le pone el cascabel al gato?

¿Quién decomisa los pesos en libras?

¿Quién sanciona a los buhoneros?

I-. El porqué de la Buhonería

A-. Sociedad de Clases, germen de la exclusión y de la desigualdad.

Sin lugar a dudas, la mayoría de los buhoneros o mal llamados informarles, no escogieron ejercer ese oficio, sino que han sido excluidos y colocados al margen como consecuencia de una sociedad desigual, donde las clases dominantes poseedoras de las riquezas, de los medios de producción y de las fuerzas productivas,  generan pobreza y  exclusión.

Desde tiempos remotos, la sociedad ha sido dividida en clases, y desde entonces  se ha mantenido esa jerarquización. Ayer, detentaban el poder político y económico quienes poseían esclavos, luego los que poseían las  tierras, y hoy, quienes acumulan capital. Esas diferenciaciones a lo largo del tiempo ha conllevado a su vez a la lucha de clases, y ha confrontado a explotados contra explotadores.

En tal sentido, los buhoneros  son el resultado de una sociedad desigual, jerarquizada, que no le ha brindado oportunidades, sin embargo, durante la administración bolivariana se le ha dado todo el apoyo, se han establecido mesas de diálogo y por si fuera poco, el gobierno ha reubicado a cientos de buhoneros en mercados populares o como se le denominan ahora Centros de  Economía Comunal (Manuela Sáenz, Joaquín Crespo, entre otros), dignificando su condición de trabajo y de vida, e incluso un número significativo de ellos han sido beneficiados con la asignación de la pensión del Seguro Social.

II-. Buhoneros,  especulación, explotación

A-. Similitud entre los buhoneros y los dueños del capital

Muchos de quienes ejercen la buhonería se convierten en vulgares especuladores al duplicar y triplicar sus ganancias mediante la venta con sobreprecios de muchos de sus productos, en ese sentido, algunos terminan reproduciendo y legitimando los preceptos filosóficos y económicos de la teoría del capital, aunque no formen parte de la clase dominante ni detenten el poder económico. Si bien es cierto que sería absurdo comparar a un buhonero de Petare, La Vega, El Cementerio, Antímano ó Propatria, con la Organización Cisneros, El Grupo Mendoza ó cualquier otro grupo o familia perteneciente a la oligarquía del dinero, no obstante, su práctica especulativa y usurera se entrecruzan y asemejan.

Sólo que estos grandes grupos forman parte del stablisment económico y financiero especulativo, es decir, especulan y roban a gran escala, además de estar compactos y defender sus intereses de clase.  En tanto el buhonero especula y roba a una escala pequeña a su propia gente, a personas de su propia condición social, y peor aún a los más pobres.

B-. En el barrio los buhoneros venden a precio de las minas, Km 88.

El buhonero en el barrio además de vender la harina pan, el azúcar, la leche, el arroz, la pasta y otros productos de la cesta básica con sobreprecio, cometen un delito mayor al especular con los productos de MERCAL. No conforme con ello, adulteran el peso y la balanza para sacar mayores márgenes de ganancias a sus "humildes negocios".

En Propatria un Kilo de Harina Pan cuesta 15 Bs, El cartón de Huevos 50, la Azúcar, 12; en Petare, los precios están casi igual que en Propatria, en esta populosa parroquia no se consigue aceite, sino Mazeite, vendiendo el pote grande en 25 y el pequeño en 10. Catia, Antímano, la Vega y otros barrios de Caracas, no son la excepción.

Hay que tomar en consideración que existen mafias venezolanas y extranjeras que a su vez explotan a trabajadores informarles, exponiéndolos a trabajar en condiciones deplorables, bajo  el sol inclemente  y el agua incesante, de forma que no todos los que ejercen esta labor, son humildes comerciantes. Sólo basta observar cuando bajan y suben las mercancías de camionetas de lujos, difícilmente cuesta creer en su condición buhoneril, pero sí hamponil.

Nos preguntamos, ¿Dónde están el Indepabis, La ley de control y precios, los consejos comunales, la Policía Nacional, la Alcaldía de Caracas y la ciudadanía en general, qué permiten estos desmanes? 

III-. Buhoneros, toma de espacios públicos, especulación

No es posible que se haya establecido acuerdos entre las autoridades y los buhoneros para conciliar el día miércoles como día de parada, mientras el resto de los días, nuestras calles están copadas por comerciantes informales, los cuales en su mayoría son indocumentados que vienen de otras latitudes y   que en sus respectivos países no crean inconvenientes con la basura, mucho menos obstruyen el tráfico peatonal ni especulan como la hacen en nuestros barrios, calles y espacios recuperados por las autoridades capitalinas.

Las autoridades deberían hacer un recorrido por los barrios de Caracas, salidas de metros, calles, avenidas, para cerciorarse de la ocupación de los espacios públicos. En Propatria, no se puede caminar, por cuanto las aceras están tomadas por buhoneros, lo mismo ocurre en Antímano, El cementerio, Bellas Artes, Altagracia, El Valle, incluso, a pocos metros de la casa de Simón Bolívar y en el Bulevar Panteón, cerca del Panteón Nacional, vemos con tristeza la misma situación.

