Soy Vladimir Lazo García y ejerzo desde hace 26 años de profesor de Filosofía de la Ciencia en la Escuela de Economía y de seminarios sobre el filósofo alemán G.W. F. Hegel en la Escuela de Filosofía de la UCV. Les escribo porque querría referirme a la Asamblea de Accionistas Originarios de PDVSA. Esa es una idea que surgió dentro de las reuniones que sobre la situación política en Venezuela sostenemos un grupo de venezolanos que entendemos, que el golpe de abril fue petrolero, que el petróleo es el centro del problema actual en nuestro país por ser el centro del poder económico y por ende político, y que, en consecuencia, su peso gravita sobre todo lo que sucede antre nosotros, de tal manera que los gerentes de PDVSA, que han asumido para ellos mismos el derecho a decidir las políticas que corresponden a todos los venezolanos en su conjunto, y están asímismo usurpando funciones que les corresponden al pueblo entero y que deben realizarlas mediante las institucioones políticas y civiles de la sociedad, consagradas en la Constitución.
Siendo este el tema general sobre el que discurrimos permanentemente, surge la idea de una Asamblea de Accionistas Originarios y la persona que la enuncia por vez primera, al menos entre nosotros, constituyendo ese un gran mérito, fue la doctora Carmen Romero, abogada de amplia experiencia en diversos aspectos del derecho. La Dra. Romero, en una de nuestras reuniones, intervino en ese sentido: si PDVSA es del pueblo de Venezuela, entonces es necesario instaurar la Asambles de sus Acciniostas Originarios. Yo me tomé la responsabilidad de exponer su concepto, por lo que fuí el instrumento para que ese concepto tuviera la forma que le yo dí.
La idea de Asamblea Originaria, como concepto, pertenece al mundo real y objetivo venezolano, pues su base se encuentra definida en la Constitución en la cual está ya contenida.
- Nuestro Concepto Constitucional según el cual, la riqueza del subsuelo de la nación pertenece al pueblo, desciende de las ideas generales heredadas del derecho español, y de las Ordenanzas del Rey Carlos III, según las cuales, las riquezas del subsuelo pertenecen a la colectividad asentada sobre el territorio como nación, por lo que son del dominio público, y por lo tanto inalienables e imprescriptibles.
En virtud de que tal concepto ha sido asumido sin reservas por nuestra Constitución, el Pueblo Venezolano como colectividad es propietario del subsuelo debajo del suelo sobre el que se ha asentado como nación, siendo esta última idea, el fundamento del Concepto Constitucional citado anteriormente, pues, es la colectividad asentada sobre el territorio nacional, la efectiva propietaria con poder de disposición, no sólo del suelo sobre el que se asienta, sino también sobre aquello que se encuentra debajo de ese suelo.
- Sobre la base de esta idea general, asumida por nuestra Constitución y por nuestras actuales leyes, nosotros, al asumirla, afirmamos que toda sociedad anónima o sociedad mercantil, cuyo objeto sea la extracción y el aprovechamiento de las riquezas del subsuelo, es igualmente propiedad del pueblo venezolano, como en efecto, la Sociedad Anónima Petróleos de Venezuela S.A., PDVSA, es, según el precepto constitucional, propiedad exclusiva de la Nación Venezolana, es decir, del Pueblo Venezolano.
Por las anteriores razones, nosotros, Pueblo Venezolano, nos hemos propuesto darle un contenido real, diferente del formal o nominal predominante hasta ahora, a los conceptos consagrados en la Constitución de 1999, en relación a nuestra propiedad sobre la riqueza del subsuelo de la nación y sobre PDVSA, ente creado para su exploración, explotación, transformación y comercialización.
Es decir, afirmamos la propiedad sobre el subsuelo y sobre toda sociedad anónima, tenga o no, el carácter mercantil, que extraiga y/o explote las riquezas contenidas en el subsuelo.
- Afirmando como principio general la propiedad sobre el subsuelo y sobre las sociedades constituidas para su explotación económica, entendemos que, como en toda sociedad anónima, los accionistas de la misma, se constituyen en Asamblea de Accionistas Originarios, para su gestión y para la elección de sus representantes, y, para cumplir con todos los deberes, derechos y prerrogativas, que le confieren las leyes, que le son inherentes a su condición de propietarios de las riquezas del subsuelo, y accionistas de los entes de derecho público, formados para explotar tales riquezas que reposan en el subsuelo de la nación.
El hecho de que podamos -como en efecto lo hemos hecho, lo hacemos y lo haremos en el futuro-, establecer alianzas comerciales y/o estratégicas con sociedades o compañías mercantiles, venezolanas o extranjeras, para explotar o comercializar o transportar la riqueza extraída del subsuelo, deja firme el hecho consistente en que tales alianzas son hechas, soberanamente, desde nuestra condición de propietarios y poseedores soberanos de tales riquezas.
