No le podemos fallar al mundo

La tesis según la cual "en Venezuela existe una dictadura Castro Comunista que se propone acabar con la propiedad privada para convertir a los ricos en pobres y a los pobres en miserables", trazada desde Washington a los medios de comunicación privados tanto nacionales como internacionales; vuelven a reeditar reeditar los lacayos del imperio que ya una vez jugaron papel preponderante en el golpe de estado contra el presidente Chávez.

Y es que, de acuerdo a las instrucciones de la CIA este es el enfoque que de nuevo deben contener todas las informaciones atinentes a la política anti latifundista del presidente Chávez, para hacerlo aparecer como "enemigo de los pobres y amigo de los países de menos recursos os, a que osa comprar con dádivas o limosnas populistas".

Pero como quiera que tales mentiras se siguen estrellando contra la actitud de un pueblo dispuesto a dar la vida por un proceso que ya no debe tener reverso; hoy, frente a la coyuntura que mantiene al comandante batallando por sobrevivir a las complejas intervenciones quirúrgicas cuya convalecencia no es menos agresiva, sus enemigos no vacilan en hacer uso de contradictorias especulaciones que van desde anunciar que goza de buena salud, pero que esta secuestrado en La habana por los hermanos Castros que hoy gobiernan en Venezuela, hasta la de que hace tiempo dejo de existir.

Pero como quiera que sus necrofilias pretensiones no han logrado calar en el alma de su pueblo, afinan otras estrategias entre las que figuraran: el desconocimiento de la sentencia del TSJ; imponer la falta absoluta del Presidente; dividir a la dirigencia revolucionaria; mostrar a sus principales cuadros como integrantes de una mafia de corruptos que tiene al país vuelto pedazos y, ofrecer grandes sumas de dinero a quienes consideren propicios a "saltar la talanquera" para luego exhibirles como prueba de sus atorrantes intensiones, sin descartar el magnicidio y sus inconfesables provocaciones tendentes al estallido de una guerra civil; amenazan la salud de la patria.

Estas son las nefastas aspiraciones de los enemigos internos y externos del proceso revolucionario, ante las cuales cuales pueblo y gobierno, como alertara el presidente Chávez, debe prevalecer la unidad, si no queremos arriesgar nuestra anhelada y definitiva independencia que tanto ha costado al comandantes de comandantes en cuya obra emancipadora hoy se miran los pueblos del planeta que luchan por el bienestar de los eternos excluidos.

En consecuencia: la República Bolivariana y el pueblo chavista que reza porque Dios le restablezca la salud a su Presidente, no le podemos fallar al mundo.

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