La defección de Félix Rodríguez

He venido observando con estupefacción la conducta de este Venezolano que una vez creí conocer. Coincidí con él en medio del paro petrolero de 2.002, donde formé parte de su equipo como Gerente de Logística en la Gerencia de Exploración y Producción de PDVSA Occidente. Para esa fecha Rafael Ramírez dirigía el Ministro de Energía y Petróleo y Alí Rodríguez Araque fungía como Presidente de PDVSA y era el jefe directo de Félix Rodríguez.

Al producirse el nombramiento del Ministro Rafael Ramírez, como presidente de PDVSA, una de sus primeras acciones fue transferir a Félix Rodríguez a la empresa CITGO en los Estados Unidos. Luego, por razones que siempre atribuí a mal intencionada información proporcionada a la presidencia de PDVSA, se procedió a despedir o jubilar a sus inmediatos colaboradores.

Fue así como el 17 de febrero de 2.005 treinta integrantes del equipo de Gerencia fuimos tomados por sorpresa al ser despedidos intempestivamente. Adicionalmente nos expusieron a la tortura del escarnio público despiadado y continuado, acusándonos de corrupción y posteriormente de incapacidad, por no haber cumplido las metas de producción, utilizándose para esta infame labor a los medios de comunicación social audiovisuales y escritos. El lector puede imaginar el efecto de esto sobre las mentes de hijos adolescentes, esposas, familiares y amigos.

Félix y Alí Rodríguez no fueron tocados ni con el pétalo de una rosa, a pesar de ser nuestros jefes directos: Si nosotros éramos ladrones ¿Dónde estaba Alí Baba?

Todo esto fue desmentido por los afectados ante la comisión de Contraloría de nuestra Asamblea Nacional, la cual nombró una comisión especial para investigar el caso; ya que no era poca cosa el despido de 30 gerentes de primera línea de la empresa más importante de la nación, sin habérsenos dado la oportunidad de defendernos y sin haberse presentado acusación alguna ante las autoridades competentes.

Juro por lo más sagrado, que para mí son mis hijos y la revolución, que por lo menos con mi persona se cometió una grave injusticia por lo que reclamo y reclamaré siempre que PDVSA está en deuda con mi familia y con mi honor. Por los demás trabajadores despedidos no puedo ni debo hablar porque desconozco sus actos y su modo de ver la vida. Debo agregar que como daño colateral, todavía lucho por lograr que me paguen mis haberes en la empresa, después de 20 años de servicios, y siete años de gestiones infructuosas.

La Comisión de Contraloría, en aquella época integrada por el MVR (mayoría), AD y COPEI, determinó, por unanimidad, que los despidos no tenían justificación y se exhortaba a PDVSA a reenganchar a los despedidos. Esto no se cumplió. De ello puede dar fe nuestro actual Comandante Estratégico Operacional (CEO), el General Wilmer Barrientos quien, para entonces, lideraba la Gerencia de Prevención y Control de Pérdidas PCP de PDVSA, el declaró ante la comisión lo siguiente: «A los despedidos no se les había investigado».

Volviendo al caso de Félix Rodríguez, sólo puedo decir que lo vi abnegado entregándose a la defensa de la industria en medio de su cruel enfermedad y defendiendo el proceso revolucionario desde mucho antes del paro petrolero. Más allá de eso solo puedo agregar que: «Caras vemos pero corazones no sabemos». Me sentí decepcionado al verlo conspirar contra la revolución y nuestro líder indiscutible Hugo Rafael Chávez Frías, saltando la talanquera de a poquito, como otros lo han hecho.

Lamento mucho esta situación y a Félix le digo que las revoluciones son una vorágine de eventos, a veces incontrolados, que pueden acarrear injusticias como las antes referidas, pero eso no debe ser asidero para la deserción y deslealtad. Todo lo que contraviene a Chávez va contra la patria. Sin revolución no hay patria y sin Chávez no hay revolución. Ésta es aun inmadura.

Nota: poseo pruebas documentales y audiovisuales de todo cuanto aquí se expone.

Antonio José Nava Chacín, ex Gerente de Logística de PDVSA Occidente
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