El PSUV: o se transforma, o desaparece

El proceso revolucionario, nos impulsa hoy a remover todo lo que se ha venido tamizando y estancando, como producto del trabajo rutinario, el desgaste y la falta de compromiso.

Una de las imperiosas revisiones que se debe llevar a cabo, es la del partido de la revolución, PSUV, que se ha convertido solo en una organización netamente electoral, olvidando sus verdaderas funciones que son: la formación, la movilización y la participación del pueblo en las políticas públicas.

El PSUV ni siquiera podría adjudicarse hoy el haber coadyuvado a las últimas victorias del Comandante Chávez. Sus errores han sido ocultados y minimizados por la arrolladorapresencia del presidente. Es que, sin lugar a dudas, Hugo Chávez ha sido un fenómeno de la política latinoamericana y mundial. Con un líder así, ¿qué partido no gana elecciones?

Hoy, si queremos avanzar hacia la consolidación del socialismo, debemos dejar la arrogancia a un lado y aceptar los errores cometidos. Para nadie es un secreto que el partido debe reformarse, y esto debe hacerse ya. Reconozcamos que en este momento no existe una verdadera democracia dentro de su estructura, y en la toma de decisiones, no se construyen propuestas para alimentar las acciones de gobierno, siempre esperando que el comandante tome alguna decisión para ellos limitarse a aprobarla, y gritar: ¡Así es que se gobierna! Ya lo ha dicho el comandante: ¡Sorpréndanme! Pero, ¡qué difícil se hace sorprender cuando no existe claridad en el avance! Un partido revolucionario debe ser más que eso.

Un partido revolucionario debe ser motor, orientador y ejecutor de las políticas diseñadas por el estado. Pero hoy no ocurre así, el partido y el estado se encuentran separados, tal vez esto se deba a que las instituciones se encuentran totalmente penetradas por la burguesía y el partido por la clase media que confunde al reformismo con las revoluciones.

Si esto no fuese así, podría entonces explicarse el por qué del accionar casi inmóvil de las instituciones, y unido a un partido que solo sabe decir ¡UH, AH, Chávez no se va! Es triste decirlo, pero la clase media no conoce de revolución, no sabe de hambre, no entiende de emancipado, y no es porque sean de sangre azul, solo se debe a su formación y al entorno al cual han sido expuestos. Para ellos revolución es solo el tener un carro, un apartamento y el poder viajar los fines de semana a la playa o a cualquier otro sitio de esparcimiento.



La revolución es más, pero mucho más que eso: revolución es proveer a toda la población de una alimentación sana y de calidad, es formar a todos para el trabajo liberador, educar para el arte, la cultura, la cooperación mutua, la tecnología al servicio del ser humano, y claro que si, mejorar la calidad de vida de los ciudadanos donde esto no signifique que debemos depender de un Sambil u alguno otro Mall de vitrinas para conseguirla.

La clase media y la pequeña burguesía de este país son aliadas en su mayoría, por lo que no se entiende por qué el partido continúa insistiendo en el convencimiento o llamado de esta clase, al proceso. El partido ha descuidado el poco trabajo que venía desarrollando en los barrios, por ir tras ellos y hasta ahora solo se ha conseguido que muchos de ellos se aprovechen de la revolución, pero sin siquiera apoyar al proceso con su voto, más bien hasta han tenido el tupé de hacerlo en contra, lo que significa que ellos, nunca estarán a favor de la revolución.

Entonces, ¿cuál es la razón que el partido continúa insistiendo con convencer dicha clase social? Sencillamente, porque la mayoría de los que forman parte de su estructura se sienten de clase media, lo cual no es ningún problema u obstáculo para ser revolucionario. El punto de distorsión comienza en el momento en que estos creen que los que no lo son, son rescatables. Por favor. El clase media que hoy es contra revolucionario, siempre lo será. El carácter revolucionario de una persona no se da por el estatus, se da por la conciencia social y esto realmente no se logra por solo escuchar a la Hojilla, o los Aló Presidente. Ésta se logra con el trabajo social.

Hoy el partido de la revolución se enfrenta a una enorme disyuntiva: o se apertura y se democratiza, o seguirá los pasos y el destino del partido V República. En cada comunidad se comienzan a formar colectivos que más temprano que tarde asumirán el poder político. La fuerza de un pueblo que decidió ser libre es imposible de frenar.

