Carta a Miguel Ángel Pirela

Su respuesta y la de Mario Silva -ambas anodinas e inocuas-, al infame comunicado de esa mafia de pedófilos, vividores y malvivientes que son los integrantes de la Conferencia Episcopal, viene a demostrar una vez más que la defensa de este Proceso está en muy malas manos. Estos bandidos hablaron de la supuesta manipulación de la Constitución por parte del gobierno, olvidándose que ellos, a través del Cardenal Quintero -creo que ese era el apellido de ese degenerado-, convalidaron su eliminación durante le efímera dictadura de Carmona Estanga. Pero la falla no fue únicamente esa, fueron muchas más a las que tal vez me refiera, si mi delicada situación de salud me lo permite, en un próximo artículo. Pero a estos coños de madre hay que desenmascararlos, si es que todavía les queda alguna máscara que quitar

Aun recuerdo, cómo todavía no se había secado en las calles de Caracas la sangre de los mártires del 11 de Abril, cuando estos repugnantes sujetos celebraban eufóricos la instauración de la dictadura. Ninguno de ellos recordó, ni por un instante, las numerosas víctimas que produjo aquel nefasto asalto a la Constitución y a las instituciones democráticas del país. Todo lo contrario, lo único que les faltó fue ponerse a cantar el Popule Meo en acción de gracias por los favores recibidos. Porque hasta el cura Lesbiana, aquel que dijo que todo el mundo sabía que él era adeco, afirmó que todo había ocurrido limpiamente.

Ahora, qué de extraño tiene que estos rufianes, más nocivos que la peste bubónica, hayan participado en aquella orgía sangrienta si cuando Gómez condecoraron con la orden Piana, la máxima condecoración que el Vaticano concede a sus servidores, a un monstruo de la calaña de Eustoquio, hermano del Sátrapa. Para que se tenga una idea de quien era esta alimaña, basta referir el hecho de que un cierto día en los postes y árboles de San Cristóbal aparecieron colgados con un gancho de carne clavado en las gargantas, los adversarios del régimen. Y nos relataba nuestra madre que siendo muy niña, presenció los esfuerzos que hacían las madres de aquellos compatriotas que con piedras trataban de alejar los zamuros del cuerpo de sus hijos. En relación con estos bárbaros hechos que contaban con el beneplácito de los jerarcas de la iglesia católica, existe un libro de Hermann Garmendia.

Y para finalizar, voy a transcribir integra una noticia aparecida en el diario Panorama del día 23-11-2001. La misma decía textualmente lo siguiente: “El Papa pidió perdón por abusos sexuales cometidos por los clérigos”“Los abusos sexuales cometidos por algunos clérigos han causado gran sufrimiento a las víctimas, dijo el Papa –cuántas se habría echado él- El mensaje fue transmitido a las Diócesis del mundo a través del correo electrónico. “El abuso sexual dentro de la iglesia es una profunda contradicción de las enseñanzas de Jesucristo”, agregó.

Violaciones:

En marzo, el semanario estadounidense National Catholic Reporter, publicó varios artículos sobre reportes internos del Vaticano en torno de los atropellos sexuales de los que monjas y otras mujeres en varias naciones del mundo han sido víctimas por parte de curas y obispos. El Vaticano admitió la existencia del problema. Los reportes dijeron que algunos curas y misioneros habían forzado a monjas a sostener relaciones sexuales con ellos y que en algunos casos las violaron y obligaron luego a las víctimas a someterse a abortos.

Quisiera referirme a ese capo que fue Castillo Lara y a su participación en la muerte del Papa Juan Pablo Primero, que entre sus planes estaba acabar con la relación que para entonces existía entre la Cosa Nostra y el Vticano, relación que era mantenida fundamentalmente por el capo mencionado, pero la gasolina se me acabó.

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Alfredo Schmilinsky Ochoa


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