Vampirismo colombiano en Venezuela

Un tema poco discutido en el escenario nacional es el paramilitarismo que nos invade desde Colombia, el cual fue potenciado en dicho país por Álvaro Uribe Vélez cuando era Gobernador del Departamento de Antioquia (1995-1997). El decreto 356, de 1997, permitió la creación de grupos paramilitares con el nombre de Cooperativas de Seguridad ''CONVIVIR''. El paramilitarismo es una fuerza militar, entrenada por el ejército colombiano, para proteger a los terratenientes y a los narcotraficantes y para desplazar a los campesinos que se oponen a la política de privatización de tierras en favor del gran capital nacional e internacional. Además, los paramilitares se encargan de asesinar a los campesinos sospechosos de tener vínculos con las FARC-EP. El Estado colombiano es un Estado Terrorista, ya que utiliza el terrorismo. Este terrorismo se ha legalizado por el gobierno de Uribe con cambios en las normas que hay (M. Giraldo, ``Crónica oculta del conflicto`` (el perro y la rana, 2012).

Una vez desmovilizadas oficialmente estas fuerzas de combate, ellas han sido conformadas como un ejército de invasión mercenaria dirigida hacia países como Venezuela y Ecuador, vecinos de Colombia y que se han dado gobiernos de izquierda. Es decir, Uribe Vélez ayudó a consolidar los paramilitares, pero ahora que no está como Presidente, son los uribistas y Obama quienes continúan comandando esta invasión hacia nuestros países (Ver N. Ñustes, ``Invasión y colaboracionismo'' (2012)), para desestabilizar países incómodos al gran capital. Inclusive los paramilitares colombianos participan como personal contratado por la CIA, el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa estadounidense para librar guerras en países como Afganistán, bien lejos de Sudamérica.

Debemos saber contabilizar la presencia paramilitar en Venezuela. Ejemplos tangibles son los siguientes: (1) El asesinato de dirigentes campesinos a manos de bandas armadas a servicio de terratenientes venezolanos; (2) Nueva tipología del asesinato en el país el cual se hace con extremo sadismo, es decir, excesivo uso del número de disparos, desmembramiento de las partes del cuerpo del asesinado; (3) Robo de gasolina y comida de MERCAL desde los estados fronterizos de T\'achira y Zulia hacia Colombia, con posible involucramiento de la Guardia Nacional; (4) Dominio de la droga en los barrios en las grandes ciudades, posiblemente controlada desde las cárceles venezolanas. Otra vez con posible colaboración con la Guardia Nacional; (5) Control de las líneas de taxis en las ciudades, como red de inteligencia e información; (6) Compra de negocios por ciudadanos colombianos unos cerca de otros y en lugares cruciales de las ciudades; (7) Mas de un centenar de paramilitares colombianos con uniforme del glorioso ejército venezolano, apresados en la Finca Daktari en El Hatillo, donde el Alcalde era Capriles Radonsky. Objetivo: asesinar al mismo Presidente de la República Bolivariana de Venezuela; etc. Estas denuncias y conexiones han sido airadas en la prensa nacional e internacional, por Darío Azzelini, Gloria Gaitán, entre otros.

Una experiencia personal. Durante una estadía en el Hospital ``Pérez Carreño'' en Caricuao (Caracas), durante tres días, visitando a mi suegro quien estuvo hospitalizado allí, pude observar la cantidad de los heridos y muertos que llegaron a dicho hospital en dicho intervalo de tiempo. Los amigos del muerto o herido invadían el hospital amenazando a los médicos y al personal de seguridad para que sus amigos fuesen atendidos rápidamente. El volumen de sangre derramada es tan alto que pensé que sería mejor que la misma fuese donada al Banco de Sangre en vez de malgastarla en forma cruel, sin sentido. Allí, en ese momento, la conexión entre paramilitarismo y la violencia en nuestras comunidades se hizo clarísima y me motivó a escribir esta alerta por la Patria.

Pero lo importante es lo que debemos hacer ante esta situación de invasión. La misma se agrava por el colaboracionismo de las autoridades fronterizas y por los medios de comunicación privados que invisibilizan su origen, pero responsabilizan al gobierno bolivariano del Presidente Chávez por su incapacidad de atacar la cantidad de muertos y lesionados que aumenta exponencialmente. La oposición y los medios de comunicación privados son la quinta columna que apoya tal invasión paramilitar mercenaria. También nuestras universidades autónomas y sus voceros colaboracionistas son responsables, pues le lavan la cara al capitalismo mundial y no reconocen que estamos siendo invadidos. Resaltemos que el éxito del colaboracionismo depende esencialmente del NEGACIONISMO, como dice Ñustes.

Propongo que se establezca una política de Estado para atajar esta invasión silenciosa u operación vampiro. Tenemos varios objetivos históricos en el Plan de Gobierno 2013-2019 que se ven amenazados, tales como: (I) Defender, expandir y consolidar el bien mas preciado que hemos reconquistado después de 200 años: la Independencia Nacional; (II) Continuar construyendo el socialismo del Siglo XXI; (III) Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la Gran Potencia naciente de América Latina y el Caribe; etc.

Camaradas, esta tarea es impostergable, pues lentamente podemos perder la Independencia Nacional y los planes uribistas, sin Uribe Vélez, se impondrían en Venezuela. Acordémonos del gran filósofo mexicano Fernando Buen Abab (venezolano de corazón), quien dice que lo esencial del Plan de Gobierno 2013-2019 es la obtención del punto del no retorno, lo que quiere decir, que luchemos porque nuestro socialismo no sea derrocado por el capitalismo internacional, como ocurrió en la extinta Unión Soviética, desde adentro. Por lo tanto, es vital parar esta invasión paramilitar mercenaria colombiana, que cuenta con sus colaboradores (lacayos) en suelo venezolano, para atentar contra todos los objetivos históricos del Plan de Gobierno. Unamos Poder Popular, la Guardia Nacional del Pueblo y la Policía Nacional Bolivariana para ganar esta batalla a un enemigo que está mostrando sus colmillos sangrientos. La invasión aquí tratada es otra faceta del Plan Colombia y ahora el Plan Patriota, usando otros medios, donde el ingrediente fundamental es el tiempo. En 2008 el secretario del Consejo de Defensa de Venezuela, General Melvin López, aseguró que los invasores colombianos tienen células en 7 de los 23 estados venezolanos, incluidos el oriente y el centro del país. Entonces, ¿Por qué será que hablamos poco del paramilitarismo en Venezuela? Hago la aclaratoria que no todos los colombianos en Venezuela (estimados en 4,5 millones) son paramilitares, pero de que han entrado algunos paramilitares no hay duda.

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