No vemos propaganda electoral para ganarse el voto de los estratos negros en elecciones del 16D

Se abrió al debate en el proceso electoral venidero en diciembre, donde pareciera no importar la presencia de quienes en Venezuela, siempre nos hemos caracterizado por defender el gentilicio y nuestra identidad venezolana (la cual no obviamos y ponemos en cada debate por delante de cualquier epíteto racial) en el que se ha querido de manera solapada imponer una sola postura, en vista que pareciera quererse obviar y no aceptar que la discriminación se hace patente hasta en la política.

En este sentido, se debe enarbolar la transparencia en el debate, en el que se debe buscar visibilizar los diferentes momentos históricos que hicieron parte de esa invisibilización historiográfica, pero creemos que este tipo de evento electoral, sigue adoleciendo de la presencia de los venezolanos que poseen una piel negra y morena, en el que pareciera que se no se quisiera visibilizarlos, olvidándose que la interculturalidad debe entenderse como un paradigma que obedecen a diferentes configuraciones culturales e interculturales, que no se puede desprender del contexto social e ideológico que rodea a cada uno de las instancias de representación social (los gobiernos, organizaciones, movimientos sociales y culturas), en el que tal proceso exige buscar orientaciones que tengan que ver con la transformación de la conciencia en sí mismo, con el objetivo de lograr la interconexión de las culturas y sociedades para alcanzar la comunicación y diálogo intercultural simétrico y equitativo.

Por ello pareciera que se quisiera visibilizar que somos un pueblo mayoritariamente moreno y negro para darle solamente cabida a quienes en el país se reconocen como ascendientes de africanos (Porque el término descendiente en nuestra país demarca otro tipo de situación jurídica) y es por ello que a pesar que el Censo de Vivienda y Habita 2.011, arrojó como resultados que los estratos morenos y negros son la mayoría en el país, se puede notar claramente a través de los diferentes medio de comunicación la imposición del término afro descendiente, el cual no es un rasgo fenotípico, sino un concepto político y lo feo de tal situación, es que los estamos viendo solamente como acompañantes de los candidatos (salvo la presencia de Aristóbulo como gobernador por el estado Anzoátegui), en donde pareciera que no se quiere asumir una postura gregaria, transparente, honesta e incluyente a favor de estos estratos que vinieron a conformar la venezolanidad y que sentimos que quienes han querido imponer dicha postura, están demostrando lo lejos que estamos de alcanzar la unidad entre los venezolanos y venezolanas que poseemos una piel negra y morena, mientras el ventajismo y el oportunismo sean las premisas que se impongan, si no entendemos la necesidad de ser álgidos en el debate y unidos en la acción, en el que nos estamos olvidando que se hace necesario llegar a consenso, en vista que no se puede obviar que esta es la patria de Bolívar y que sin la presencia de los venezolanos y venezolanas que poseen una piel negra y morena no fuera existido la República de Venezuela, lo represento tal gesta independentista liderizada por Simón Bolívar y lo que representa en el mundo la revolución bolivariana, nuestra historia política, geográfica y socio étnica, para darle vida a unos imaginarios que consideramos que tienen una mínima presencias en esta tierra de libertadores, porque no puede ser que si la población total venezolana es de 28.946.101 venezolanos y venezolanas aproximadamente (Según Censo de Vivienda y Habita 2.011), solamente 181.157 venezolanas y venezolanos (0.7 de la población total) se reconocieron como afro descendientes (es decir 0.7 por ciento), presentes minoritariamente en los estados Miranda (42.264 de una población de 2.675165), Carabobo (21.281 de una población 2.245.744) y Aragua (19.874 de una población 1,630.306). Más de 15 mil en el estado Zulia de una población de 3.704.404, 18.675 se encuentran en el Distrito Capital de una población de 3.704.404, 3.369, en el estado Monagas 6.364 de una población de 905.443, en Vargas (6.070 de una población de 352.920,) en Falcón (5.600 de una población de 9028479), en Bolívar (población 1.410.964 y 5.334 en Anzoátegui (poblaciòn1.469.747), 5.287 se ubicaron en el estado Yaracuy, 4.286 en Sucre de una población de 896.291., 2.716 en Mérida, 2.287 en Nueva Esparta, 2.256 en Guárico, 2.122 en Portuguesa, 2082 en Táchira, 1.790 en Barinas, 1.383 en Cojedes, 1.206 en Trujillo, 956 en Delta Amacuro, 875 en Apure, 529 en Amazonas y 16 en Dependencias Federales (Ver Cuadro de la Población Censada 2011 por entidad Federal y su Tasa de Crecimiento. Fuente INE).