Fruteros por doquier, en su mayoría de la vecina república de Colombia, expendiendo además con un peso adulterado y en libras, unidad de medida prohibida en el territorio nacional. En su país de origen es impensable copar los espacios de la forma como lo hacen en  Caracas y otras ciudades de nuestra "tierra de gracia". Recientemente, durante la marcha”23 de enero, nunca más una traición” uno de los numerosos vendedores de Mandarina, ubicado cerca del edificio invadido que se encuentra después del puente de San Bernardino, al reclamarle sobre el uso del peso en libras, y además, por el elevado precio de la mandarina a veinte Bs el Kilo, su respuesta fue insultante, “Ustedes los venezolanos son unos pendejo que lo permiten”. Le dije que no le tiraba las mandarinas al suelo por su edad, se trataba de un señor de 60 años aproximadamente, quien dijo llamarse Gilberto. Pienso que debemos darle un parao a esta situación, este país se respeta y ningún ciudadano venga de donde venga puede imponer sus reglas, sus malas costumbres o sus pareceres.

Hemos sido por años demasiado condescendientes. Dudo que algún país del mundo haya sido tan abierto e incluso al extremo como Venezuela. Creemos en la integración de los pueblos tal como lo plantearon Miranda, luego Bolívar, y afortunadamente ahora el presidente Hugo Chávez, quien ha retomado esas banderas de la integración frente al dominio imperial.

Sin embargo, vemos con preocupación que con la visión integracionista  desde hace algunos años vienen ingresando cientos de paramilitares colombianos, quienes bajo el deficiente control migratorio se establecen en nuestros barrios, para actuar como fuerza de choque en escenarios de conflictos y contrarrestar el avance de la revolución bolivariana. Muchos de ellos, ante la anarquía en nuestros barrios, en nuestras calles, se posicionan de distintos espacios, uno de ellos, es el buhoneril. Sabemos que la oligarquía colombiana, se erige como el Israel de América Latina, conformando y consolidando con sus bases militares el Plan Colombia.

VI-. ¿Qué hacer? ¿Qué  sugerimos?

1-. Realizar mesas de trabajo con las autoridades, buhoneros, comunidad y demás actores involucrados en la problemática  a objeto de abordarla con una visión integral, compartida y enmarcadas en la constitución, leyes y ordenanzas, no fuera de ella.

2-. Realizar un censo de los comerciantes informales venezolanos desplegados en la ciudad y recopilar información relativa al grado de instrucción, oficios que manejen, procedencia, etc. Ello, con el objeto de reorientar y reubicar a todas estas personas según su vocación, mediante cursos de adiestramientos de emprendedores con el propósito de impulsar y apalancar su desarrollo no sólo económico sino personal. De manera que se tendrá niveles de incidencia sobre proyectos de vida que incentiven a mejorar de forma integral sus condiciones de vida.

3-. Una vez clasificados según su orientación vocacional, y realizados los respectivos cursos, apoyarlos con financiamientos para constituir sus microempresas, empresas, cooperativas, o cualquier otra forma de organización que ellos escojan, cualquiera que sea, siempre orientada al proyecto país, es decir, a la visión socialista, producción con precios justos. No repetir la experiencia del Mercado de Quinta Crespo donde el estado aportó la edificación y distribuyó  los locales, y algunos buhoneros que fueron trasladados allí, continuaron repitiendo el esquema especulativo, de modo que no se hizo el trabajo formativo ni de concienciación.

4-. Formar emprendedores en nuestros barrios. Impulsemos una sociedad de emprendedores porque en la dependencia no hay forma posible de desarrollo. En tal sentido, conformar centros de producción y consumos donde se expendan los productos a precios justos, así estaríamos acabando con la especulación reinante en nuestras barriadas. Verduras, alimentos, panaderías, carnicerías, fruterías, hortalizas, acuicultura, textiles, ropas, calzado, dulcería, gastronomía, entre otros.

Tomemos el ejemplo de La Base Socio-productiva de Charallave, donde se expenden frutas, vegetales, hortalizas y otros rubros, libre de agrotóxico, a precios justos. 
Poseen una casa de cultivo, invernadero, conuco, viveros, galpón de gallinas, lombricario y una sala de capacitación para los brigadistas. Los rubros obtenidos son expendidos en las ferias socialistas que se llevan a cabo en la comunidad. Siembran Pimentón, Ají, Cambur, Lechosa. Además, poseen un galpón con 128 gallinas ponedoras, las cuales tiene una producción de cuatro cartones diarios, dichos cartones se venden a 25 Bs. Por su parte, el Kg de Ají a Bs. 10; el Pimentón 15, el Kilogramo; y el Cambur, a 5 Bolívares el Kg.

5-. Llevar programas educativos a la comunidad con el objeto de crear la cultura del consumo y no del consumismo. De manera, que una comunidad formada y educada no  dejará que en su comunidad especulen, alteren los pesos y balanzas, ni se cometa ningún exabrupto que afecte su poder adquisitivo, ni su condición ciudadana.

6-. Establecer mecanismo de control en nuestras fronteras a objeto de evitar la inmigración masiva, incesante y permanente de otros países. No proponemos el cierre de nuestras fronteras ni apelamos al chovinismo que rechazamos y repudiamos de antemano, lo que sugerimos es, establecer mecanismos de control adaptados a las leyes y convenios internacionales. Muchos paramilitares utilizan la buhonería como careta, pero con una intención clara y definida: Mellar el proceso político venezolano.

 


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