De Saigon a Madrid

Es poca o ninguna la relación que política, social, económica o culturalmente se pudiera establecer entre la ciudad de Saigón, otrora capital de la desaparecida Vietnam del Sur y hoy llamada Ciudad Ho Chi Min, y Madrid, la capital del Reino de España, situadas ambas en los extremos del globo terráqueo y identificadas históricamente, la primera, por su heroica lucha anticolonial y anti-imperialista en el siglo pasado contra el imperio Japonés, la República Francesa y los Estados Unidos de América y, la segunda, por ser el centro del poder colonial responsables de las bárbaras y genocidas empresas colonialistas y esclavistas en América, Africa y Asia y que aún sigue su miserable conducta en Afganistán.

Sin embargo, una singular forma de protesta social, política y religiosa desarrollada por monjes budista de vietnamitas, hizo celebre una singular y trágica forma de protesta anti-norteamericana, cuando un miembro de una comunidad budista, Thich Quang Pol, decidió inmolarse en plena vía pública en 1.963, para dramatizar su oposición al gobierno vietnamita títere de Ngo Dinh Diem, cuyas gráficas recorrieron al mundo e iniciaron un largo proceso de inmolaciones que favorecióٕ de manera importante, a la denuncias mundial contra la guerra de agresión usamericana contra el pueblo vietnamita y, de manera particular, a la generación de un movimiento social y político en el seno de la juventud norteamericana contra la guerra, culminada ésta con la derrota, en 1.975, del imperialismo norteamericano.

Este singular método de protesta política se ha materializado en otras situaciones de conflicto social y político en diversas partes del mundo como en Washington, Praga, Panamá, Bilbao, Veracruz, Santiago, Tibet, Atenas, Milán, y, en la actual crisis que afecta profundamente al Reino de España, con sus cinco millones de desempleados, sus pensiones miserables, la destrucción de sus contratos de trabajo, la pérdidas de sus viviendas y la violación de los derechos humanos elementales de sus dos millones de inmigrantes sin papeles, a causa del desmantelamiento del Estado de Bienestar construido con el esfuerzo y lucha de sus trabajadores y trabajadoras de los pueblos de España; provocando que algunos de estos desesperados, hayan optado por ese método de protesta que tanto impacto genera en la conciencia de la sociedad y la opinión pública mundial.

Aún cuando la canalla mediática de los medios públicos al servicio del gobierno del neo-franquista Mariano Rajoy, Grupo Editorial Prisa y su principal vocero, el periódico El País y el resto de medios al servicio de la Monarquía Colonial española y sus asociadas repetidoras globales, tratan de relativizar las causas del suicidio del obrero de la construcción magrebí, solo identificados con las siglas A.M.A., devenido en habitante de la calle a causa de la crisis, no pueden ocultar que su suicidio es un signo evidente de la crisis provocada por la burguesía financiera española y sus socios especuladores europeos y, cuya pretendida solución se está realizando con el brutal sacrificio de los derechos sociales y laborales de los trabajares y las trabajadoras de los pueblos del Reino de España, conduciendo a los muchos afectados a la muerte como medio de protesta social y única opción ante sus miserables condiciones de vida.
Tanto el suicidio bonzo durante la guerra de Vietnam como los recientemente practicados por los españoles y las españolas desempleados y expulsados por los bancos de sus viviendas, son hechos inocultablemente de protesta política, por cuanto se realizan en lugares públicos con el fin de llamar la atención de las personas y, porque están asociados a causas políticas y sociales provocadas por factores de poder político, a quienes le atribuyen la responsabilidad por la situación que los lleva a esa forma dramática de protesta, con la que no solo ponen término a sus vidas, sino que acusan a quienes consideran responsable de las causas de su muerte y motivan a sus pueblos a rechazar tal situación.
Frente a esta forma de protesta, los representantes del Capitalismo salvaje confirman y siguen desarrollando su plan neoliberal de desmantelamiento de los Estado de Bienestar construidos en la vieja Europa con la “ sangre, sudor y lagrimas” de los trabajadores y las trabajadores nacionales y emigrados, sin otra solución que expulsar a millones de estos de sus puestos de trabajos y sus viviendas hipotecadas, reducir las pensiones miserables para financiar el pago de lka deuda usurera a los banqueros y, negarle a las nuevas generaciones de jóvenes trabajadores con formación técnicas y profesional, las oportunidades de construirse un futuro seguro para sí y sus familias; por lo que, en este marco de crisis y de radicalización de las burguesías contra los derechos sociales del pueblo, seguramente que, junto a nuevas suicidios protestatarios de sus víctimas, se desarrollen procesos de confrontación social y política que puedan terminar o modificar este “tsunami” de hambre, miseria y represión, abriendo un nuevo periodo histórico para los pueblos de España, los pueblos de Europa y todos los pueblos del mundo esclavizados por el Capital.

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