En Anzoátegui, como muchacho con moco, pero con parásito


Tenemos razones suficientes para estar muy contentos por la contundente victoria que logramos este 16 de diciembre en Anzoátegui, pero con este contundente triunfo, la preocupación anda por dentro como la procesión.

He estado pensando en imaginarme una consigna que recoja toda la alegría que sentimos y debo decir, que esa consigna me suena perfecta Así: ¡perdimos en Lechería! Una consigna así presentada, resume la preocupación de los electores y el sentido de una propuesta de gobierno.

Una victoria así, que además nos saca el clavo de septiembre del año 2010 no debería preocuparnos y hacernos sentir como muchacho con moco, pero hay razones para preocuparse porque esta victoria puede nublarnos la mente y llevarnos a pensar que el PSUV Anzoátegui merece esta victoria y otras que deben venir. Me gustaría pensar, que esta victoria no es un regalo que la militancia le ofrece a Chávez, con un esfuerzo del camarada Aristóbulo y de los compañeros y compañeras que desde los municipios se fajaron con la idea de contribuir con este regalo preparado para Chávez. Me gustaría pensar, que ni Chávez, ni la militancia y la dirigencia municipal nada tienen que ver con esta contundente victoria, porque ella se ve como el producto del esfuerzo de gente con responsabilidades de conducción y con responsabilidades de gobierno en el ámbito municipal y estadal. La realidad es otra; la victoria sabe a barrio, tiene el entusiasmo que le colocó el camarada Aristóbulo y el sabor que le colocaron las coordinaciones municipales.

Solemos quedarnos en el momento y evitamos ver el sentido y significados de los datos. Me alegra mucho saber que entre nuestro candidato y el candidato de la oposición hay una diferencia considerable de casi catorce -14- puntos porcentuales. Me alegra –y mucho- saber que ganamos en 20 de los 21 municipios y que en el Municipio Bolívar ganamos con una diferencia de catorce puntos, en Sotillo con casi nueve, Anaco con 13 y en Simón Rodríguez ganamos con diez. Me gustaría pensar que esta victoria no es producto del concurso del camarada Aristóbulo y de los compañeros y compañeras que desde las coordinaciones municipales se fajaron con Chávez. Me gustaría pensar también que esta victoria no es producto del “enchinchorramiento” de los electores de la oposición que nos ayudaron un pelito. En fin, me gustaría pensar que esta victoria es un pago –ganancia- por gestiones de gobierno excelentes y conducción estadal magnifica.

Pero hay datos que me atosigan el entendimiento. No veo sólo el 16 de diciembre; estoy obligado a tirar la mirada por el espejo retrovisor para ver cómo fue el desempeño anterior y observar todos datos.

Observo el año 2008 y veo que ahí está el dato, según el cual, la elección a gobernador para ese año la ganamos con 311.344. Si aplicamos una elemental operación de substracción, se deduce que entre el 2008 y el 2012 hemos perdido 18 mil votos; decrecimos en un 6%. Si veo además, la elección presidencial de este año -2012-, se mira claramente que en esta elección presidencial obtuvimos 409.499 votos. Esta votación, si la comparamos con esta del 16 de diciembre, nos permite ver una diferencia –nada pequeña- de 117.126 votos. Es decir hay 117.126 chavistas que estuvieron con Chávez pero no salieron a votar ahora. ¿Vieron mal al camarada Aristóbulo? ¿Ven mal ciertos desempeños?

Veo también el dato de la oposición. En el 2008 obtuvieron 228.814 votos y el 16 de diciembre 222.146. A la oposición se le enchinchorraron 6.668 votos; menos que a la revolución.

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