No podrán aunque suceda lo inevitable, si así Dios lo dispone

Pildoritas 02 (año VI)

La derecha, siempre intentando pescar en rio revuelto y aprovechando con sus medios, cualquier circunstancia para mantenerse vigente, no podía dejar pasar la oportunidad de la penosa enfermedad de nuestro amado Presidente, para sacar a relucir su rastreras intenciones necrófilas, en la esperanza de que una posible desaparición del Comandante les favorezca y pueda representarles un chance para apoderarse del país y continuar su entrega a sus amos del Norte, interrumpida hace catorce años con la llegada de la Revolución.

Como siempre están “miccionando” extra recipiente, otra vez caen en el error, que lo que denota es que aun no han podido entender a la mayoría de este pueblo, que ya hizo suyo el mensaje de Chávez, y tiene en su corazón arraigados de tal manera su ejemplo y sus enseñanzas que cual mártires de la época de la persecución romana contra los cristianos, estaríamos dispuestos hasta a ofrendar nuestras vidas por defender su obra y su legado, que se mantendrá en el tiempo y crecerá cual ha crecido la obra y prédica de Bolívar para los bolivarianos y la de Cristo para los cristianos.

Se equivocan otra vez, porque así como Cristo formó su equipo de apóstoles, Chávez también se ocupó de formar a un grupo de mujeres y hombres para la vanguardia y un ejército de millones listos y preparados para enfrentar cualquier peligro contra lo que ya hemos asumido como nuestra forma de vida.

Se les olvida a los que muy bien Diosdado, con razón, llamó dragones de Komodo, que hace apenas semanas este pueblo otra vez ratificando una vez más el liderazgo de su Presidente designó nada menos que en 20 estados del país a veinte hombres y mujeres de los mejores, no solo para que se dediquen a cumplir los postulados de la Revolución y a encaminar a esta Patria hacia el Socialismo Bolivariano, sino también para que estén prestos a responder con contundencia cualquier agresión contra lo que ya es un estilo de vida del pueblo y se ha convertido en un fenómeno que ha traspasado la barreras de lo político para transformarse en un sentimiento tan arraigado que a diario se ve en los testimonios de hombres, mujeres y niños que lloran de amor por su comandante y que actuarían con rabia incontrolable, si desde la derecha osaren intentar quitarle sus conquistas, no solo materiales sino espirituales, emocionales y de amor verdadero como vínculo indisoluble con su líder.

También se le olvida a la derecha, a sus medios y a sus amos foráneos que aquí existe una Fuerza Armada, por primera vez consustanciada como pueblo que son, con el resto de los más de ocho millones y que estarían también prestos para defender lo que el soberano ha decidido como su destino y por ello ya, sin ambages ni convencionalismos de ningún tipo, lo han expresado claramente, en una demostración de lealtad, no solo a su Comandante en Jefe, sino a su pensamiento político y a su legado revolucionario como un ejército en el cual los gorilas de antaño, que se prestaban para cualquier escaramuza antidemocrática, son solo un mal recuerdo en nuestra historia democrática.

Suceda lo que suceda y que no sería otra cosa que la voluntad de Dios, en el supuesto de que por algún motivo, incluso el menos deseable, el Líder fundamental de esta Revolución no pudiese continuar al frente, aquí no va a suceder nada distinto a la continuidad de la Revolución y con más fuerza, porque todo lo que haríamos sería en honor a quien tanto le debemos los verdaderos patriotas, que afortunadamente y como una de sus más preciadas conquistas desde aquel inolvidable “por ahora”, somos y seguiremos siendo mayoría en esta Patria, que hoy es mejor gracias a ese hombre sembrado en el corazón de esta Patria por lo que resta de historia.

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