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Carlos López Peña, 59 años, falconiano de la sierra de San Luis, capitán de altura, fue el hombre que llevó el buque "Pilín León" hasta el muelle flotante de Bajo Grande, dejando atrás 16 días de expectación.Ayer López Peña narró a PANORAMA la odisea. "Tengo más de 22 años trabajando con diferentes tipos de barcos, en dragados del río Orinoco, contenedores de cemento, he pescado atún en los oceános Pacífico y Atlántico, he atravesado el puente miles de veces; incluso trabajé en el Esso, aquel que después tumbó este puente". "Ningún capitán de los 13 barcos de PDV-Marina actuó sólo. Ellos recibieron instrucciones de los operadores de la empresa. Recibieron su información por satélite y computadores. El capitán Alfaro comandó un zaperoco innecesario".
Nora Martínez
En la moderna sala de tripulación del buque-tanque Pilín León, con la humildad y el buen humor que lo caracteriza, el capitán Carlos López Peña, concedió ayer una entrevista en exclusiva al Diario PANORAMA.
El falconiano, nacido hace 59 años en San Luis (Sierra de Coro), respondió a las preguntas, no sin antes borrar de su cara -con una afeitadora- el cansancio que le dejaron seis largos días de trabajo que le permitieron familiarizarse con el tanquero.
-¿Fue para usted un difícil reto tripular el Pilín León?.
-Los que hablan de proezas están fuera de órbita, porque se trata de una rutina. Es un barco muy sofisticado, pero comandarlo es para nosotros una rutina. Sigue siendo el mismo barco, la misma gasolina y la misma experiencia.
-¿Cómo se siente después de traer el barco a Bajo Grande?
-Muy bien. Creo que lo estoy haciendo bien. Si me pudiera multiplicar fuera derechito a atracar a los otros barcos para llevar gasolina a otros pueblos. Ellos no quieren, pero si pudiera llevaría gasolina a toda Venezuela. Mientras esté aquí, con oficialidad venezolana, cumpliré con el deber de atender a la población.
Entregamos a Maracaibo unos 2.000 camiones de gasolina.
-¿Fue iniciativa propia ofrecerse para comandar la embarcación?.
-Desde el primer día que supe que los barcos estaban parados. Yo estaba trabajando hace dos meses con una empresa de barcos transportadores de cemento. Antes de esa fecha estuve como capitán del barco gemelo del Pilín, Maritza Zayalero y en Pdv-Marina.
Me costó mucho llegar al barco, porque fui al departamento de personal y no había nadie. En esa situación pasé dos días, hasta que llegué a Capitanía de Puerto.
Querer trabajar no es un delito, nadie me puede obligar a no trabajar.
-¿Está en regla toda su certificación?
-Lo que pasa es que se ha hecho mucha publicidad a esos certificados. Se formó toda una algarabía en el país por esos certificados. Esa certificación existe, yo la tengo, es como a los taxistas cuando les piden cédula, licencia, certificado de salud, matrícula, documentos del vehículo.
-¿Qué tiempo tiene trabajando en el mar?.
-Muchísimo tiempo. Casi toda mi vida ha pasado trabajando en diferentes tipos de barcos.
En dragados en el Río Orinoco, barcos de contenedores, cemento, cargas generadas. He pescado atún con cercos en los océanos Pacífico y Atlántico.
Mi especialidad es ser capitán de tanquero. La cuenta se lleva por meses en cada barco. Tengo embarcado como 270 meses ( 22,5 años). En tanquero tengo unos 10 años como capitán.
Me gradué a los 21 años en la Escuela Náutica de Venezuela.
-¿Con cuántos capitanes certificados cuenta la flota venezolana?
-Bueno, la verdad es que no son muchos, porque tampoco hay muchos barcos. Ahora hay 13 barcos.
-¿Qué hubiera hecho estando en el lugar del capitán Alfaro?