De acuerdo con todo lo anterior, queremos afirmar, como en efecto lo hacemos mediante esta declaración, que ha llegado la hora de hacer valer en toda su profundidad y significado, nuestros derechos de propiedad, como Pueblo Venezolano Soberano, sobre nuestra más importante riqueza y sobre PDVSA, ente creado para su explotación económica.
- Sobre estos principios generales básicos, Nosotros, El Pueblo Venezolano Soberano, erigido en Asamblea Originaria de Propietarios de la Riqueza Petrolera y del ente creado para su explotación y comercialización, PDVSA, nos sabemos autorizados para declarar a la colectividad venezolana y al resto del mundo, lo siguiente:
- que somos los legítimos dueños de la riqueza petrolera, y, en consecuencia, que somos también los legítimos integrantes de la Asamblea de Accionistas Originarios de Petróleos de Venezuela S.A., PDVSA;
- de igual forma declaramos lo siguiente: en nuestra condición de Pueblo Venezolano Soberano, accionista único de la Empresa PDVSA, y del petróleo, del gas, del bitumen y del carbón, que reposan en el subsuelo de la nación venezolana, nos arrogamos el derecho sobre:
- Las decisiones que se tomen sobre el objeto en general de nuestra propiedad, Petróleos de Venezuela S.A. PDVSA, sean éstas de carácter estratégico o coyuntural;
- Las decisiones sobre el sentido político y estratégico de dicha Empresa;
- Nos arrogamos igualmente el derecho a intervenir en el trazado de las políticas a través de las cuales La Empresa desarrolla sus negocios;
- Nos arrogamos el derecho a exigir rendición anual de cuentas a su Junta Directiva, y también de aprobar o desaprobar dicha rendición de cuentas, a revocar el mandato a su Junta Directiva, al Estamento Decisorio Operativo y al Estamento Regulativo, bajo el entendido de que la Junta Directiva de PDVSA y los Estamentos antes nombrados, y el Gobierno Nacional, son sólo nuestros mandatarios, elegidos por nosotros para que nos representen en el cumplimiento y ejecución del sentido estratégico y de la efectividad y oportunidad de los negocios de la Empresa de nuestra propiedad.
- Nos arrogamos igualmente el derecho que nos asiste de elegir la Junta Directiva del ente de derecho Público Petróleos de Venezuela S.A., PDVSA, en atención a nuestra propiedad sobre la totalidad de sus acciones y a ratificarles o revocarles el mandato conferido por nosotros.
- Asimismo, nos sabemos con el derecho a declarar, que dado lo que está consagrado en la Constitución de 1999 sobre la prohibición de privatizar PDVSA, y sobre las motivaciones que allí se expresan: que son: “soberanía económica, política y de estrategia nacional”; y dados los nuevos contenidos de lo político que se han impuesto en la sociedad venezolana, como son, la participación y el protagonismo popular, y, dada la conexión conceptual que establecemos entre la soberanía nacional y la propiedad de las acciones de PDVSA y, en consecuencia, la conveniencia de conservar en manos del estado tales acciones, expuesto en los Artículos 302 y 303, el asunto de la privatización de PDVSA, no es un tema de escogencia de la oportunidad política para realizarla. De acuerdo con nuestra Constitución, PDVSA no puede ser privatizada, y tal disposición se fundamenta en la idea según la cual, PDVSA no le pertenece sólo a la generación presente, sino que, al igual que nos pertenece a nosotros, con los mismos títulos, será también un patrimonio de las generaciones futuras. Así como nosotros no permitimos que nuestra industria petrolera sea vendida por ser propiedad del Pueblo Venezolano actual, tampoco permitimos que pueda ser vendida porque no debemos ni podemos disponer del patrimonio de las generaciones futuras.
Para privatizar PDVSA, debería contarse con nuestra voluntad como pueblo organizado y expresada por los medios a través de los cuales se expresa la Voluntad Popular, es decir, después de ser realizado todo el conjunto de todas las asambleas populares que deban ser realizadas, como Asambleas de Vecinos, de Juntas Parroquiales, Asambleas en los Concejos Municipales, Consejos Legislativo de los Estados, Asamblea Nacional y, en última instancia, elecciones generales o referendo. Sin embargo, si así lo hiciéramos, estaríamos violando nuestra propia norma consistente en que, nadie puede enajenar riqueza alguna que no le pertenezca, pues, si lo hiciésemos, estaríamos enajenando lo que habrá de pertenecer a las futuras generaciones de venezolanos. Es decir, en un referendo, opinaría la generación actual, que según nosotros mismos, no puede decidir sobre el patrimonio de las generaciones futuras.
