Devaluación, Comerciantes y Mercado Paralelo

Primer acto: un pequeño grupo de venezolanos tiene depositados en bancos extranjeros la friolera de US$400.000.000.000. Por esta sencilla razón la presión por la devaluación del bolívar frente al dólar ha sido y será constante, en gobiernos anteriores, en este gobierno y en gobiernos futuros. Los tenedores de esta gigantesca masa de dólares, ricos y poderosos, muchos de ellos delincuentes de diversos cuellos, siempre estarán pujando por el aumento del poder adquisitivo en bolívares de esta montaña de dinero. Cuando se da una devaluación estos señores hacen fiestas, bailan en una y dos patas, y aprovechan para comprar con su nueva riqueza en bolívares, obtenida sin esfuerzo alguno, casas, carros, edificios, negocios, equipos, lo que sea, todo a precios de gallina flaca. Para ellos mientras más profunda la devaluación, mejor. Los efectos negativos que la devaluación causa en la inmensa mayoría de los venezolanos no tiene la menor importancia. Por cierto, los dólares que tienen depositados en el extranjero son dólares de engorde, no pueden ser utilizados para pagar importaciones ni para realizar inversiones en Venezuela, para éso están los dólares preferenciales, baratos, que generosamente otorga CADIVI o SITME (la verdadera regaladera).

Acto II. Ahora, para que una devaluación se de en la realidad tiene que haber un Acuerdo Cambiario entre el Ejecutivo y el Banco Central de Venezuela, o sea, no basta con desear profundamente que venga una devaluación, tiene que ser decretada oficialmente. Es aquí donde entran en escena los comerciantes y el mercado paralelo Bs./$, controlado por estos mismos señores, pero que nadie sabe dónde funciona ni quiénes son sus directores. El objetivo es utilizar los medios de comunicación y a opinadores tarifados, o incursos, para anunciar que pronto viene una devaluación y al mismo tiempo aumentar, sin control alguno, sin que nadie sepa porqué, la tasa de cambio del dólar negro o paralelo. Y publicar por diversas vías en internet: “la lechuga verde aumentó, anda por Bs. 20 y todo indica que seguirá aumentando fuertemente”. Inmediatamente los comerciantes “para cubrir los futuros costos de reposición” remarcan los precios y aumentan un 50% la mercancía que ya habían aumentado un 100%, la misma que meses antes habían aumentado otro 50%. Pronto todos los comerciantes cogen la seña: deben mantener sus productos importados al precio del dólar paralelo que anuncia internet + la excesiva ganancia de rigor, mientras reciben dólares preferenciales. Así se prepara la futura devaluación, así funciona el libre mercado.

Tercer acto: los precios de los productos importados se disparan y contagian a todos los demás productos, incluyendo los fabricados en Venezuela con insumos venezolanos y trabajadores venezolanos. Con el paso de los meses llega un momento en que se impone una devaluación, porque los precios de los productos que se venden en Venezuela son tan caros que, manteniendo las mismas tasas de cambio, el bolívar tiene mayor poder adquisitivo en EEUU, donde la tasa de inflación ha sido mucho más baja que en Venezuela. Por esta razón se disparan las importaciones, inclusive de los productos más fáciles de fabricar en nuestro país. Para eliminar este “desajuste que genera efectos indeseables”, se decreta una devaluación, el Ejecutivo y el Banco Central firman un Acuerdo Cambiario, que pone las cosas en su lugar: tremenda angustia en la inmensa mayoría de los hogares venezolanos y mucha alegría en los bolsillos de los pocos tenedores de dólares en el extranjero.

Este ciclo perverso no se detendrá mientras existan los US$400.000.000.000 en el extranjero, el gobierno siga entregando dólares preferenciales a los comerciantes y el sector privado mantenga el control del mercado paralelo. Las soluciones a este serio problema, que nos afecta a casi todos, tienen que ser radicales, tienen que ir a la raíz del asunto. Si quieres resultados distintos, no hagas lo mismo (Einstein).

Propongo dos soluciones que pueden implementarse simultáneamente, con la debida planificación: 1. No entregar más dólares públicos al sector privado, los dólares que produce nuestro petróleo a través de PDVSA sólo pueden utilizarse para atender necesidades públicas (inversiones petroleras, escuelas, hospitales, carreteras, autopistas, ferrocarriles, centrales eléctricas, etc.); 2. Hacer un Acuerdo Cambiario con China, que nos permita realizar, a precios razonables, todas nuestras importaciones en Yuanes, y desde Latinoamérica utilizando nuestras propias monedas, eliminando las importaciones en dólares.

No pienso que tengo en mis manos la solución de este gravísimo problema. Reconozco que una cosa es decir y otra cosa es hacer. Invito a profesionales conocedores del tema a expresar su opinión. No a la devaluación del bolívar, nuestra moneda está respaldada por la mayor reserva de petróleo del mundo; no al aumento incesante de precios, este juego trae consecuencias muy negativas para la inmensa mayoría de los venezolanos; no al aprovechamiento de calamidades públicas por parte de un pequeño grupo de venezolanos antivenezolanos.

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