Presidente, el cáncer es limitado

Chávez tiene cáncer; de cáncer sufren actualmente millones de seres humanos. Muchos hemos sobrevivido. La forma de lidiar con el estigma social, la reacción de la gente y el drama que se desarrolla individualmente y en el seno de la familia, es algo relevante por lo cual pasamos y pasan todas las personas a quienes se le detecta y se les somete a tratamientos. El hecho de que los sobrevivientes de cáncer entramos en una estadística que científicamente predice la sobrevivencia, es algo que me impactó más que la operación y las secuelas de los tratamientos. Por ello debemos aferrarnos a la vida en todos los sentidos posibles. Todo el que tiene o tuvo cáncer debe buscar la vida y esta vida se presentará de una forma única y personal.

El Presidente necesita vivir. Al principio de la enfermedad del presidente le escribí un artículo con ciertas ideas, nunca lo pude publicar; no le llegó por los caminos verdes. Siento que hubiese sido importante para Chávez tener una conciencia más holística sobre la enfermedad que aún sufre y un enfoque más integral que sabemos, por lo que hemos visto, no se le ha proporcionado y él no ha conocido.

Descartes con su principio de ideas claras y distintas propuso a la humanidad la búsqueda de reglas para alcanzar la verdad. Todo el pensamiento moderno comprendió, a través la simplificación separación y reducción, al mundo circundante. La ciencia se enmarcó en ese camino sobre la base de un pensamiento mecanicista. La educación se vio profundamente influenciada por ese pensamiento y aún en este siglo no hemos podido deprendernos del enfoque que simplifica los fenómenos para comprender y que fragmenta lo que es complejo de por sí para proponerlo como simple, claro y distinto. Lo que conocemos como disciplinas separadas y sin ninguna suerte de unión, lo que conocemos como facultades universitarias, cada una encerrada en su propio conocimiento, lo que conocemos como el currículo escolar y la escuela en sí son el resultado de este enfoque que termina siendo en la práctica parcelador y reduccionista. La medicina y su enfoque actual no escapan de esta suerte y es tal vez una de las ciencias más influenciada por este tipo de pensamiento cartesiano.

Los médicos que yo he conocido y que me han tratado no entienden la espiritualidad. Para ellos existe una clara división entre mente y cuerpo. Los que sufrimos la enfermedad y por razones de toda índole buscamos cerrar esta brecha, esta división, comprendemos pronto que no se hace pensando y que necesitamos ayuda, necesitamos algún instrumento disponible. El enfermo que todavía tiene cáncer, o el que está sanado, busca algún tipo de espiritualidad. Si se deja llevar por su cabeza, por su mente, esta se aleja del mundo real. Si se deja envolver en la vida diaria: trabajo, relaciones sociedad; esta nos consume. En esa búsqueda algunos encontramos un recurso antiquísimo e hicimos cultivo del alma, que posibilita unir los extremos: mente-cuerpo, vida-ideas, mundo-espíritu. Y el instrumento a nuestra disposición es la imaginación. Por ello quien busca tratar con esta enfermedad dará espacio y lugar al alma en su vida diaria

Yo no sé si existe la curación de esa enfermedad llamada cáncer. El Presidente Chávez, pensó una vez que estaba curado y no fue así. Ha estado a través de todos esos tratamientos y medicinas combatiendo la enfermedad, pero desde el principio de la misma ha debido transmutar esa enfermedad para poder dar paso a la vida. Curarse no es derrotar los síntomas, curarse es expandir la conciencia para incluir lo que falta en ella, ampliar los horizontes y comprender la unidad y el todo. La enfermedad es como un camino a lo largo del cual el que lo intenta a tiempo va a una comprensión total, tiene que servirse de la enfermedad para conocerla y verle la cara desde dentro de la conciencia. Sólo así se transmutará, a través de una conciencia plena e iluminada. Debe uno esforzarse por escuchar el cuerpo y establecer una interacción anímica entre la mente y el cuerpo. Se debe fomentar el interés en auscultarse desde dentro para conociéndose cada vez mejor se pueda alcanzar el equilibrio y la madurez propia de un estado de verdadera paz y tranquilidad.

