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Casi es costumbre, para quienes nos consideramos Bolivarianos Revolucionarios, que luego de escuchar su programa Aló Presidente nos sentimos fortalecidos espiritualmente. Mucho más al tratarse de momentos tan tensos como estos. Eso sin contar con quienes son “neutrales” o de la “oposición”, por quienes no podría hablar por considerarme con poca autoridad moral para ello.
Pero luego podemos cometer un error de manera incosciente, colocar algún canal comercial; por hábito, por creer que “conociendo al enemigo” podemos hacer algo, etc.. Después de ello viene “un bajón” emocional; vemos nuevamente a los mismos actores quienes atentan contra un sueño, quienes atentan contra la esperanza de un país hermoso, donde prevalezcan los más elevados valores humanos. Esa personas inescrupulosas utilizan cualquier herramienta psicológica (expresiones verbales, faciales, corporales, etc.), llegan a emplear hasta las mismas estrategias que ud. aplica de manera espontánea y sincera para manipular a la opinión pública, la cual me parece un poco vulnerable a ese tipo de ataque. Quizá porque en mi mente todavía están frescas las equivocaciones que como pueblo hemos cometido en el pasado. ¡Ya hasta Juan Fernández emplea testimonios de gente humilde para apoyar su causa!. Hoy eso me causó mucho dolor.
Cuando digo AYÚDENOS, me refiero a cantidad de gente quienes sin distingo de ideología política se ven afectadas emocionalmente. Esos “subes y baja” al cual somos sometidos a diario nos produce desequilibrio psicológico. ¿A causa de qué?. De esos “benditos” canales de televisión. Parece ser que la venta de los psicofármacos ha aumentado, los pacientes de Psicólogos y Psiquiatras ha aumentado también (y cuidado con muchos de ellos, quienes con conductas antiéticas emiten diagnósticos sobre ud. y también manipulan la mente de muchas personas quienes les consultan). Sr. Presidente, la guerra es Psicológica, algo para lo cual ud. quizá no está preparado (o quizá sí, no lo sé). En esta su revolución, nuestra revolución, hay pocos muertos físicos, pero los muertos mentales, los cuales con dificultad se ven por nuestra propia naturaleza de autodefensa (los llamados mecanismos de defensa que empleamos para no reconocerlos) están por verse en cantidades inaceptables, deprimentes y trágicas. Niños, ancianos, mujeres, hombres, TODOS, estamos “heridos” en nuestros espíritus. Como ya no les quedan “armas” materiales (FAN, PDVSA, etc.) están “afincándose” en lo psicológico. ¿Por qué?. Porque tienen a la vista el fraudulento referendum de Febrero (al cual no asistiré por Inconstitucional, a menos que ud. nos indique otra estrategia, las cuales casi siempre me sorprenden y dan buenos resultados). Hace dos días, antes de lo del Pilín León, la Coordinadora Democrática pedía su renuncia de manera inexorable. Ahora esos “lobos disfrazados de corderos” indican que la salida “electoral” es “la salida”. No sé si los venezolanos estamos preparados para una arremetida psicológica. Sr. Presidente, discúlpeme si lo ofendo u ofendo a nuestro pueblo por subestimar su poder. Mi concepción de Dios es, además, abstracta, nutrida por muchas visiones; soy más psicológico, más racional. Por ello creo que la excesiva Fe en algo superior (en algo superior externo a nosotros mismos) es una debilidad. Como lo decía Marx, “la religión es el opio de los pueblos”. Ud. es sabio e inteligente y a mi parecer demasiado “creyente” (por favor, le pido disculpas de nuevo por mi atrevimiento).
Cuando digo AYÚNENOS, es porque ud., más que nadie, ha demostrado poder hacer algo contra “los monstruos” que nos acechaban en el pasado y todavía lo siguen haciendo. Cuando digo AYÚDENOS es porque creo que está en sus manos, y en las de su gobierno, el quitarnos parte de ese gran peso que representa llevar a cabo una revolución pacífica. Creo que está en sus manos y en la de su gobierno “echarle un parao” a esos canales de televisión. Ud. ha demostrado una cualidad excepcional en un ser humano: Autoanalizarse, ser autocrítico, reconocer errores, reconocer que esta vida es un eterno aprendizaje. Quisiera, con el debido respeto, que le saque provecho a esa cualidad. Así como ud. consiguió un “huequito” en la Constitución de 1961 para realizar el proceso constituyente (como se lo afirmó a Marta Harnecker), ¿podría ud. conseguir un “huequito” y quitarnos ese flagelo que representan los canales de televisión venezolanos. Claro, con la excepción del canal 8, VTV. El cual representa a “David contra Goliat” en relación a los otros canales. A veces VTV también pierde la objetividad, pero yo lo justifico porque no hay equilibrio, no hay “justicia informativa”.
Sr. Presidente, de ud. aprendí una gran lección, la realidad puede cambiarse. De la Psicología sólo había aprendido que bastaba con reconocerla. En estos momentos siento que la realidad me arropa, me sobrepasa y no logro ver la manera de cambiarla si no se toman medidas y desiciones cruciales. Me preocupo por mí, por mi familia, por mis compatriotas, por ud., por el proceso, por cada una de las personas que pudieran ser perseguidas por sus ideas (yo soy uno de ellos), por sus ideas revolucionarias. Desde pequeño, a lo mejor por mi inmadurez, he considerado que los seres humanos no hemos evolucionado lo suficiente para realizar la justicia, para creer que se pueden hacer bien las cosas, que si Jesús de Nazaret volviera a vivir, lo volveríamos a crucificar.
Cuente conmigo, con mi capacidad humana, para cambiar esta realidad. Vale la pena, al menos lo ha parecido, en sueños.
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