Aportes para el Día del Maestro

Infancia entre la esperanza y la resiliencia

Las horas que los niños vayan a transcurrir en el espacio escolar deben ser horas de felicidad, de orientación, de inculcación de que en la vida todo se puede y que el poder está en cada uno de nosotros por encima de las adversidades
La infancia es el tiempo del ser humano donde se comienza a estructurar los valores que nos marcarán para toda la vida. La familia juega un papel fundamental para ello, pero también el entorno comunitario, los medios de difusión masiva y el sistema de educación formal son determinantes para la construcción de los modelos a seguir.
Recuerdos del Gabo


La infancia constituye, al paso de los años el punto de referencia de los recuerdos y las reflexiones sobre nuestras vidas con sus éxitos y fracasos. El binomio infancia-familia ha sido la base para que artistas, escritores, poetas, músicos y creadores construyan sus mundos y hagan aportes a los más altos valores de la humanidad. Gabriel García Márquez, premio Nóbel de Literatura expresa al respecto:


“Tuve una infancia extraordinaria rodeado de personas de una gran imaginación y cargadas de supersticiones, personas que vivían en medio de una realidad como embrujada y poblada de fantasma. Mi abuela me contaba en la noche, de la manera más natural del mundo, cosas que me aterraban”.


Más adelante al referirse al abuelo García Marquez agrega: “Mi abuelo era un enorme viejo que parecía estar suspendido en el tiempo y en la memoria, y que yo quería mucho… Él me contaba todo lo que había vivido y lo que había sucedido en el pueblo y en el país desde tiempos inmemoriales. Me relataba en detalles las guerras en las que había participado y las grandes masacres de las plantaciones bananeras que han dejado una huella intensa en la historia de Colombia y que sucedieron el año de mi nacimiento”.
Para sus innumerables obras, tanto novelas como cuentos, el contexto donde se desarrolló su infancia, marcó en definitiva sus puntos de partida para la creatividad. Tuvo la suerte de tener un entorno familiar sano, donde la palabra de sus abuelos le marcaría para toda la vida.


Soyinka en Nigeria


El caso de Gabriel García Márquez es similar al de Wole Soyinka, primer premio Nobel de literatura africano, originario de la etnia Yoruba (Nigeria), quien estuvo muy influido por la simbología de los dioses de su civilización africana.


Su obra Ake: los años de infancia, recogen sus vivencias infantiles, que más tarde se proyectarán en sus obras de teatro mundialmente reconocidas por su integración de la música, la danza y la poesía. En su infancia, Soyinka nació marcado, como es tradicional, por un orisha (santo) llamado Ogun (dios del trabajo), asumiendo todas lecciones que sobre la vida se aprenden en los orikies (poesía) y patakies (historias) referidos a esta deidad.


Su infancia entre el mundo tradicional yoruba lo traduciría al mundo occidental y llegó a plantear en una conferencia de Naciones Unidas que su religión, que asumió desde la niñez, podía ayudar a comprender al mundo de hoy. Sin embargo, existen algunos artistas que sus infancias estuvieron marcadas por traumas, desgracias y entornos familiares y comunitarios “enfermos”, pero que lograron romper con esas limitaciones y generar un arte profundo que dejaron para el disfrute de la humanidad. Sobreponerse sería un acto de resiliencia, concepto que designa la capacidad para desarrollarse en condiciones increíblemente adversas. Esta palabra viene del latin “resalire” (resaltar).


Inspiración Bob Marley


Como dice José Abelardo Posada, director para América Latina de la Asociación Mundial de Psiquiatría, “frente al coeficiente intelectual y el coeficiente emocional, surge ahora el coeficiente de la adversidad o la capacidad de la persona, los grupos y las comunidades de sobreponerse a la adversidad y salir triunfante. Esta capacidad de convertir los obstáculos en oportunidades es un predictor de éxito mucho más acertado que los mediadores tradicionales, y comenzó a ser estudiado hace unos treinta años cuando observadores notaron que si bien las personas que tuvieron una niñez traumática tienen mayor posibilidad de desarrollar depresión, lo cierto es que un alto porcentaje de ellos llegan sanos y felices a la edad adulta”


Un ejemplo de ello lo tenemos en el músico jamaiquino Bob Marley, difusor del reggae, quien nació y se desenvolvió en uno de los sectores de mayor pobreza de Jamaica. En una entrevista realizada por el periodista Stephen Davis dijo: “Yo tuve un padre, pero no lo conocí. Fue un capitán de la armada de Inglaterra que una noche conquistó a mi madre y luego partió. Mi madre es una negra que nació en Santa Ann. Mi madre con mucha necesidad me envió a la escuela primaria. No logré continuar la educación. Pero logré la inspiración”.


Bob Marley vivió privado de la mayoría de los indicadores de bienestar, logrando sobreponerse a todas las adversidades y autoreconocer sus potencialidades como cantante y anclarse en sus identidades culturales que le fueron transmitidas por sacerdotes u Obeah de la religión Rastafarie, así como los músicos tradicionales del tambor Yababinguie en los años de su infancia, lo cual constituyó el resorte para impulsar su carrera artística. En su canción Redemption Song, llamaba a la “Emanciparse de la mentalidad de esclavos” para lograr liberación y luchar contra la desesperanza.


El poder está en cada uno de nosotros


Gabriel García Marquez, Wole Soyinka o Bob Marley con infancias vividas en ambientes diferentes lograron sobresalir con sus valores locales, con sus diversidades culturales en un mundo cada vez más hegemónico signado por una globalización enfermiza y desestructuradora de los valores mas sensible de la humanidad. Al sistema de educación formal le corresponde una gran responsabilidad, sobre todo las escuelas públicas, donde asisten niños y niñas contextualizados en familias conflictuadas (en la mayoría de los casos) y escenarios sociales conflictivos, desarrollar estrategias donde la construcción cotidiana de la esperanza es un reto. Las horas que estos niños vayan a transcurrir en el espacio escolar deben ser horas de felicidad, de orientación, de inculcación de que en la vida todo se puede y que el poder está en cada uno de nosotros por encima de las adversidades


La voz de afroamérica

 

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