Venezuela: cuidar de la Unidad, como de la niña de los ojos



La República Bolivariana de Venezuela es escenario de la lucha de dos visiones de país y el proceso político liderizado por el Presidente Hugo Chávez es la respuesta no solo a las políticas neoliberales de sus antecesores, sino a la exclusión de los sectores populares formalizada en el pacto oligárquico de Punto Fijo, que selló el ordenamiento político tras la caída de la dictadura de Pérez Jiménez. El movimiento político del Presidente Chávez recogió las banderas del descontento y la indignación ante la traición a las aspiraciones democráticas del pueblo venezolano.

Un amplio espectro de corrientes políticas, ideológicas y sociales, de la izquierda orgánica y un sinnúmero de formaciones políticas, de exguerrilleros, exmilitares y militares en ejercicio radicalizados con un pensamiento antioligárquico y antimperialista, amplios sectores desprendidos de las facciones adeca y copeyana hastiados de la corrupción, del puntofijismo, dieron origen a un nuevo e inédito fenómeno de la realidad venezolana.

La movilización se produce en torno a las clases sociales marginadas de los beneficios de la renta petrolera, de los que no tuvieron voz y nunca fueron tomados en cuenta, independientemente de las críticas que algunos amigos o detractores del proceso hacen de la poca atención a las capas medias. Otro factor movilizador es el deseo de ser libres, independientes y dignos.

El fuerte liderazgo del Presidente Chávez, su capacidad para aglutinar una base de apoyo tan heterogénea y su particular estilo, ha hecho posible la unidad y el desarrollo del proceso revolucionario venezolano. Esta ha sido su fortaleza, pero podría representar su principal debilidad. El Plan de relevo que ha diseñado apunta a llenar una eventual ausencia física y a asegurar la continuidad del proyecto.

Para la oposición política, la posibilidad real del deceso a corto plazo del Presidente Chávez, alimenta sus esperanzas de retomar el poder con las nuevas elecciones presidenciales que se derivan de estas dolorosas circunstancias. De acuerdo a lo que establece la Constitución Nacional, el escenario quedaría planteado de este modo: de tratarse de falta absoluta del Presidente en la etapa final del periodo presidencial, el Vicepresidente lo sustituiría hasta el 10 de enero, cuando deberá juramentarse el Presidente electo, en este caso Hugo Chávez. Si ello no fuera posible, asumiría la Presidencia el(la) Presidente de la Asamblea Nacional. El 5 de enero, la Asamblea Nacional debe nombrar nueva directiva, en caso de que Diosdado Cabello fuera ratificado en su cargo, él asumiría la Presidencia. Diosdado es un colaborador de confianza del Presidente Chávez, quién además de controlar la Asamblea, tiene una gran ascendencia sobre las fuerzas armadas.

Después en los treinta días siguientes se deberán celebrar elecciones para elegir un nuevo Presidente. En las nuevas elecciones, es muy probable que Nicolás Maduro, propuesto por el líder bolivariano, resulte electo, además de su perfil por contar con el apoyo moral del Presidente Chávez. Maduro contaría con la unidad de los seguidores del Presidente. Esto parece convencer a los opositores, quienes argumentan que el movimiento bolivariano capitalizaría la emotividad del momento. En todo caso, por el lado del chavismo se cobra conciencia que su sobrevivencia sin su máximo líder descansa en la unidad. El momento difícil que atraviesa el chavismo, no impide una victoria popular en las elecciones de gobernadores de los próximos días. El liderazgo del Presidente Chávez, es capaz de motivar la unidad y el voto a favor de sus candidatos a gobernadores, muchos de los cuales son cuadros sobresalientes, de trayectorias admirables y leales a la causa revolucionaria.

Los adversarios de Hugo Chávez, cifran sus expectativas en la imposibilidad de sus seguidores, de sanjar las diferencias en sus filas o en cualquier desliz en la estrategia sucesorial, lo que derivaría en una lucha intestina, que ahora o en el futuro amenace la sobrevivencia del proceso revolucionario. Por supuesto, sus adversarios dentro y fuera de Venezuela, harán lo posible por socavar la unidad de los revolucionarios bolivarianos.

Otro escenario a futuro, que los opositores acarician como una oportunidad, es lo que ellos pronostican como una futura crisis económica, donde se resquebraje la unidad chavista. Factor del que no descartan una posible salida dictatorial.

Ciudad de Panamá, 11 de diciembre de 2012.

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Elixsandro Ballesteros


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