Fuerza pueblo, fuerza Comandante



Difícil escribir cuando las letras lloran, cuando los pájaros callan su canto para escuchar el viento traer destinos en vuelo. Volvió el Comandante, habló el Comandante, ordenó el Comandante; es difícil asimilar sus palabras cuando se alberga la esperanza de mantenerlo eternamente al lado de un Bravo Pueblo que se funde con él en un solo Corazón, en un Corazón de Pueblo. Este gran amor que nació un cuatro de Febrero está vivo y será eterno.

Es el inicio de otra gran batalla, la batalla por la vida, una vida que seguirá su andar por estas tierras de Libertad, de Independencia, porque sabemos que vivirá, que cumplirá su sueño de retirarse y dedicarse a ser el maestro de provincia que anhela, así será Comandante. Dios le habló al Pueblo y anunció que aún no hay cupo para ti allá arriba, ordenó que persistiéramos con nuestra oración, con nuestra fe, con nuestra esperanza, que nos uniéramos en un solo abrazo, en la unidad del Revolucionario, niños, abuelos, mujeres, hombres de esta Patria, para no entregar lo que se logró con la lucha Social, lo que le devolvió el pensamiento libertario a esta hermosa Patria que parió en Revolución.

No calles tu canto cantor, no pares tu pluma poeta, levanta el pincel pintor de la vida, es el momento de afrontar la tempestad; si suelta el timón por un rato, allí estaremos con nuestras manos firmes mientras toma fuerzas para volver a comandar y llevar a puerto seguro la barca del corazón; así las olas golpeen nuestra cara, aprovechemos su agua para lavarla y así tomar un nuevo respiro, un nuevo aliento. “Se encabrita la Piragua saltando sobre la ola” y así como la Virgen se alegra con la cabriola, así debe permanecer nuestro empeño, si las velas se rompen usaremos nuestras banderas de lucha que son muchas, y aprovecharemos ese viento del Sur para continuar navegando y entregarle una Patria digna a nuestros hijos.

A tu lado estamos Comandante, hemos ido de Milagro en Milagro con el Cristo Redentor en nuestras manos, éste momento no es la excepción, nuestra oración debe elevarse con la fuerza de un corazón revolucionario, con el ímpetu del huracán emancipador, con la voluntad del guerrero. No es el momento de bajar la cabeza, por el contrario, ha llegado la hora de luchar unidos, de gritar a viva voz que “El Comandante se queda”, que la Revolución seguirá viva junto a su Líder. Persistid es la orden, “no podemos optar entre vencer o morir, necesario es vencer”, Fuerza mi Patria, Fuerza mi Sur, Fuerza Pueblo, Fuerza Comandante, que Viviremos y Venceremos. Hasta la Victoria siempre y que Dios te bendiga Hugo.



El Autor es:
Capitán de Altura de la Marina Mercante Nacional
Licenciado en Ciencias y Artes Náuticas
Piloto Oficial Río Orinoco, Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos (INEA)
Twitter: @henryjavier16

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