¿El crecimiento del PIB ¿nos hace más independientes?

El Banco Central del Venezuela reveló que el PIB en el tercer trimestre del presente año registró un incremento del 5,2%. Es sin duda una buena noticia, pero como revolucionarios debemos rascar bien estos índices para observar la calidad del crecimiento económico tomando en cuenta nuestras necesidades como pueblo.

Como todos sabemos, Venezuela es un país mono-exportador de un recurso natural no renovable. La dependencia que nuestra economía tiene de los precios internacionales del petróleo es muy importante. Por cada cien dólares que ingresan a Venezuela, noventa y cinco dólares provienen de la exportación de petróleo y sus derivados. Ello significa que los logros sociales de la revolución bolivariana dependen, en buena medida, de las tensiones bélicas en el cercano y medio Oriente y del nivel de abastecimiento de petróleo que tenga el mercado internacional.

Yo debo confesar que no soy economista, pero alguien que sí lo es me dijo hace años que en el orden económico internacional, capitalista por supuesto, los países de Norte tenían el rol de industrializarse importando materias primas del Sur y exportando sus productos manufacturados de vuelta al Sur. Y en ese orden internacional capitalista cada país del Sur aporta alguna materia prima de forma especializada según sus respectivas “ventajas comparativas”, es decir, aquella materia prima que pueda extraer o sembrar al menor costo posible en comparación con los otros países sureños o periféricos. Así, algunos países aportan soja y ganado (Argentina); productos agrícolas (Centroamérica); cobre, frutas y madera (Chile); etc. A Venezuela le corresponde junto a otros países suministrar el petróleo a la industrialización del Norte: EEUU, Canadá, Unión Europea, China, Corea, Japón, etc.

De esta manera, los países del Sur tienen la maldición de ser dependientes. A veces, gracias a alguna élite ilustrada en algún país o a movimientos sociales en algún otro país, se ha intentado romper este círculo vicioso y se ha apostado por industrializar endógenamente algunos países del Sur. En el caso latinoamericano basta con citar “Las Venas Abiertas de América Latina”. Algunos experimento fueron derribados por golpes de Estado impulsados desde EEUU, en otros casos lo fue la “recomendación” del FMI de que abriéramos nuestras economías para que los industriales nacionales compitieran con industriales del Norte. Muchos países del Sur que medianamente habían logrado tener parques industriales importantes perdieron su capacidad manufacturera al verse invadidos por los productos del Norte más baratos o de mejor calidad. En todos los casos el Norte se aseguró de que siguiéramos dándoles nuestras materias primas y que siguiéramos consumiendo sus productos terminados. Y en ese estado de la cuestión también se encuentra Venezuela actualmente, desde mi punto de vista.

¿Cómo Venezuela puede escapar de ser eternamente un país mono-exportador de materia prima y de seguir siendo dependiente económicamente? Industrializándose. No hay otra. De una vez por todas. Durante la IV República se estuvo hablando por cerca de cincuenta años sobre la “siembra petrolera” y los resultados están a la vista. En la V República la industrialización, la siembra petrolera, la segunda independencia, la superación del rentismo petrolero, etc., no han faltado en los discursos tanto del Presidente Chávez como de sus asesores económicos. Y tampoco se ven resultados hasta ahora.

El BCV registra que crecimos un 5,2%, ¿eso significa que nos estamos industrializando? Lamentablemente no, porque para que nos industrialicemos necesitamos crecer en el rubro de las manufacturas. Allí está el indicador de la diversificación de la economía. Y tampoco sirve crecer en ese rubro con cualquier numerito, sino que debemos crecer de manera importante porque debemos cubrir las necesidades actuales y de los que van naciendo cada año. Un crecimiento de 3% no alcanza. El Che Guevara decía que un país latinoamericano debía crecer en el rubro manufacturero por encima del 7% cada año, por lo menos. Es lo que él proyectaba cuando era ministro de Industria en Cuba.

Cuando el presidente Chávez llegó al poder el sector manufacturero representaba el 17,3% del PIB (y estaba en horas bajas); hoy en día dicho sector representa el 14, 37% del PIB. Esto debe ser revertido urgentemente. Durante estos catorce años de gobierno solamente en 2001, 2002, 2004 y 2005 hubo crecimiento del sector manufacturero por encima de la media del incremento del PIB. En otras palabras, en esos años el sector manufacturero fue verdaderamente uno de los motores del crecimiento. El diputado Jesús Faría ha sostenido que entre los años 2004 y 2008 se vivió el período de mayor crecimiento económico en toda la historia republicana del país, con un promedio de 10 %. Ello puede ser cierto, pero eso no significa mayor industrialización. El comercio, la construcción, las comunicaciones y la banca son las que han impulsado este crecimiento, sectores que ni diversifican ni industrializan la economía: no nos hacen más productivos ni nos independizan económicamente. Y siguiendo el consejo del Che, solamente en los años 2001, 2005 y 2006 el sector manufacturero creció por encima del 7%. En el resto de los años bajo gobierno revolucionario, la manufactura ha sido un sector rezagado. De hecho, el peso del sector manufacturero en el PIB no ha dejado de descender desde 2006 (16,5%) hasta el presente año (14,37%).

La segunda independencia requiere un desarrollo industrial endógeno fuerte y pujante, con miras a satisfacer las necesidades de quienes viven en Venezuela (demanda interna) y a exportar para cortar de una vez por todas nuestra dependencia del petróleo. Si no se industrializa el país seguiremos en lo mismo: vendiéndole materias primas al orden capitalista mundial y comprándole sus productos manufacturados. Pepitas de oro por espejos. Revolución que se respete no puede permitir semejante futuro para Venezuela. Ya han pasado catorce años, es urgente rectificar y avanzar.

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