Papeles para el Debate

Del Zulia a Miranda un solo camino: la derrota

 

 

Finalizado el proceso comicial próximo pasado, quedó definido y marcado el derrotero de quienes aspiraban sustituir al actual inquilino de Miraflores; esos, los mismos que reculan “a los cuarteles de invierno”, no paran de ver cómo hacer, para repensar su futuro político. Pero nada. Su historia política, sus traiciones, como también sus ambiciones desmedidas, le cobrarán sus faltas de tacto político.

En Miranda, como en el Zulia, triunfará la lógica social y política. La factura será pasada, la voluntad popular y por sobre todo, la idea de que, muchos no quieren que en Venezuela se reproduzca la crisis que se vive en Europa “independientemente de que no estemos de acuerdo con Chávez”. Lo anterior, es un hecho cierto más allá de los postulados anti socialistas. Es un problema de sobrevivencia.

Esto último, es definitorio en el espacio de los sectores, fundamentalmente de la clase media venezolana, quienes ni de broma quieren vivir en su pellejo lo que sus homólogos más allá del “gran charco”, padecen. No es solo lo que ven en TV (y que gracias Dios, Walter nos transmite), respecto de lo que sufren y padecen sus pares, sino que temerosamente observan como sus paisanos regresan al país “con la cola entre las piernas”. Nada que ver, “el paraíso” del norte se les desvaneció.

En el marco de lo anterior, dos fantasmas e imberbes políticos, Capriles Radonski en Miranda y Pablo Pérez en el Zulia, desojan las margaritas. Sus indefectibles derrotas, más que de ellos, son de la oligarquía (nacional e internacional), y del imperialismo quienes apuestan una vez más, como también lo hacen en otros lares, a la anti política en tanto y en cuanto, expresión de una tesis que tiene como fin último, hablar de democracia si y solo si, mantenemos relegada a las mayorías. Por ello en que los “tanques de pensamientos” gringos, hoy por hoy, pasan a cuestionar la decimonónica propuesta que sobre la democracia los griegos nos heredaron y en un sentido eufemístico y guardando las distancias, nos señalaría, “que la voz del pueblo es la voz de Dios”.

En ese sentido (para los gringos), al hablar de democracia no basta con que un gobierno sea apoyados y/o respaldado mayoritariamente por el pueblo, es preciso además que el proyecto político que acompañan esas mayorías (sobre todo si se trata de experiencias en su “área de influencia”), debe estar consustanciado con la tesis política, económica, social, militar y cultural anglosajona; de lo contrario, no es democracia por tanto hay que desmontar –por decir lo menos- esa propuesta (léase en nuestro caso el chavismo), con base a las acciones que grupos armados (mercenarios, contras, paracos o como se les quiera llamar según el momento histórico), accionarían tal como lo hacen en el Norte de África, en nombre del pueblo para retomar el poder para el stablisman nacional e internacional. Estamos hablando, por supuesto, de la Guerra de VI Generación ya que la de IV Generación, en términos de la guerra irregular clásica, quedó en el pasado reciente.

Pero bien, volviendo a lo puntual, las elecciones de gobernadores (resuelto el desiderátum mirandino con el triunfo de Elías Jaua), quiero hacer un pasaje rasante con relación al aspirante a la reelección en el Estado Zulia.

Sus más allegados desde su juventud lo catalogaron de “gravemente impulsivo, conflictivo y necesitado de reconocimiento”. Aspectos que gustosamente, seguros estamos, Sigmund Freud estudiaría ya que en la actualidad inciden en sus “adicciones; donde su aparente carisma de gobernador de pueblo, se desvanece en el mismo momento en que las cámaras lo desenfocan, saliendo a la luz, indefectiblemente, su yo verdadero, su arrogancia y prepotencia, caracterizando lo que a duras penas él intenta disimular.

El delfín, que hasta hace poco fue de Manuel Rosales, llegó a su llegadero por el apoyo de una maquinaria que luego se doblegó (eh allí las contradicciones), a los designios de un Tío Sam que desconoció la voluntad de sus seguidores para terminar aceptando la imposición de un candidato títere (como lo fue Capriles Radonski), en una terna interna, alejándose de los sectores que le apoyaban desde sus bases políticas, estimulando más luego un desconcierto que se paga caro por la deslealtad de quienes hasta última hora les acompañaron, y la verdad, es que tanto en Miranda como en el Zulia, regiones “vergatarias”, políticamente hablando, no admiten la traición.

Sabiendo que el efebo de PJ está muerto, políticamente hablando en Miranda (eso lo sabe mejor que yo, el conspicuo, Ramos Allup), en esta etapa de la gestión en la gobernación del Zulia (2008 - 2012), Pablo Pérez ha cometido grandes tropiezos que demuestran la ineficiencia de su gestión e incapacidad política de al menos, saber “copiar” a su mentor en lo más simple con lo que ha terminando siendo un fraude que eleva su Estado (como también lo hacen en Miranda), a las dos entidades federales de mayor criminalidad y delincuencia en todo el país, donde en el caso zuliano, la inseguridad ronda el 58,7%, seguido por el mal estado de la vialidad pública, los cortes de energía (promovidos por sus propios partidarios con el fin de atacar al gobierno bolivariano); la asquerosidad que significa la mala prestación del servicio de aseo urbano que se traduce en insalubridad; el irregular y bochornoso mal servicio de agua potable y servidas que como tales, afrontan los hijos de Urdaneta, y que los apátridas cara dura, terminan achaca al gobierno nacional.

No nos cabe la menor duda que en estos comicios, el pueblo le cobrará su fraudulenta conducta, como también los más de 255 millones de bolívares fuertes que el Cdte. Chávez a través del Situado Constitucional y otras vías presupuestarias le asignó para su gestión y que nadie sabe a dónde fueron a parar. De nada valdrá con que su desesperado mentor e incluso él mismo, sigan comprando voluntades y gastando recursos económicos que tarde o temprano se deberán investigar en tanto posible caso de legitimación de capitales. Es inexorable, respecto de ellos, la pérdida del control de un Estado estratégico tanto para la revolución como respecto de la soberanía de la República.

En ese sentido, indefectiblemente, Pancho “se los llevará por los cachos” y una vez más, la frontera quedará resguardada ante posibles amenazas foráneas allende por la frontera occidental.

(*) Politólogo e Internacionalista venezolano

Magíster en Seguridad y Defensa

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Manuel José Montañez Lanza


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