La oposición y sus periodistas se atoraron con la constitución

La Asamblea Nacional es un foro político, aseverar esto no tiene por qué conducir a nadie a saltarse la torera, ni omitir en la argumentación parlamentaria el sustento constitucional y no hacer solamente planteamientos que están más orientados por el odio a la revolución y a su líder. Es comprensible la impotencia opositora de saber de la propia incapacidad para incidir en el curso de dicha institución que es lo que determina que los diputadillos de la derecha se desborden en la elocuencia pero nada de sustancia –repetimos - constitucional.

Un ejemplo del ejercicio parlamentario lo puede ser Andrés Eloy Blanco, Fabricio Ojeda, Carlos Escarrá, entre otros y otras de diferente espectro político que han pasado por la institución legislativa, eran oradores de fino verbo pero con fundamento argumental que refleja la cultura política de la cual estaban curtidos y que daba gusto escucharlos y escucharlas.

Un o una joven de secundaria o de los primeros semestres de cualquier universidad puede hacerle pasar un aprieto en cuanto a cultura a muchos y muchas diputadas de la derecha que cuando intervienen se quieren tragar hasta el micrófono pero carecen de masa gris para cuando menos -y sin exigirle mucho que interpreten el mundo- vale decir que se vean en el espejo de la crisis europea y la del propio EE.UU.

Los y las diputadillas de la derecha parecen más fanáticos enfurecidos, dominados por la arrogancia oligarca pro imperialista que legisladores y legisladoras porque hasta se ausentan de las Comisiones de Trabajo entre semana pero si van a las sesiones en el Hemiciclo porque son televisadas y pueden dar sus jaranas para divertirse y divertir a sus cada vez más exiguas barras y sentir la satisfacción morbosa de pensar que enredó el funcionamiento de dicha institución. Compiten entre ellos y ellas por ser más cínico, satírico, cruel, ser más canalla y como todos y todas se conocen se guardan la distancia entre sí para no ser víctima de la misma ponzoña oligarca por descuido. Aunque algunos y algunas se arriesgan y dicen para sus adentros que “tigre no come tigre y si se lo come, lo vomita”

Pero cada vez quedan más en evidencia…es que nada le sale bien y no es por brujería.

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Gaspar Velásquez Morillo

Perfil de Gaspar Velásquez Morillo. Venezolano. Lic. en Periodismo egresado de la Universidad de la Habana Cuba. Master en Periodismo por la UNESCO. Candidato a Doctor en Ciencias para el Desarrollo Estratégico. Línea de Investigación: Gestión Pública Bolivariana. Especialista en Políticas Públicas. Especialista en Ciencia Política. Profesor Universitario en Pre y Postgrado. Facilitador de Procesos Socio-Políticos y Educativo. Asesor Político Comunicacional. Consultor de la Asamblea Nacional 2001 2005 en la Ley Orgánica del Poder Público Municipal y Ley de la Defensoría. 1er Secretario del Consejo Legislativo del estado Trujillo en la República Bolivariana de Venezuela, año 2000.

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