Los escenarios de los próximos meses exigen que el partido reoriente sus acciones. El hecho de encontrarnos a pocos meses de las elecciones municipales nos obliga preguntarnos: ¿quiénes serán los candidatos a los concejos municipales? ¿De qué forma se escogerán? ¿Quiénes participarán en su escogencia?

Tal vez en los estados donde triunfó la revolución, se torna fácil ya que el partido se atribuye esas victorias, cosa que no es así. En los 20 estados se ganó, porque los candidatos eran de Chávez y no porque fuesen del PSUV como muchos intentan hacer saber. Pero en los estados donde perdió la revolución, allí todo se complica para los candidatos del proceso.

En estos estados el partido no tiene cómo esconder su incapacidad. Sin embargo, la arrogancia de muchos de ellos los lleva a declarar que estas gobernaciones se perdieron debido a la apatía, la deslealtad y la falta de conciencia revolucionaria del pueblo, tratando de ocultar y evadir con esta matriz que ellos eran los encargados de que el pueblo se activara y se movilizara, labor que no cumplieron, por su empalagamiento de triunfalismo, que ocasionó la derrota.

En estos estados, se nota hoy una lucha interna de los oportunistas de siempre por ser candidatos. El partido, en estas regiones, maneja cuotas de poder que tratarán de inclinar la balanza a favor de su candidato: diputados, suplentes, concejales, algunos ex ministros, ex alcaldes, ex secretarios y secretarios a los concejos municipales, muchos de los cuales (que han tranzado con las fuerzas opositoras) hoy añoran sobre todas las cosas ser postulados por el autobús de la revolución.

En el caso del estado Miranda, específicamente en el municipio más importante de este estado debido a su densidad poblacional, se encuentra una contienda tras bastidores por ser el candidato entre varios aspirantes tales como: Willian Ojeda, Haiman Eltrudi, Rodolfo San, entre otros.

Hablando de Rodolfo San y Haiman Eltrudi, ¿qué trabajo social poseen en el municipio para merecer esa candidatura? Y si esto se debe a su paso por alguna institución, ¿quién podría decir que fue o es excelente? podríamos decir que es y ha sido gris, o sea ni fu ni fa, y eso sin entrar en hondo en cuanto a la selección de trenes para el metro de Caracas, procedentes de España. Unidades de peor calidad a las anteriores.

Pero si hablamos de Ojeda, sería una locura que el partido, a través de sus oscuros mecanismos lo escoja como candidato. Señores: este individuo es un traidor, golpista y resentido. Solo añora la alcaldía. Ese ha sido su sueño. Ahora después de escribir un libro llamado la V por dentro, donde degrada a la revolución y la tilda de corrupta, aparece como una santa ovejita como si nada hubiese hecho. William Ojeda es un golpista y aliado de la burguesía y el pueblo no perdonaría esta equivocación. Si el partido decide postularlo, significaría otra derrota a la revolución. Ya estamos cansados de cumplir lineamientos donde no existe moral: la disciplina y la subordinación, se exigen cuando existe moral y claridad en la acción, de lo contrario no.

Pareciese que nos encontramos en un callejón sin salida, pero no es así. Dependerá del partido, de su voluntad política, del apartarse de las miserias humanas, que podremos profundizar la revolución. Solo la apertura del partido nos dará las herramientas para continuar avanzando.

La apertura del partido deberá estar concretada de la siguiente manera:

Hacer un llamado general de cada una de los militantes que se encuentran inscritas, aperturar asambleas locales y comunitarias donde se logre captar nuevos cuadros políticos, que se escoja una nueva dirigencia desde las bases, tomando como perfil la moral, su trabajo social, su preparación tanto académica como ideológica, evitando la selección de personas que ya han ocupado cargos de elección popular. Debemos aceptar que estos no lo han hecho bien, por lo que necesitamos nuevos líderes y esta es la mejor manera de captarlos. Para nadie es un secreto que existen muchos potenciales a quienes no se les ha dado la oportunidad, más bien hoy se encuentran apartados del partido, ya que no se les da participación. De estas asambleas saldrán los nuevos alcaldes, ministros y diputados.

El partido debe aperturar en cada barrio, en cada calle, una casa del partido, donde se imparta formación, se discuta y se debata el acontecer actual y donde se recojan y se resuelvan las necesidades del pueblo, y de esta manera constituir un verdadero partido de la revolución, desde donde podamos formar los relevos y así consolidar nuestra revolución.



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