Esto representa que se está negando nuestra presencia como población mayoritaria para imponer un término mediáticamente y políticamente, con la intención de Utilizar la Asamblea Nacional (Como lo hicieron con la Reforma Constitucional, Ley Orgánica de Educación, Ley Orgánica Contra la discriminación Racial y la LOPNNA) para darle marco constitucional dentro de nuestro Ordenamiento Jurídico para después introducir dicho término en uno de los Capítulos que Conforman la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y dejar de lado a los otros estratos sociales, como al ideario que vino a formar parte de esta Republica, en el que los estereotipados como negros y negras jugaron un papel muy importante en su conformación, pero lo más triste de todo, es que no se quiere internalizar que la población venezolana le hizo un rechazo contundente en el Censo de habita y Vivienda realizado en el 2.011, y en el que se está creando una especie de matriz mediática para no aceptar los resultados que arrojaron dicha actividad censal, puesto que no se quiere aceptar que nosotros los venezolanos y venezolanas no somos descendientes de africanos y que de África salieron negros y no africanos, puesto que estos estaban usufructuando las ganancias obtenidas de las ventas de los ellos trataron y les impusieron el epíteto de negro, y es por ello que se hace necesario que empecemos a desmontar nuestra propias conjeturas y concepciones, porque si no lo hacemos…, nunca alcanzaremos la tatareada Independencia, como las teorías que incentivaron la colonización de la memorias de los países que ellos llamaron provincia y por ello no vemos con buenos ojos que no se haya incluido en el debate electoral, tales posturas (las culturas negras y la morenas) porque pareciera que la intención, es banalizarlas y minimizarlas, olvidándose que somos venezolanos y lo que representamos para la historia de este país, además que estamos en la patria de Bolívar y que el estrato moreno y negro representa la población mayoritaria en Venezuela (según los resultados del Censo de Habita y Vivienda 2011), los cuales no se puede echar a un lado, para darle auge a un estrato que solamente logró el 0.7 de la población, en el que pareciera que no se han dado cuenta que la diversidad cultural es una condición de convivencia para la no discriminación entre culturas y es por ello que la lucha por la independencia admite la conciencia de la existencia de otras culturas, la conciencia de que el procesos mismo de experimentar la discriminación o de luchar contra ello le suma algo a la cultura propia, en el que se debe velar las condiciones actuales en las cuales se producen pérdida de tradiciones, costumbres, adaptaciones o asimilaciones a otras culturas en condiciones de inequidad, avasallamiento y cosificación cultural, en el que es cierto que no estamos viviendo un “encuentro cultural”, donde se imponen el intercambio entre diferentes culturas, sino más bien, un proceso de constante usurpación, ocasionado por desigualdades y asimetrías impuestos por modelos civilizatorios totalitarios y hegemónicos (Sin embargo, dichas asimetrías y desigualdades debe llevarse a la arena de la multiculturalidad y el diálogo intercultural, a un encuentro e incluso, a un cuestionamiento de la cultura del otro). Tal desafío implica un proceso de reivindicación, reconstrucción, re identificación, no tanto, en base a lo vivido como comunidad, pueblo o nacionalidad discriminada en una sociedad mestiza, se trata de luchar contra la discriminación concreta, contra la naturalización de las asimetrías sociales cotidianas, contra prejuicios y exclusiones, contra una sola concepción de lo que es desarrollo, progreso e institucionalidad modernizada colonial.

Es por ello que en dicha posturas, se debió buscar la inclusión de todos los que nos encontramos en los predios de esta gran patria, lo cual llama a la reflexión, puesto que no se puede hablar de diversidad, cuando no se quiere llegar a consenso y asumir una actitud de ponerse a la saga contra cualquiera postura que forme parte del gentilicio de la identidad venezolana para echar la racionalidad de los hechos histórico (en que se fundamentó la colonización de la memoria) a un lado, sin internalizar que tales estratos que se caracterizan por poseer una piel oscura, contaron con el desprecio de sus originarios, los cuales despreciaron su propia idiosincrasia, aceptaron la del colonizador y cuando fueron a reflexionar, era demasiado tarde, porque ya estaban colonizados, conquistados y sometidos a las implicaciones del poder imperial que para la época se hacían trasparente a través de la imposición del etnocentrismo de su cultura y por ello creemos que la poca comprensión se convirtió en una traba que impide el acceso concreto a la verdad, por ser demasiada cerrada y excluyente, lo cual creemos que sigue impidiendo el buen discernimiento, en el cual sentimos que sin la presencia de las culturas negras y morenas no se puede llegar a posiciones mucho más abiertas que permitan superar la camisa de fuerza de las ideologías colonizadoras…, en donde se hace necesario asumir posición y establecer el diálogo en fortalecer la etnicidad venezolana y fundamentalmente la unidad de todos los venezolanos.

