Chávez: estoy aferrado a Dios

Podríamos definir la especial atención que a nivel mundial se viene desarrollando a favor del comandante Hugo Chávez como una gran ola de fe que continúa un acelerado recorrido sin intención alguna a estas alturas de poder detenerse, esto va dando cita en cada rincón para orar por la salud del mandatario de los pobres e incansablemente se van haciendo ofrecimientos para que su recuperación siga dándose. La llamarada se encendió antes de navidad cuando con sorpresa continentes enteros se enteraron de la gravedad en su delicado estado de salud por el que comenzaba a atravesar el comandante de todos.

Antes de finalizar el 2012 leímos y escuchamos cientos de veces sus palabras: la fe de mi pueblo me salva. Y así ha sido, hoy siguen rezando millones de voces hasta que el presidente más humilde del planeta logre salvarse.

El mundo entero en todas sus religiones se han unido para orar por la salud de un Jefe de Estado que aún en su sufrimiento ha logrado convocar a un verdadero encuentro ecuménico representado en millones de plegarias, voces y peticiones en un mundo desvalido por el horror de las guerras y pidiendo por la salud de Chávez también están exigiendo una inmediata paz mundial.

Millones de diversas nacionalidades esperan el regreso de Chávez para que continúe siendo el mandatario de los desamparados, pues la fe en Cristo lo salvará como siempre ha liberado a sus pueblos.

No habrá continente que deje atrás su esperanza más aun cuando sus primeras palabras han sido preguntar por su pueblo, saludar a los niños en el regreso a clases y asumir con toda responsabilidad su sanación.

Pero también todos hemos escuchado maléficas palabras de la Conferencia episcopal venezolana donde los obispos sin vacilar hablan de vacío de poder y dan llamamientos a nuevas elecciones, mientras otros apoyan desmesuradamente un supuesto paro nacional convocado desde los botiquines de Miami.

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