Amnistía

Del griego AMNÉSTIA (olvido de lo pasado). Esta palabra, llevada a la acción, viene a significar un verdadero desempeño altruista para quien de una u otra forma, tiene el poder o legitimidad para otorgar algún tipo de perdón a los transgresores de leyes, en ese convenio social llamado legalidad y que debería garantizar convivencia entre los seres humanos que formamos una sociedad.

Siendo que en Venezuela en los últimos años mucha gente desde cualquier ángulo de la vida nacional ha violado alguna ley, al someterse a los dictámenes legales lo primero que pasa por sus mentes es que tienen derecho a un perdón, que toda justificación es valida y que por supuesto la ley y la gente tienen que olvidarse de estos delitos y además deben dárseles segundas oportunidades para rehacer su vida y que por supuesto, según, eso (el delito) no volverá a ocurrir.

Es muy fácil delinquir para luego presentarse como victima de una injusticia. El delincuente es una persona calculadora, sabe que la clemencia pedida en su momento arroja buenos resultados. Sobre todo en una sociedad cristiana que valora el hecho del perdón como mandato divino para enaltecer el alma ante DIOS, quizás sea este elemento el utilizado para postularse a recibir un perdón a la manera de “borrón y cuenta nueva” y aunque parezca mentira los venezolanos tenemos muy mala memoria, es por eso que hay delincuentes que tienen en su haber muchos borrones y cuentas nuevas, gozando hoy de la impunidad que Venezuela les depara.

La vida política nacional en la última década, se ha caracterizado entre otras cosas, por la impunidad con que su liderazgo (sobre todo el opositor a Chávez) ha impregnado su acción con ejercicios delictivos, asomando un estado de anarquía que desvaloriza el estado legal y lo convierte en un paraíso para las practicas antisociales, por parte de las personas y que son aupadas desde trincheras que abarcan lo mediático, lo empresarial, lo eclesiástico, lo cultural, lo educativo, lo social y lo económico y hasta en lo internacional.

Políticos presos o presos políticos (termino en discusión por oposición y gobierno), delincuentes comunes, de cuello blanco, delincuentes mediáticos, pobres, ricos, etc, etc. Todos hacen daño, maltratan este país y a sus ciudadanos y todos piden clemencia como pedir limosna, dicen un por favor para que suenen las monedas. Ahora es el dueño del poder quien tiene la palabra, debe hacer el estudio para ver quien es realmente merecedor de ese mandato divino, quien no devolverá una traición nuevamente, ojo con eso, ningún ciudadano que se aprecie quiere delincuentes en las calles.

El gobierno bolivariano no debe dejarse entrampar en este asunto de la amnistía, cualquier argumento no es parecido al de “por razones humanitarias”, serán muchas las exposiciones y las defensas que presentaran para calificar a recibir un perdón de tales magnitudes, sin duda no hay garantía de reincidencia, aunque en lo legal se borra el origen de la condena, no debería calificar quien no se puso a derecho, también hay casos que desde el exterior se atenta contra la institucionalidad y los responsables de ello piden a gritos ser incluidos en la categoría de amnistíables, estos deben quedar fuera.

La oposición siempre se ha burlado de las iniciativas del gobierno de Chávez, esta no será la excepción ya conocemos sus respuestas en cualquier ocasión, y nunca pondrán su disposición para construir un progreso nacional al lado del gobierno bolivariano, me atrevo a decir que lo que se quiere es la libertad para planear mejor y con mas tino una ofensiva nueva en contra de esa Venezuela que sin duda construiremos, con o sin sus aportes, así es que mosca con eso de la amnistía y en ese sentido hay que pisar con pie de plomo.

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