La CEV y el Cardenal reaccionaron tarde

A la cúpula de la Iglesia Católica venezolana representada en la Conferencia Episcopal (CEV) y el Cardenal Jorge Urosa Savino , les cabe muy bien la frase que popularizó en nuestro país, el fallecido ex presidente Luis Herrera Campíns, cuando dijo: “tarde piaste pajarito”. Esto, precisamente, en relación a las declaraciones de los jerarcas pidiendo por la salud del Presidente Hugo Rafael Chávez Frías.

Nos había llamado la atención el silencio del cardenal Urosa y de la CEV sobre el tema. Su tardía reacción más bien parece apuntar; no a la verdadera intención de la oración por el Comandante, sino como una reacción a la oleada de sentidas manifestaciones de los cristianos, de todas las iglesias que hacen vida en el país y del mundo, las cuales han expresado en sus ritos cristianos, judíos, musulmanes, etc. y en las del sincretismo caribeño y latinoamericano, una plegaria por la salud del Presidente Chávez.

Desde luego que tal actitud no causa extrañeza en el pueblo venezolano, cuando ya nos tienen acostumbrados a sus continuos ataques, en especial los jerarcas católicos quienes intervienen a diario en la vida política venezolana, desde la llegada del Comandante al poder y el establecimiento en Venezuela de la Revolución Bolivariana.

Cuando ya han transcurrido ocho días desde que anunciará el vicepresidente Nicolás Maduro el parte médico sobre la salud del Presidente, reportado desde La Habana - Cuba, los venezolanos inmediatamente se activaron en vigilias por todo el país, junto a pastores y verdaderos obispos (que también los hay), para elevar sus plegarias desde los altares y la plazas Bolívar de todos los pueblos y ciudades, así como de los templos más humildes e iglesias, donde se iniciaron vigilias y misas a Dios por una energía positiva y para clamar por la salud del Comandante Presidente Hugo Chávez Frías.

Lo que si es cierto, es que como ocurrió aquel 27 de febrero de 1989 y el 11 de abril del 2002, el pueblo sin ningún lineamiento de jerarcas o sumos sacerdotes, se postró en oración de una manera sencilla y espontánea encontrando los más variados espacios para rezar e implorar al Sr Supremo del Universo, por una sanación del Presidente; motivado por aquella sentencia de: “amor con amor se paga”.

Como nunca antes en el país, la más sentida vocación ecuménica brotó de nuestro pueblo, apartando y descartando el poder de convocatoria que hoy tienen los jerarcas de la CEV y su cardenal; en especial, sobre los feligreses de la Iglesia Católica.

Si bien la tardía reacción de la cúpula eclesiástica venezolana, se orienta a los mismos objetivos de plegaria, ya adelantados por el pueblo, sus declaraciones vienen adornadas del barniz electoral y de la duda, como lo declara el Cardenal Urosa Sabino: “Es necesario que haya una actitud de gran serenidad en todos los ambientes y que esperemos los acontecimientos. Dios quiera que no haya nada que lamentar y que el país pueda seguir por caminos de estabilidad”.

Hay que recordarle al máximo jerarca de la Iglesia Católica venezolana, que la estabilidad de Venezuela se adquirió con la llegada del Comandante Chávez, quien ha sabido conducir la nave hacia puerto seguro y superar los intentos fallidos de golpe de Estado, donde la cúpula de la Iglesia tuvo un papel estelar. Las oraciones del pueblo superan a los pastores y el ecumenismo de los humildes, que siguen a Jesús, ha sido aceptado al pie de la letra, a la luz de las enseñanzas del propio Comandante quien recuerda: “Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el reino de los cielos”…

¡Viviremos y Venceremos!

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