Venezuela en oración por Chávez

Uno de los momentos espirituales más intensos vividos por nuestro país, en los últimos días, es el que se ha expresado en una sola plegaria por la sanación del Comandante Presidente Hugo Chávez Frías.

Si luego de aquel célebre “por ahora” del 4 de febrero se catapultó como líder indiscutible del pueblo venezolano, sus enseñanzas se han sembrado en lo más hondo del “corazón de Venezuela”, con un fervor nunca visto y con un espíritu de unidad que lo consagra.

La unidad, que trasciende lo político, se ha hecho sentir en todos los rincones de la patria de Bolívar, desde el altar más humilde hasta el más adornado, gracias a la fe de un pueblo que en sentimiento ecuménico ha lanzado la energía y el poder de la oración, sobre un líder quien ha sabido brindarle amor a su pueblo y el cual le ha respondido; porque amor con amor se paga.

Luego de conocerse la noticia transmitida por el Vicepresidente Nicolás Maduro a través de los medios de comunicación de una nueva operación, avalada por la ciencia y la decisión inquebrantable del Comandante de ponerse en las manos del Supremo Arquitecto del Universo, todo ha seguido su curso. La mirada de ansiedad y plegaria de su pueblo, pidiendo por su pronta recuperación se expresa en la solidaridad hacia su líder; no sólo de un gobierno, sino de una revolución.

Venezuela había experimentado en el pasado manifestaciones relacionadas con la enfermedad o accidentes de sus presidentes; pero su respuesta, nunca habían sido comparables con las sentidas y solidarias expresadas para con el líder de la Revolución Bolivariana.

La naturaleza de lo humano se entrega ante los designios de Dios y este, a través de la historia, ha sido el gran reto del hombre expresado en la ciencia y en los avances de la misma en beneficio de la vida. Estos pasos han sido dados en el caso del Comandante Chávez.

El sentimiento de oración y fervor espiritual que recorre, no sólo a Venezuela sino al mundo, será oído en la Corte Celestial. De todas las iglesias, de todas las almas y en especial de los humildes clama una esperanza por el retorno del Comandante.

En su honor elevamos el Salmo 70: “ Oh Dios!, dígnate librarme, Señor, apresúrate a socorrerme. Que se confundan y se avergüencen los que anhelan mi mal. Que retrocedan avergonzados los que desean desdichas para mí. Retrocedan cubiertos de vergüenza los que me dicen ¡Ja,Já!. Que se alegren y regocijen aquellos que te buscan. Que puedan decir siempre “Grande es el Señor”, los que esperan tu salvación. Oh Dios, yo soy pobre y desvalido, socórreme!. Señor tu eres mi ayuda y mi libertador, no te demores”… ¡Viviremos y Venceremos!...Amén.

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