Guillermo Aveledo se metió un pito de soberbia

¿Quién no te conozca que te compre? Dice el refrán –el que le queda como anillo al dedo -al mismísimo personaje que como secretario ejecutivo de la MUD se engalana con el fin de aparentar lo que no es ni le queda bien y, quien hace años nos dejó sin béisbol y, estuvo metido de lleno –bastante acalorado y risueño- en favor de la aplicación del 350 de la Constitución Nacional y, como padece, posiblemente, un Alzheimer que le come poco a poco la memoria a consecuencia de su senilidad, nos viene a cobrar con su impertérrita arrogancia de abogado constitucionalista sus desafueros ilegales en tiempos que no los olvida el pueblo venezolano en que este “principito” de la alcahuetería oposicionista: se ufana en pedir y exigir respeto como si fuéramos sus vasallos políticos.

Aunque, Guillermo Aveledo, sea secretario de la MUD, sigue siendo un don nadie bien coleado en el grupito de apátridas y, rufianes que le hacen sombra, para que acelere exigencias al Gobierno Nacional y, a otras instituciones, lo que no nos conviene a la mayoría de los venezolanos aceptar y, como copeyano o representante de la burguesía, tampoco le sale alebrestarse de caprichos suntuosos, uniformados de políticas bravuconas que ofenden y maltratan la dignidad de los chavistas y demás integrantes del proceso revolucionario que le come su bastarda felonía de intruso.

Parece ser que la enfermedad del presidente Chávez le abrió las compuertas de su amargo odio con el que confunde y suelta como un río que se desborda de inmundicias y que contamina con una majestad de irreverente a la gran mayoría de los que quieren vivir en paz y, que les perturba su machismo inflado de injurias con que trata a los líderes chavistas y revolucionarios y, por el mismo camino de la perturbación y el ensañamiento anda el inventuroso y desleal y hacedor de milagros inconclusos como lo es el cardenal Urosa Sabino, quien no pierde tiempo en avivar el fuego de la trifurca con más leña en vez de encender el fuego sagrado de la libertad que la Patria necesita para iluminarle los salmos que lo configuren como un buen ciudadano y no como un ruin y malvado ser, que desfigura con su proceder a su feligresía de la iglesia católica, oscureciéndola de viles maldades que le engatillan su torpe mente.

Guillermo Aveledo tiene a la MUD como su puerta trasera que le permite entrar y salir sin mucho sigilo y, es que su intención de ser candidato presidencial no lo esconde, porque nadie en su sano juicio puede creerle a ese torpe político que él lucha por Venezuela por su gente, ni que se vista de san Tolomeo y, esa es la única carta que le queda y es tanta su terquedad por el poder que ora sin descanso por la barbarie de matar al presidente Chávez lo más rápido posible y, de allí su ligereza de pedir respeto que no se merecen ninguno de ellos.

Y, sabemos que más de una vez ha llamado al cardenal Urosa Sabino, para que éste le dé la bendición y lo meta de lleno en el reino de los que comulgan sin confesarse a ver si dios les pasa las maldades cometidas que pesan un baúl de desesperanza que quien quita que por debajo de la mesa: el diablo lo acoja en la tertulia involuntaria de introducirlo dentro de un escabinado de superioridad en el altar del Estado.

Fueron tantas las sandeces y estupideces que leyó el secretario de la MUD que la corbata que le envolvía el cuello se le puso roja-rojita de una rabia infinita que por poco lo ahoga y, se secaba el sudor y los labios con un pañuelo de triquiñuelas que le dejó Capriles Radonski de regalo antes de volar al exterior a disfrutar de sus ahorros de gobernador y des aspirante solitario.

Y la soberbia de Guillermo Aveledo lo dejó muy mal parado, ya que los líderes Chavistas no le pararon y lo mandaron a comer arroz con coco a ver si coge mínimo y no un fusil y se vuelva loco disparando ráfagas de furias sin sentido que, atormente a su audiencia y a Globovisión que lo apoya de lleno.

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