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La excomunión del clero
Por: Alirio Contreras(*)
Fecha de publicación: 01/08/05
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La iglesia católica acostumbra, desde hace siglos, a castigar a aquellas personas que no militan con sus ideas con la excomunión. Esto en los casos más suaves, pues harto es conocido los horrores de la Santa Inquisición, que de pura santa asesinó a cientos de miles de ciudadanos del mundo bajo pretextos insólitos y muy alejados de la enseñanza cristiana. También podemos recordar la complicidad papal con el Holocausto de Hitler y el otro Holocausto, el que se vive a dosis por parte del imperio norteamericano y que se ha agudizado con el actual mandatario estadounidense. También vimos cómo la alta jerarquía católica, justamente por medio de quien hoy ejerce el poder absoluto y nada democrático del Vaticano, censuró y silenció de manera atroz a las voces que dentro de la iglesia buscaban acercarse al pueblo a través de la Teología de la Liberación. Corrían tiempos de lucha frontal contra el comunismo por parte de las instituciones de derecha, entre las cuales, la iglesia ha jugado un papel fundamental de adoctrinamiento para la formación de individuos acríticos, irreflexivos y anodinos que sólo acepten los misterios, que no son de Dios, sino de grupitos de hombres que abusan del poder y manipulan el miedo de las sociedades. Se acusaba a cualquiera de comunista y se confundía a la población con una sarta de mentiras de lo que realmente es el socialismo. Se hablaba del imperio del mal para referirse al comunismo en el mundo.

Justamente el miedo es el arma que utilizan muchos de los actores de la iglesia. Desde tiempos remotos la idea de la condena, de la perversión del pecado original que nos puede conducir al infierno ha sido el coco con el cual han sometidos pueblos enteros. No podemos olvidar la conquista y saqueo de América, en la cual lo primero que se enterró en nuestros cuerpos fue la cruz. La perversa evangelización, que no fue más que el escamoteo de una tradición cultural para poder apoderarse de las riquezas de estas tierras.

En realidad, el papel que ha jugado la sacrosanta iglesia católica no es más que un largo camino de barbaridades, originadas con las cruzadas y prolongadas hasta la complicidad en los casos de abusos a menores por parte de cientos de sacerdotes que día a día en el mundo utilizan el miedo como mecanismo para doblegar no sólo espíritus sino también cuerpos.

No basta con todo esto. La cúpula de sinvergüenzas que hoy dirigen la iglesia católica venezolana vuelve a arremeter contra el pueblo venezolano. ¿No fue suficiente raya escuchar al Mikel de Viana diciendo el 11 de abril de 2002 que la “gente decente, estudiada, como tú o como yo (así le dijo a un periodista de uno de los canales golpistas) no apoya a este gobierno”? Pues parece que no. El senil Rosalio Castillo Lara utiliza la tarima de la iglesia, en plena misa, para hacer su proselitismo político contra el presidente Chávez. Creo que lo que este sujeto busca es un espacio en la pantalla y por eso se va a Colombia, donde la oligarquía seguro le tiende alfombra roja como lo hacen con su amiguito Carmona Estanga.

El disociado cardenal habla en nombre de un pueblo que no representa. Que, según las últimas encuestas, apoya casi en un 80% al Gobierno Revolucionario en la figura de su máximo líder, nuestro comandante Chávez.

Que se pasee por lo barrios, que vaya a hablar con la gente a ver cuál es la dictadura. Tan atroz es, sin duda, que él puede andar por ahí insultando al “tirano” de lo más tranquilo, sin recibir lo que se merece: la cárcel por difamador.

De algo hay que estar seguro, esto no es sino una parte de un plan bien orquestado por los sectores antidemocráticos, que ante la eminente novena y décima derrota electoral, buscan crear una matriz de opinión que busca dar la sensación de debilidad democrática en nuestro país. Afortunadamente este pueblo sabe quién es quién y aunque vengan con sus dientes asesinos a robar este sueño, sabremos defender la utopía revolucionaria. La construcción de un modelo de vida de justicia social, cosa que por lo visto no va de acuerdo con los intereses de una institución viciada y cada vez más débil en el mundo por sus incongruencias. Es por eso que la iglesia cada día se excomulga más ella misma, en tanto que no cree en la unión común de los pueblos.

*Asesor del Minci.
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Alirio Contreras(*)


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