¡Danilo y Afiuni qué diferencia!

Se tiraron a Danilo por encargo bien preciso y lo destrozaron y lo volvieron una sangría humana con una bomba colocada dentro de su camioneta, cuyo fin fue: alejarlo de este mundo en que se interrelacionaba con la noble función de servirle a su patria con honorabilidad, manteniéndose ecuánime dentro de los principios morales que todo juez o jueza –responsable- debe seguir y cumplir en su carrera mientras se está al frente del cargo y, el objetivo hasta el momento: acabar con una vida humana que se interponía al camino de las malas acciones en que otros aceptan y ponen por delante en el avance contrario a la justicia y, como éste no se prestó a favorecer al sindicato extrajudicial que condiciona componendas a su manera e interés y, discrimina a los que no se pliegan a sus directrices hasta el punto de activar desafueros en detrimento de ciertos personajes que les son incomodos y nada confluentes a sus pareceres políticos y actividades económicas lucrativas.

Danilo con determinación: cogió la justicia por los cachos y, sin prestarse ni dejarse utilizar por las mafias enquistadas en el poder judicial venezolano que actúan a merced de los mercaderes que tracalean con las injusticias sociales que pervierten el ambiente legal y, tienen a su caprichos bufetes que tratan de enredar con sus leguleyos casos que conmueven el panorama nacional y, que “ayer” nada más se congratulaban de mantener la implantación de “tribus” dentro de la judicatura (¿existirán?) que utilizaban y les imponían a los jueces a decidir todos los casos a su favor y, ellos bien campantes recogiendo los frutos de la corrupción judicial y, además quitando y poniendo jueces a su libre albedrío.

Abusus non tollit usum. Es decir, El abuso no quita el uso. Y salen afuera en dirección a la CIDH a quejarse de que en el país: el poder judicial no es libre –quizás, que no lo dirijan ellos a su menester y gracia es otra cosa.

Y en esa red de implantación desleal con la madre patria y consigo mismo e imponiendo servicios a gusto y satisfacción a todo trance de otros: cayó irremediablemente la hoy ex jueza Afiuni y, la que desea y aspira a su libertad que sin consideración alguna, se humilla y humilla incondicionalmente, acusando sin pruebas: actos contrarios a la condición humana que su alocada perversidad que la ha llevado a denigrar en su libro en contra de todo lo que ofenda a los representantes de los diversos organismos de nuestro sistema judicial penal venezolano que, hasta el dios fálico Príamo de la fertilidad asomo en su tormento de violación que vierte en su libro acusatorio.

Abyssus abyssum invocat o, lo que es lo mismo: El abismo llama al abismo.

Qué diferencia tan abismal entre el que actúa a favor de la justicia social de su pueblo y, de la otra que quiso extrapolar la tangente de sus sueños con una buena cantidad de dólares por delante que, la llevaría a encajarse en el sueño americano de ricos sin sosiego que con una buena lloradita pensó, se tapan los huecos de la inconformidad y, siempre habrá una alma gemela que pedalee por los trances que difaman el auxilio inmerecido que se pudo evitar. Por lo que ella vive en una penitencia agonizante de cinismo. ¡Que viva el cinismo!

Mientras, los familiares de Danilo a unísono exigen castigo para los culpables y no con la vara de la justicia de la componenda de la ex juez Afiuni.

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