¡Venceremos Comandante Chávez!

La noche del sábado nos encontramos en tú mirada férrea e incandescente, vertiginosa y llena de ímpetu, indómita e inmarcesible.

Aquella que conocimos la madrugada del 04 de febrero, esa que nos despertó la esperanza y las ganas de ser patria de nuevo (incluso a aquellos que aún no teníamos conciencia de tal hecho).

Esa que se fundió en un solo puño con las manos destruidas pero llenas de sueños del obrero y le acompañó en las jornadas extenuantes y desagradecidas de trabajo explotado. Esa que nos hizo creer en una vida digna para todos y todas, la que nos despertó nuevamente y para siempre a Simón.

Esa que se fusionó con el sudor del campesino y se precipitó hacia la tierra, y con todos los dolores y los anhelos más sentidos de la mujer venezolana, germinó espléndida después de un acto frenético de amor, después de una milagrosa gestación y un doloroso parto, como alborada de la patria reencarnada.

Esa que encendió la exaltación de millares de jóvenes que empezamos a creer –llenos de dudas-, que desde las poesías de Aquiles y “El Chino”, que desde la música de Alí, desde las consignas febriles y desde las palizas recibidas (y también las entregadas), podíamos cambiar el estado de las cosas.

Tú mirada nos enseñó la belleza de la posibilidad de subvertir desde la creación, y por eso te acompañamos -a pesar de las dudas-.

La noche del sábado nos encontramos nuevamente con tú mirada esa que quisieron arrancarnos en abrilla que quisieron apagar, la que censuraron, pero tú mirada indómita y poderosa ya era nuestra, y recorrió nuestros barrios y nuestros campos, y bajamos llenos de su fervor y su entereza, y resucitamos al tercer día, tocamos el cielo con las manos, le expropiamos a los dioses ese absurdo y obsceno privilegio.

Y nos volvimos a encontrar, de victoria en victoria, nos encontramos también en nuestros errores, en nuestras alegrías, en nuestros dolores, y seguimos soñando.

La noche del sábado nos encontramos en la incertidumbre de perderte, en la convicción de saber que nos importas mucho más de lo que podemos imaginar, y sentimos un miedo indescriptible, y lloramos de arrechera.

Pero tú mirada nos llenó de pasión patria, y estamos listos para seguir adelante, para seguir este combate por la vida y la justicia, para confiar en ti nuevamente, para rogarte que te llenes de nuestras fuerzas, de nuestras esperanzas, para que te llenes de vida con nuestra energía, para que triunfes nuevamente, y nos reencontremos en una nueva victoria –la más importante-, y nos encontremos a través de ti en un abrazo infinito con todos los hombres y mujeres que aprendimos y aprehendimos tú mirada rebelde e infinita.

VENCEREMOS

COMANDANTE CHÁVEZ

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* Integrante del Colectivo Pedro Correa
Investigador y Articulador Comunitario de UNES Táchira

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