Ello nos lleva hacer una reflexión profunda acerca de desmontar, revisar nuestra propias posturas y echar a un lado, aquellas que no ayudan a fortalecer todo aquello que nos enriquece como pueblos que tenemos orígenes distintos, con historias diferentes y costumbres diferentes para poder entender que hay que hacer todo lo posible por buscar esa “unidad en la acción”, porque hay que ver con mucha sutileza que se hace necesario buscar consenso, en un país que se considera multiétnico, pluricultural, pero que además reconoce “…el ejemplo histórico de nuestro libertador Simón Bolívar y el heroísmo y sacrificio de nuestros antepasados aborígenes y de los precursores y forjadores de una patria libre y soberana…” (Preámbulo de la CBRV), en el que los estereotipados como negros fuimos reconocidos después de doscientos años de vida republicana, como “forjadores”, lo cual quiere decir que eran tan inteligentes estos desarraigados, seres humanos, humanos gregarios (a pesar de tener tal carga histórica negativa que le atribuyó las culturas europeas), tuvieron la capacidad de reconocer que se encontraban en espacios geográficos distintos, aprender sus diferentes idiomas, crear una toponimia distinta a la original diferente a la de los africanos, europeos e indígenas, y simplificar para poder comprender las posturas del colonizador, como sus influencias diversas y complejas, y como se habían convertido en la clave del empobrecimiento colonial del que hemos sido víctimas, producto de la imposición de la dominación occidental.

Por ello sostenemos que nos reconocemos como venezolanos de piel negra y no aceptamos que nos pongan ningún epíteto ante del venezolanos, originarios de la república y de esta gran nación que se llama Venezuela y lo planteamos con gran integridad y sin discusión, puesto que nacismos en la tierra de Bolívar, no en África y eso nadie nos lo va a quitar, porque reconocemos que llevamos la sangre de un imaginario libertario que independizó cinco naciones, en el que se puede notar que quienes asumieron su bandera, tuvieron la capacidad de echar a un lado su linaje, estatus social, propiedades para ir a hablar con los libertarios haitianos y pedir ayuda en pro de la independencia venezolana y no se convirtieron en parcelas, porque sabían que era necesario la “unidad de la acción”, en el que se comprendió que esos negros, morenos, pardos o mulatos, se había convertidos en el alma y espíritu de la gesta libertaria, en sujeto crítico, solidario, cooperativo, autogestionario, bolivariano y no entendemos que se utilice este momento histórico para imponer una postura que no encajan dentro de la realidad venezolana, en el que se hace necesario fortalecer nuestro autoestima para poder combatir los argumentos que impusieron tal condición inhumana que permitió convertir a nuestra herencia histórica…, en sub humanos, cazados por su propia gente, depositarlos en asientos (o factorías) controlados por los propios africanos y después venderlos como subhumanos o animales a los barcos europeos, en el que se debe entender que se hace necesario reconocer que es necesario enarbolar la bandera de la participación organizada sobre la base de la nueva materialidad dentro de la República que se está formando hoy en Venezuela, encauzada dentro de los parámetros del socialismo, humanitario y comunitario, porque algo que no podemos olvidar, es que este proceso bolivariano no sólo produjo un nuevo individuo, ideológicamente, políticamente, socialmente, culturalmente, biológicamente y genéticamente, sino que además, la variedad de experiencias sociales y culturales permitieron reinterpretar nuestras experiencia y procesos históricos, según nuestras necesidades y consecuencias, en el que unos venezolanos de color negro y moreno crearon una existencialidad que los llevó a convertirse en sujetos creadores de cultura, puesto que el aporte que hicieron, marcó un hito de gran trascendencia en la humanidad y es la única herramienta con que contamos para elevar nuestro estima y eliminar los vestigios que quedan de la irracionalidad cometida por quienes se dieron el lujo de alimentar el oficio impío de cazar a seres racionales y depositaron en asientos para luego venderlos a los barcos europeos.

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