No parking ball con la hora loca

Con un gran jolgorio el Manicomio de la Unidad Democrática (MUD) inicio su hora loca semanal con la participación de todos sus integrantes; reconocidos personajes de la Alta Sociedad Capitalina se dieron cita en el Sanatorio Mental que funge como sede de dicha Organización para la celebración, que ya se ha convertido en el entretenimiento más popular de la Oposición Venezolana.

La fiesta inició con la AVELEDO’S CHINCHURRIAS BOYS, deleitando a todos los invitados con sus acordes de locura, quienes se lanzaron a la pista mientras bailaban acompañados por el Ballet de Nelson Bocaranda, el pegajoso tema ya pasado de moda: “Hay un Camino”. El Público se hizo a un lado para que hiciera su entrada Diego Arria, quien se vino desde “La Haiga” para hacer mover a la audiencia con “El Baile del Embalsamao”. El salón de fiesta casi revienta cuando hizo su entrada Maricori bailando la “Danza de los siete velos”.

La nota cultural estuvo a cargo de “Las Danzas de Teodoro”, presentándose ante todos con una diversión oriental denominada “El baile de la Macaurel”, momento en el cual tuvieron que aplicar fuertes medidas de seguridad para retirar de la fiesta a Álvarez Parr y a Pablo Pea en estado de embriaguez quienes se hicieron pasar por Médicos Proctólogos, decomisándoseles falsas credenciales entregadas por el Diabólico Dr. Marquina. Carlos Ortega repartió bigotes de Charro a los invitados para disfrazarse mientras Marcel Granier repartía Pelucas de Popy.

El acto de magia estuvo a cargo del Prestidigitador Juan Carlos Caldera, quien hizo gala de su arte demostrándole a los presentes como desaparecía una alta suma de dólares en un sobre de Manila. El cierre se haría con la presentación del Mariachi “Los Despechados Decembrinos” con sus integrantes “El Gallo Insular”, “El Pollo de Guanajuato”, “El Gato Volador”, “El Andino Malandro” y otra vez “El Borracho Marabino”, pero en el momento que hacia la presentación el animador de la fiesta, el excelentísimo e indevolvible Ismael García, se originó una gran conmoción ya que Yongo (el consentido) en un ataque de malcriadez, generado por qué no lo dejaron entrar a la hora loca, quemó una plantación de Marihuana que había cerca del local.

El humo inundó el salón y todos entraron en un trance total, la locura era colectiva, todos alucinaban bajo los efectos de la hierba, cuando de repente apareció en escena el Abuelo Ledezma e irrumpió con un tono de voz fuerte y medio malandreao diciendo: “Vamos Capri, Falcon Crest y Julito vámonos pa Cuba mi gente”, todos corrieron como locos hacia la Plaza Altamira creyendo que el Obelisco era una nave espacial que los llevaría a La Habana. Al volver todos en sí, se dieron cuenta que a Cuba solo irían en sueños ya que en la Plaza los esperaba un gran afiche que rezaba: “NO SE VISTAN QUE NO VAN”.

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(*) Capitán de Altura de la Marina Mercante Nacional

Licenciado en Ciencias y Artes Náuticas

Piloto Oficial Río Orinoco, Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos (INEA)

Twitter: @henryjavier16

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