El revolucionario y la “gente bien”


No vacilaremos un solo momento en creer que el Comandante Chávez, nos deparará y nos separará finalmente a los pueblos de Nuestra América de los ideólogos del imperialismo sajonizante o europeizantes y racistas. Llámese Independencia o lo que sea haciéndonos un pueblo dependiente de nosotros mismos. Entonces nuestra primera gratitud se demostrará durante una oración Continental a nombre del Comandante Chávez, nos aliviará la dura suerte de los que estamos aquí, y nos procurará la libertad. Estas son las épocas que ponen a prueba el alma de los hombres. El patriota y el buen soldado Bolivariano de las buenas épocas, en esta crisis que le sirve al país, merece el amor y el agradecimiento de todos los pueblos de Nuestra América.

Por mucho que la burguesía apátrida, el imperialismo y los obispos fascistas de la Conferencia Episcopal se revuelvan contra el Proceso Bolivariano y el Comandante Chávez, todo redundará en ventaja de la Patria; ¡adelante, pues, y no cejemos! El proceso se ha organizado objetivamente. Confiamos en que el apoyo del pueblo Bolivariano, que ha venido siendo hasta ahora nuestro centro de apoyo, lo siga siendo también en lo sucesivo. Y esperamos y exigimos a los distintos y futuros gobernadores y alcaldes a elegir en los próximos procesos electorales que, en adelante tienen la obligación de cumplir estrictamente con el II Plan Socialista de la Nación 2013-2019, y que difundan nuestros principios socialistas en todas las comunidades del país.

Señores gobernadores y legisladores: El socialismo significa, entre otras muchas cosas, el hacer de la administración pública lo que es la de toda buena casa comercial, una función técnica, servida por técnicos pagados para tal servicio. La política embrolla la administración pública, además de corromperla. Pónese al frente de una institución al más topo e inmoral. El socialismo significa la conversión de la política en administración y la sustitución del gobierno de los políticos por una buena administración…

En cuanto a los traidores chavistas sin Chávez y la quinta columna: en cuanto a vosotros, traidores en la amistad privada (pues así habéis sido con Chávez, y en el momento del peligro) e hipócritas en la vida pública, el pueblo no vacilará en decidir si sois unos apóstatas o unos impostores; si habéis abandonado los buenos principios, o si los habéis tenido algún día. Creo en la igualdad de los hombres y mujeres, y creo que los deberes de las instituciones consisten en hacer justicia a los más débiles, en amar y tratar de hacer feliz a nuestro pueblo.

La principal característica de la burguesía “gente bien” es la costumbre laudable de mejorar la realidad. Dios hizo el mundo, pero la “gente bien” piensa que ellos podrían haberlo hecho mejor. Hay muchas cosas en la obra divina que, aunque sería blasfemo desear que fueran de otro modo, convendría no mencionar. Uno de los fines principales de la “gente bien” es recompensar esta injusticia indudablemente no intencionada. Tratan de asegurar que la forma de vegetación biológicamente ordenada se practique furtiva o frígidamente y que los que la practiquen furtivamente, al ser descubiertos, queden en poder de la “gente bien”, debido al daño que les pueden causar con el mal ejemplo y el escándalo.

En todos estos respectos, la caza de seres humanos para estos fascistas es un deporte mucho mejor, especialmente, mantienen vivos los placeres de la caza, pero si no fuera por la “gente bien”, sería difícil cazar seres humanos con la conciencia tranquila. Los condenados por la “gente bien” son caza permitida, ante el grito del cazador, los cazadores se reúnen y la víctima es perseguida hasta la cárcel o la muerte. Especialmente bueno es este deporte cuando la víctima es una mujer, ya que se satisface la envidia de las otras mujeres y el sadismo de los hombres burgueses. Afortunadamente, los sobrevivientes tienen aún un gran poder, donde luchan, con bastante éxito, para mantener una hipocresía cristiana y con ello han creado y fomentado la corrupción del contrabando de alimentos, petróleo, gasolina, oro y otros; por ejemplo: los que han hecho una gran fortuna con los dineros malhavidos del erario público.

En general, la “gente bien” deja la policía en manos de asalariados, porque piensan que ese trabajo no es propio de una “persona bien”. Sin embargo, hay un departamento que no delegan, el departamento de la difamación y el escándalo. (Hoy los estamos viendo y oyendo refiriéndose a la salud del Comandante Chávez) Esta “gente” podría ser colocada en una jerarquía de bondad por el poder de su lengua. Se convendrá generalmente por la sociedad donde viven que uno de ellos está ejercitando (saboteando) un deber público, mientras que el otro se mueve por el despecho; el que ejercita el deber público es la persona más “bien de los dos”. Una charla bien dirigida puede quitar a su víctima los medios de vida, e incluso cuando no se logra este resultado extremo, puede convertir en paria a una buena persona. Es, por lo tanto, una gran fuerza y debemos estar agradecidos de que esté en manos de la “gente bien”, debido al daño que les puede causar con el escándalo.

La misma clase de irrealidad invade la política, debido a los sentimientos de la “gente bien”. Si se trata de convencer a una persona bien de que un político de su partido es un ladrón mortal ordinario, en nada mejor que el grueso de su calaña, rechazara indignadamente la sugestión. Por consiguiente, sus políticos necesitan aparecer inmaculados. En la mayoría de las ocasiones, los políticos de todos los partido de la “gente bien” se unen tácitamente para evitar que se sepa cualquier cosa que dañe a la profesión, pues la diferencia de partido de “gente bien” generalmente divide menos a sus políticos de lo que los une la identidad de la profesión. De esta manera, la “gente bien” puede conservar la pintura amable de los grandes hombres de la nación, y a los niños de la escuela se les puede hacer creer que la eminencia sólo se alcanza mediante “sus grandes virtudes”.

“Soy socialista convencido, pero, camaradas, muchos de los que aquí figuran como tales son intratables, fanáticos necios de Marx, ignorantes, ordenancistas, intolerantes, llenos de prejuicios de origen burgués, ciegos a las virtudes y a los servicios de la clase media, desconocedores del proceso evolutivo, en fin, de todo tienen menos de sentido social”.



¡Pa’Lante Comandante! Hasta la victoria siempre. Independencia y Patria socialista. Viviremos y Venceremos.

¡Somos la voz de América! Hacia Venezuela están volviendo de nuevo los ojos y los oídos los pueblos del Hemisferio.

¡Viva Venezuela Madre de las naciones!

¡Viva el Comandante Chávez!

¡Bolívar Vive!

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