La sanación implica muchas cosas, tomar los medicamentos y seguir las indicaciones de los médicos, deberá hacerse; pero Curarse es algo diferente: Curarse envuelve atenderse, verse desde adentro en perspectiva, practicar los ritos propios de una vida equilibrada, neutralizar los desasosiegos internos, procurarse los mejores momentos para animar a su alma que no es una cosa, sino la sustancia que nos hace personas y humanos. Ahora en esta fase, el Presidente debe vigilar sus palabras, sus espacios, estar atento a lo que dice y cómo lo dice. Usar su tiempo con sabiduría, no caer en laberintos de frases, hechos y memorias que le debilitan al momento que las pronuncia y lo exponen ante el futuro inmediato. El cuido de la persona y de su alma no termina nunca, más ese cuido y atención al alma no se hacen a través de medicamentos, es sólo por medio de la imaginación más profundo y más íntima. El cáncer afecta nuestros pensamientos y acciones, afecta la percepción que tenemos de nosotros mismos y de los demás, por ello el Presidente debe buscar en su cuido y en su curación su propia identidad y encontrarse en ese espacio sagrado de sí mismo consigo mismo; establezca desde allí ese monólogo interior que le proporcionará una luz y una guía para seguir, hacia adelante, hasta que Dios quiera. Es una comunicación interior que unirá su ser con su persona, su alma con su ánima, su cuerpo con su espíritu. Ese diálogo interno va a dar muchas claves, muchas respuestas muchas luces, y por lo tanto mucho alivio y paz. Un alivio que no se logra con calmantes y que es a la vez abono para el crecimiento de lo bueno y barrera que impide la entrada de lo dañino.

Después de los trabajos fundamentales de Nietzsche, Heidegger, Lacan y otros filósofos, se propone un ser que debe disolverse en una sociedad transformada en un gran sistema de comunicación. Este “adelgazamiento del ser” como se le ha tipificado, tocará todas las esferas de la contemporaneidad para surgir y comenzar una realidad concebida en un plano de comunicación e información sobre la base técnica real que se maneja en la actualidad. Esto cambiará aspectos variados, por ejemplo en el ámbito del cual hablamos, la medicina, no podrá seguirse concibiendo dicha ciencia en ese mundo cerrado de clínica, médico, paciente enfermedad; en educación deberá abrirse el espacio de enseñanza aprendizaje, y el concepto de educación mismo deberá experimentar profundas modificaciones. Muchos espacios vitales perderán sus límites cerrados para dar cabida a experiencias variadas que deban comunicarse entre sí; resumidamente pensamos que se difuminarán los límites y se concretará el tan ansiado conocimiento universal. Mucho para reflexionar. Mucho para estudiar. Mucho para buscar curación y alivio a través del cuido y cultivo del alma. ASÍ SERÁ.

Y en este espíritu dejo esta especie de Canto Diario que me ha acompañado y que ha ayudado a docenas de personas a las cuales se lo he hecho llegar. Este Canto me ayudó a conocer que sin importar en qué lugar de las estadísticas nos coloquen, lo básico es la vida que tenemos y reconocer para qué la tenemos. Me ayudó a ver que lo importante es enfrentar esa vida que resta con sabiduría e integridad. Me ayudó a buscar, en medio de todos esos exámenes medicamentos terapias y enfoques; la verdadera salida que no es otra cosa que vivir lo que nos resta con conocimiento pleno, y sin caer en la desesperanza: ya otros vendrán y continuarán y completarán y reformarán. No recuerdo cómo este Canto llegó a mí, pero es de todos:



EL CÁNCER ES LIMITADO:



No puede afectar el amor

No puede romper la esperanza

No puede corroer la fe

No puede deshacer la paz

No puede destruir la amistad

No puede eliminar los bellos recuerdos

No puede invadir el espíritu

No puede arrebatarnos la vida eterna

No puede conquistar el alma.

Nuestro gran enemigo no es la enfermedad sino la desesperanza.

El cáncer tal vez acabó en nosotros la inocencia que una vez nos hizo creer que el mañana era para siempre;

A cambio tenemos la visión de contemplar cada día, y de verlo como un precioso regalo para usarlo sabia y ricamente

*Profesora. Miembro Comisión Presidencial Misión Robinson y Misión Sucre.



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