Desarrollo socio político deseable en los polígonos impactados por la acción de PDVSA agrícola

La actual coyuntura política y social que vive el país, demanda de la estructura del estado -Ministerios, Institutos Autónomos, Empresas Socialistas, Pdvsa, etc- una respuesta estratégica no de oportunidad, que redunde en el diseño de soluciones concretas a los problemas estructurales que por ahora, aún condicionan y limitan el avance de los logros de la Revolución Bolivariana.

En este sentido, el protagonismo popular, la inclusión social, el avance progresivo en la satisfacción de las necesidades humanas, la elevación de la conciencia de nuestro pueblo y el gran logro de la reconquista de la independencia nacional, deben reafirmarse y consolidarse como ejes orientadores de las políticas públicas. Esto implica ordenar el diagnóstico de lo real a partir del reconocimiento del capitalismo como un sistema que destruye el medio ambiente y la vida en todas sus formas, cercena la libertad y se sustenta en una enorme brecha entre pobres y ricos, es decir, opera en una línea absolutamente contradictoria al proyecto Bolivariano.

De este modo, el accionar público debe perfilarse como una alternativa histórica de afianzamiento de la soberanía nacional y de superación de la dependencia a través de un sistema de relaciones de producción donde lo más importante no sea el valor de cambio, sino el valor de uso. Se trata de una nueva forma de producir los bienes y servicios que se requieren para satisfacer las necesidades básicas y esenciales del pueblo en armonía con el cuidado del ambiente, la preservación de la salud de los trabajadores y las comunidades; el desarrollo proporcional equilibrado de las regiones, estados, municipios y comunas; que promueva la integración latinoamericana y el fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur y sobre todo que se base en nuevos valores de solidaridad, cooperación, complementariedad, equidad y sustentabilidad, todo esto en función de hacer posible el desarrollo humano integral de todas las personas.

En el marco de las consideraciones anteriores y atendiendo al Plan de Seguridad y Soberanía Alimentaria que adelanta el Gobierno Bolivariano, PDVSA Agrícola promueve proyectos de producción intensiva (avícola, piscícola, porcina, bovina, granos y leguminosas) para contribuir a satisfacer directamente las necesidades básicas de alimentación en las principales ciudades del país; disminuyendo la importación de estos rubros; generando empleo, promoviendo el desarrollo endógeno; luchando contra la especulación, monopolios y mafias de intermediarios de alimentos, promoviendo la acción revolucionaria, generando altos niveles de satisfacción en la población; mejorando la calidad de vida(Plan Socialista de Producción Intensiva y Distribución de Alimentos)

Ahora bien, a la par de diagnosticar con certeza en cuáles rubros estamos enfatizando la producción, cuáles territorios presentan mayores potencialidades, desde Pdvsa Agrícola se debe definir de manera prioritaria el tipo de acompañamiento técnico-político que se requiere para la socialización de sus proyectos.

Desde el punto de vista teórico y metodológico, un modelo socio-económico de transición hacia una sociedad socialista debe, en esta fase, reconocer, organizar y viabilizar las amplias demandas sociales acumuladas en nuestra sociedad, de esta manera resulta una cuestión de primer orden la profundización y consolidación de los vínculos de Pdvsa Agrícola con las comunidades campesinas impactadas por sus proyectos de desarrollo.

Para afianzar estos vínculos, es fundamental que los sectores populares se reconozcan en Pdvsa Agrícola, es decir, ésta no puede ser percibida como una suerte de apéndice burocrático externo a la comunidad, sino más bien como un instrumento que acompaña al pueblo en sus luchas y en la construcción del poder popular.

Desde esta perspectiva, el abordaje de los procesos formativos de los compatriotas que acompañarán la implantación de los proyectos de Pdvsa Agrícola, debe hacerse a partir de un enfoque que trascienda la lógica actual.

En efecto, debe desarrollarse una metódica formativa que: reconozca que el conocimiento depende de la realidad económica de la gente, que los problemas son específicos de estas realidades, que los tecnicismos sobran, cuando lo que se quiere es cambiar el sistema, y para ello se producen teorías basadas en la acción, por medio de la colaboración y participación, que se cuestiona permanentemente a fin de modificarse y/o redefinirse y que se base en un proceso interactivo que promueva mejoras inmediatas de la realidad concreta.

El 19 de junio de 2010 el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, desarrolló el esquema de PUNTO Y CÍRCULO como un modelo económico de transición al SOCIALISMO.

Este esquema asume la transformación de la decadente sociedad capitalista mediante la modificación de las relaciones de producción, consolidando esfuerzos en el ámbito de la participación popular y la asunción del Poder por parte de las comunidades y trabajadores organizados. Se trata de la construcción de la hegemonía Socialista, desarrollando espacios productivos que se articulan en relación a un núcleo de desarrollo, trascendiendo la lógica viciada del capital.

El Punto y Círculo integra la gestación de injertos socio productivos; vincula a la unidad productiva con las comunidades aledañas; asume el proceso de formación constante de los trabajadores y las comunidades en un área de la fábrica destinada para ello (Escuela en la Fábrica); empodera a los trabajadores y a las comunidades (Consejo de Trabajadores); da seguimiento y evaluación de gestión; potencia la articulación institucional para el impulso de proyectos; y consolida el proceso de intercambio de saberes (Comité de Saberes y Producción) con miras a la generación y rescate de los conocimientos, que permitan avanzar en la tarea histórica de construcción del Socialismo Bolivariano.

El Punto Círculo, planteado como un concepto productivo-territorial, asume un eje de desarrollo (Unidad de Producción Socialista) sobre el cual se articulan un sinnúmero de relaciones, que tienen expresión materializada en la colocación de injertos productivos socialistas, participación y empoderamiento comunitario y/o comunal, y otras en un radio de acción. Es el concepto de la fábrica que sirve como catalizador en la construcción de las redes productivas y en la transformación de las realidades sociales rumbo al Socialismo. Esto, haciendo énfasis en al importancia de la consolidación de la COMUNA como espacio vital de transformación.

Principales elementos que intervienen en el Punto y Círculo:

Unidad Productiva Socialista (UPS): Sirve como eje articulador en torno a un radio de acción y participación comunal y de los trabajadores.

Comunidades aledañas: Comunidades Organizadas y/o Comunas en Construcción ubicadas dentro del rango de acción de la UPS, para asumir y empoderarse del hecho productivo.
Trabajadoras (es): compañeras (es) que asumen su condición de clase y su papel histórico en la transformación socialista, a través de la participación en el Consejo de Trabajadores y asumiendo los espacios directos de lucha con su Comunidad.

Injertos Socialistas Productivos: Espacios Productivos en el seno de las comunidades, vinculados a la Fábrica Socialista, con alto impacto en la solución y transformación de las problemáticas comunales, regionales y nacionales.

Espacios y Potencialidades Productivas.

Formación Socialista: La Escuela en la Fábrica, espacio vital para la consolidación de la Conciencia Socialista.

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