-Ningún capitán de los 13 barcos paró el barco, fue una instrucción de los operadores de la empresa. Tendría que esperar la nominación de la empresa, no puedo hacer lo que yo quiera. Pero los capitanes recibieron su información por satélite y computadoras. Aunque yo no quiera debo hacerlo, hasta que me digan otra cosa.
En este caso lo que pasó fue que después vienen otros intereses. El capitán Alfaro comandó un zaperoco innecesario.
-Entonces, ¿justifica la actitud de Alfaro?.
-Se trata de un barco del Estado. Lo que pasó con ciertos capitanes es que se declararon por una posición política. Ha debido descargar y luego entregar la llave de su camarote y no hacer una maldad tan grande.
-¿Usted cree que sólo anclaron al tanquero por una ideología política o por intereses de otro orden?.
-No sé cómo pudieron cometer esta locura. Llegué hasta aquí a descargar esta gasolina. Incluso, en Maracaibo hoy (ayer) se hubiesen quedado sin electricidad, porque a las 11:00 am me dijeron que una pequeña parte del gasoil debía llegar a Enelven porque una planta se iba a parar.
No puedo justificar este tipo de acciones, no podría colaborar con esas cosas, porque mi obligación es trabajar para el país.
-¿Qué le diría a los capitanes que se declararon en desobediencia?
-A mis capitanes les diría que todavía tienen tiempo de recapacitar. No había necesidad de hacer eso. No se trata de poner un barco de la Marina Mercante como si fuera un cañón para decirle a un Presidente que se tiene que ir.
El barco tiene que entregar su producto, porque se trata de un producto básico proporcional a la vida de los venezolanos.
-¿Cómo calificaría la actuación de la Marina Mercante en este conflicto?.
-Esa es una pregunta dificilísima. A veces me pregunto: ¿será que ellos son mayoría y tienen la razón y yo estoy equivocado?. Prácticamente en el Zulia yo soy el único que se ha pronunciado o el único que ha venido a trabajar.
No entiendo cómo un poderío se puede revertir sobre una posición mala, vandálica.
Sobre todo con el mismo barco, cuando uno con su barco es tan celoso que cuando está atracando siente si el barco se golpea con el muelle.
Estas personas dejaron al Pilín León huérfano. El capitán debió decir que no quería involucrarse en el problema y que quería trabajar, pero usaron el barco como fuerza para una posición política.
-La gente lo considera héroe por haber desatracado el Pilín León. ¿Usted se siente así?
-Ese Puente (sobre el Lago) lo cruzo yo a cada rato. No es nada del otro mundo. Hace muchos años hubo uno que si lo tumbó, el Esso Maracaibo. Yo trabajé en ese barco que era de bandera venezolana, pero el accidente fue por fallas en los generadores.
-¿Cómo quedó la moral de la tripulación del Pilín León?.
-Te lo diría si yo hubiera hecho eso. Simplemente me daría pena de hablarte a ti, al país. Ellos no se deben sentir muy bien. No es ninguna proeza, fue un mito creado por la televisión.
No sabía que yo fuera tan importante (risas). Tampoco pienso sentirme así, sólo soy un trabajador más de este país, pero no como si fuera alguien de la Nasa. Es un barco sofisticado que no se puede manejar como un tractor, pero un capitán con experiencia sí lo puede manipular.
Después de esto, el resto de los países tendrán más cuidado si tienen Marina Mercante, porque si se alzan los marinos les paralizan la nación y tumban el gobierno.
-¿Cree que continuarán los saboteos en la industria petrolera?.
-El departamento de personal en tierra de este barco trabaja enérgicamente, pero con el piquete al revés. Devuelven, desorientan al personal para que no trabajen. La conspiración continúa fuerte y entorpecen el trabajo.
-¿Una vez descargado, el Pilín León zarpará para Amuay en busca de más combustible?.
-Después que descarguemos en Maracaibo, nos iremos en condiciones mejores porque conocemos el barco.
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