Desafíos globales y nacionales

En el tiempo medido por los humanos, luego de Cristo, termina y comienza un año. El corte imaginario creado no tiene mayor incidencia en el desenvolvimiento de la economía, mas allá de las características estaciónales del planeta.

La crisis global de la estructura capitalista mundial no se detiene. El estallido especulativo en la esfera financiera de la economía norteamericana, al termino del año 2007, derivó en procesos de contracción y desaceleración de la producción industrial y del comercio internacional. Tal hecho ocurre en un contexto de endeudamiento de los principales Estados desarrollados y de graves indicadores de solvencia y trasparencia de la banca privada de esas naciones. Es una triple manifestación de la actual crisis del orden capitalista.

En 2013, Europa continuará en recesión, Estados Unidos de Norteamérica mantendrá un débil crecimiento, alto déficit y descomunal endeudamiento, y los países emergentes crecerán por debajo de su experiencia histórica. La principal consecuencia de la crisis económica continuará siendo el alto nivel de desempleo alcanzado que a su vez refuerza él circulo vicioso de la caída. Si estas economías no logran un nivel de actividad que les permita resolver la alta tasa de desempleo que sufren, no es una exageración presagiar que el actual cuadro mundial se muestre estacionario o se agrave.

América Latina pudiera verse afectado por la vía de la caída del comercio mundial, particularmente con la zona euro y China, y la reducción del flujo de la inversión extranjera directa. Nuestra región esta obligada a profundizar su proceso de integración económica, política y social. Le es urgente comenzar construir una nueva arquitectura económica –financiera que le permita dotarse de instituciones propias que coadyuven al manejo de su excedente a favor del desarrollo, derrotando sus marcadas desigualdades sociales y asimetrías económicas.

Mi país debe crecer por tercer año consecutivo. No obstante sigue teniendo la agenda no cumplida de la industrialización; está parece tener una nueva oportunidad no rentística-petrolera con nuestro ingreso al MERCOSUR. En esta idea es posible hacer cambios en su política cambiaria pensada desde la economía real y no la circulatoria, menos la fiscal. Somos ejemplo de que es posible una política económica divorciada de los postulados del FMI, que apueste por la creación de riqueza con estabilidad macroeconómica y al mismo tiempo una radical política de inclusión social, no asistencialita, sí preparatoria de la fuerza humana de la nación para que desde la ciencia, la técnica y la cultura de el salto al desarrollo, a la igualdad sustantiva, al socialismo.

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Rodrigo Cabezas


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