Hasta cuando nos vamos a calar a esos curas oligarcas

Bueno ¿es que ellos vienen directamente de las Glorias del Pentágono con las pistolas listas para atacar el Estado de Derecho de un pueblo que sigue a un líder? ¿Qué razones tienen para socavar las instituciones democráticas del país? ¿Son curas o ridículos marines forrados como monigotes para caerles a tiro a los pueblos? ¿O es que trabajan mucho y están cansados?

A estos curas hay que recordarles que ellos no son Dioses que cayeron de una galaxia celestial; son hombres, son sujetos con escroto y bolas y como tal pueden ser tratados como elementos que se oponen a la paz y a la convivencia de los habitantes de esta nación. Eso era en la época de cuando los ignorantes españoles del periódico ABC hecho con tipografía de papas le jalaban las bolas a Fernando VII. Ellos llegaron a estas tierras a sembrarlas de pulgas, garrapatas sabañones , violaciones y cataplum.

Ellos los editores del ABC que le jalaban las bolas a Franco y al Fuehrer, antes nos sembraron de capillitas pueblerinas para adoctrinar al pueblo indígena y quitarle sus creencias. Ellos fueron la mayor desgracia que le pasó a esta geografía; brutos, ignorantes, tuberculosos, enfermos de gonorrea. Dicen que algunos de ellos trabajaban en el ABC que se hacía con tinta de mapurite y se escribía con plumas de zamuro madrileño mientras se hartaban de callos en medio de espantosos violines sobaqueros.

Igualmente pasó en abril de 2002 con aquel que firmó “la carmonera”. Apoyó el GOLPE DE ESTADO. Él que fue ministro de Dios en la tierra se puso contra el Presidente que habían elegido los pobres. Pasa igual con uno del Zulia al que llaman Palmar y al otro que dirigió una universidad y al otro que a pesar de lo que hace no pudo ser removido de su iglesia y el otro que murió hace años que tenía cien vehículos de alquiler para explotar a los pobres.

Vamos a pedirles a los católicos que crean en Dios, pero que por favor entiendan que la actitud de estos HOMBRES en sotanas tiene otro tinte, que no es la religión, sino la ambición. Un cura no es un Dios es un hombre que trabaja para cuidar de la religión en el mundo igual que el mecánico cuida al auto de su cliente.

Estos curas venezolanas no defienden la Iglesia Católica; defienden a la oligarquía venezolana porque con ella se dan la gran vidorria. No hay que olvidar que algunos hombres tembleques, miedosos, con ciertas enfermedades psicológicas, acomplejadas y ruines se anidan en las religiones para actuar sigilosamente en sus oscuras patologías biológicas. Eso se ve con la actuación pederasta de centenares de curas descubiertos recientemente.

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Ángel V. Rivas


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