De Abreu, Dudamel, Bosé y Juanes….y ahora Pérez Pirela

A riesgo de ser extemporánea la opinión que voy a expresar sobre el tema que estuvo en el tapete hace pocas semanas cuyo epicentro fueron el maestro Abreu y su discípulo, Dudamel, he decidido darla. Estas figuras, a mi juicio, bien podrían inaugurar el Salón del talento musical Nacional por su constancia y empeño en llevar por el mundo una imagen distinta de la Venezuela que proyectan sus detractores.

El artículo aparecido el día 24 del presente mes, escrito por el articulista Rafael Hernández Bolívar, cuyas opiniones para mi son muy respetables, me motivó a decir lo que pienso sobre ese desagradable asunto.

Por supuesto que no comparto los epítetos que se le endilgaron al maestro Abreu y a su discípulo Gustavo Dudamel, por el sólo hecho que en vez de tocar un güiro, o un tambor, que dicho sea de paso, también me gustan mucho, se hayan dedicado a cultivar el genero de la música clásica, manifestación originaria de talentos de origen muy pobres o no pertenecientes a las clases burguesas de las épocas en que empezó a proyectarse. Que los burgueses de sus inicios, tomaran ese género musical como la manifestación genuina de los gustos refinados y exclusivos del sector elitesco de la población, no es otra cosa que el costo de oportunidad. También lo fue con las denominadas bellas artes, como lo fueron la arquitectura, la pintura, la escultura, y también la escritura y la poesía. ¿Y estaría vedado que un chavista cultive algunas de estas bellas artes?

En esta época, desde que Hugo Chávez llegó al poder, donde las opiniones sobre nuestro país que salen al exterior, se crean en el grotesco laboratorio de destrucción de la imagen de nuestro sagrado suelo patrio, aparecen manifestaciones de la talla de las Orquestas Sinfónicas que han hecho paralizar de emoción a muchos auditorios europeos y sobre todo con ese talento juvenil como lo es Gustavo Dudamel, debería llenarnos de orgullo y satisfacción. Ellos llevan nuestra bandera como estandarte. Eso, de alguna manera transmite la imagen de otra Venezuela. Con esto, ellos muestran facetas que permitan comparar y en consecuencia deducir, que Venezuela no es el salvaje, inculto e indómito país que transmiten los apartidas, sólo porque no comparten un proyecto de sociedad orientado a la igualdad de oportunidades para todos y en consecuencia a la inclusión, la equidad, y la justicia social para el gran grueso de la población.

Por otra parte, nuestros más destacados embajadores de la cultura musical, son entre otras cosas, eso: embajadores; y la diplomacia obliga a tener gestos y comportamientos que en muchos casos nada tienen que ver con compartir una opinión o un determinado punto de vista. Hemos visto como el mas vilipendiado de los lideres que a través de la historia se tenga conocimiento, como lo es nuestro presidente, le ha dado la mano a las manos ensangrentadas y purulentas como las de Obama y las de Uribe Vélez, pero en su condición de Jefe de Estado, no le corresponde comportarse como el niño que da la espalda al que le quita su juguete. Incluso, en nuestro propio país, cuando el presidente ha tenido que asistir a la Asamblea Nacional para presentar su Memoria y Cuenta o para sus Juramentaciones, su cortesía y sus buenos modales, porque no decirlo, quedan de manifiesto cuando se detiene ante cada uno de sus detractores, a saludarlos con un gesto que lo engrandece aun más.

De Bosé y de Juanes, conozco muy poco. Ahora me entero que son dos artistas venidos de otras latitudes que han sido envenenados por los traidores a la patria y se han colocado al lado de la mediocridad. Eso, los ubica como lo que son: unos mediocres y oportunistas, pues también como embajadores de un género musical que llevan por el mundo, deberían ser mas cautos y mas diplomáticos en sus opiniones sobre los asuntos internos de cada nación, sobre todo que en los actuales momentos nuestro país goza de un nivel de vida que les permite como muy pocos otros auditorios, llenarles sus bolsillos.

Aprovecho para hacer un reconocimiento a Miguel Ángel Pérez Pirela por haber tenido la valentía y el coraje de exponerse a la intolerancia de algunos chavistas al hacer la defensa de estos insignes venezolanos. La avalancha de descalificaciones que se han generado del medio del chavismo, en nada perjudica a estos personajes, pues con la publicación aviesa por parte de El Nacional de las fotos de Dudamel y de Abreu con esos cantantes, nuestros virtuosos músicos, en su condición de embajadores, han dado demostración que AGUILA NO CAZA MOSCA, ellos están por encima de las miserias humanas.

Finalmente, cuando vi que se desató esa jauría contra estos dos valores venezolanos, pensé de inmediato en el pelotero venezolano (disculpen, no recuerdo su nombre) que en Miami se atrevió a dar una tímida opinión favorable hacia Chávez y Fidel, y de una manera humillante tuvo que pedir perdón de rodillas para poder continuar en su trabajo, porque ese es su trabajo. Nada nos distingue de esos trogloditas.

Señor Dudamel, señor Abreu, gracias por dar a conocer esa bella imagen de nuestro país.

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