Mitos y realidades de la devaluación en Venezuela

En estos últimos años para los índices económicos y sociales del país y del mundo no es un secreto los avances que en este sector La economía venezolana ha tenido.

La oligarquía mediática dirigida por los sectores apátridas financieros dentro y fuera del país han enfilado sus armas después del 7/O creando el fantasma de la especulación sembrando zozobra en todo el país incluso en los sectores populares que han sido bombardeados por esta perversa campaña.

Después del saqueo realizado por las élites políticas y económicas durante los años 60, 70, 80 y 90 crearon vicios y daños estructurales a las finanzas públicas y al aparato productivo nacional. Es decir el despilfarro y robo de la renta petrolera generó déficit acumulados que gracias a la llegada del comandante Chávez se han logrado controlar más no acabar.

En los últimos años la fuga de divisas aunado al poder de la oligarquía financiara en el país sigue imponiéndose sobre todo cuando se deciden a generar un clima de especulación con las divisas que son de todos los venezolanos. Y no hablamos de esa clase media con falsa conciencia de clases que se asumen como ricos y que se sienten decepcionados porque no pueden gastar más de 5 mil dólares al año en Miami.

Cuando me refiero a la oligarquía financiera, me refiero a los banqueros que no apuestan al interés nacional y por el contrario conspiran permanentemente en un saboteo económico que solo se preocupan por captar depósitos para comprar bonos petroleros, letras del tesoro y usar empresas fantasmas para captar emisiones de dólares a través de Sitme y Cadivi.

Casualmente hoy son parte de ese gran problema que afecta parte de nuestra economía, esa misma oligarquía financiera que deja de cumplir su actividad como ente intermediario para otorgar los créditos necesarios para el desarrollo del país. Es evidente que la única forma y vía para derrotar la inflación y la devaluación no es otra que creando un aparato productivo inmenso al servicio de las grandes mayorías que responda al interés nacional y sobre todo que asuman su función como fuerza dinamizadora de la economía.

Si bien es cierto que el país está creciendo y es necesario que los llamados sectores productivos realicen inversiones y no dejen la carga sólo al Estado. La banca privada debe asumirse como bancos que sirven de palanca para el desarrollo agrícola, agroindustrial, pecuario turístico y de cualquier tipo de iniciativa industrial que genere desarrollo interno de la economía. Nosotros no pedimos que profesen adhesión a nuestra ideología pero si esperamos que contribuyan al desarrollo nacional y a los sectores privados les consta las garantías y 0beneficios que el Estado les ha dispuesto.

Los llamados presupuestos paralelos, no son más que parte del desespero que ante la derrota inminente de varios de los capos políticos en varios estados, se perfilan hacia el mayor funeral político de la oposición en Venezuela.

En términos comunes « les salió el tiro por la culata» y tendrán que recoger los restos de su campaña grosera que atenta contra todo el pueblo venezolano.

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Hugbel Roa


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