Es decir, dado que el subsuelo y PDVSA son de nuestra propiedad como Pueblo Venezolano, y lo serán de las generaciones por venir, y lo son y lo serán también cualquier ente público creado para explotar y comercializar cualquier tipo de riqueza del subsuelo, con las restricciones referidas a que voluntaria y soberanamente podamos asociarnos con compañías mercantiles venezolanas o extranjeras en el futuro, declaramos así mismo, que nadie puede arrogarse la facultad de transferir la propiedad de lo que legítimamente nos pertenece, y que le pertenecerá a las futuras generaciones de venezolanos.
Ser Accionista Originario de PDVSA es una condición permanente del Pueblo Venezolano. En el tiempo, todo nuevo venezolano será Accionista Originario, y esa es una condición intransferible.
Es decir, ninguno de nuestros mandatarios podrá tomar la decisión de privatizar ni PDVSA ni ningún otro ente público de nuestra propiedad como Pueblo Venezolano actual o futuro, pues degradaría el centro y el sustento de nuestra soberanía como nación, pues sería enajenar su instrumento. La Nación Venezolana perdería la fuerza de su cohesión social e iría camino a su desintegración como sociedad y como nación, porque no tendría ya las posibilidades para realizarse como pueblo soberano, pues la condición para ello, es el poder de disposición de los instrumentos materiales para construirse como proyecto histórico desde sí mismo. La soberanía de un pueblo está ligada a la realización de ese proyecto histórico propio, que es aquel que lo sitúa como ese pueblo y no otro, con su perfil en la historia.
Para que Venezuela se realice como proyecto histórico en sentido propio elegido por nosotros como Pueblo; para poder realizar de nuevo la hazaña que hicimos el Siglo XIX, de presentarnos en la Historia Universal mediante nuestra dolorosa y heroica ruptura con el Imperio Español y de esa manera nacer como nación en sentido propio y lograr el respeto y el reconocimiento universal, a través de un sentido construido y elegido y deseado por nosotros y realizado enfrentándonos en lucha a muerte a un poderoso Imperio; para poder realizar los derechos consagrados en la Constitución de 1999, que sería otra forma de presentarnos al mundo forjando un destino inventado por nuestro pueblo, y obtener nuevamente el reconocimiento y el respeto de todos los demás pueblos del mundo, para todo esto, el instrumento del que disponemos es la riqueza que reposa en el subsuelo y el ente creado por nosotros que es PDVSA.
- Así mismo, nos sabemos con el derecho de exigir de la Junta Directiva de PDVSA, a) que los contratos de asociaciones estratégicas nos sean detalladamente comunicados y explicados en todos sus términos y consecuencias, como por ejemplo, los beneficios que de ellos deriven para la Nación Venezolana, pero también exigimos, con la misma fuerza, conocer cuáles son los beneficios correspondientes a las sociedades nacionales o extranjeras, que actúan en aquellas asociaciones en calidad de nuestras contrapartes; b) que PDVSA coadyuve en el desarrollo de un masivo plan educativo al Pueblo Venezolano sobre todos los aspectos del petróleo, tanto desde el punto de vista natural y técnico, como desde el punto de vista político, empresarial y comercial, con la finalidad de que el Pueblo Venezolano pueda discurrir y discutir y decidir sobre el asunto básico y estratégico de su riqueza fundamental. Este es el instrumento fundamental para decidir sobre lo que la dirección, y los mandos altos y medios, que ejercen la dirección estratégica, la dirección permanente, y el control de las actividades de PDVSA, hacen con la propiedad del pueblo venezolano. Es decir, PDVSA tiene que, y está en la obligación de, proporcionarle al pueblo venezolano todos los instrumentos para que ese pueblo pueda opinar, con conocimiento de causa, acerca de la conducción de su Empresa, tanto en sus políticas como en su funcionamiento.
- PDVSA, al ser el centro de la producción de la riqueza, es también el centro del poder en Venezuela, es decir, es el centro del poder político. Recuperar PDVSA por parte del Pueblo Venezolano, significa restituirle su soberanía mediante los instrumentos constitucionales de la participación en la toma de las decisiones acerca de la conducción del instrumento de la producción de su riqueza y del destino que se le dé a ella.
- Nos sabemos con el derecho a exigir la creación de una exposición permanente de todos los sub-productos derivados del petróleo, con la finalidad de desarrollar una cultura sobre sus posibilidades y sus potencialidades de servir para suplir las necesidades humanas.
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Profesor Vladimir Lazo García
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