Jardinero zoquete jardín sin flor

Hace poco tiempo el camarada Schemel refiriéndose a cierto ñangaragato finolis, dijo con asombrosa precisión que el referido sujeto era nomás que un jardín sin flor, expresión que traducida al criollo significa algo así como ni fu ni fa o acaso un arroz con pollo sin pollo.

A guisa de ejemplo en contrario, entiendo que arroz con pollo lleva pollo y que, no obstante, así como algunas empanadas llevan la carne por dentro, el cangrejo, pese a que cocinadito es bien bueno, camina para atrás y lleva la mierda en la cabeza.

Es que así es el mundo, otros caminan hacia adelante, hay para todos los gustos y algunas personas obran como animales.

Mas, pretendo llegar al hecho de que al hablar de un jardín sin flor estamos como sugiriendo algo de dudosa utilidad o acaso de algo incompleto ya que a decir verdad, en el paisaje las flores dicen algo y hay que saber oírlas, hay muchos sonidos por todas partes. De manera que en un jardín sin flor ha de haber una capacidad no utilizada y de lo que se trata es de eficacia.

El lenguaje de las flores deleita los sentidos; su ausencia es la oquedad, por ahí alguien lo definió como “la nada”.

Soy desafecto de todo radicalismo inútil, estimo que un jardín sin flor no es del todo improductivo porque las hojitas son el preludio de una flor y en tanto que son partes del proceso para que la flor se escarranche, la hoja tiene también cierto encanto, tú puedes poner un ramito de sólo hojas en lugar de flores en el florero y compruebas que se ven bien bonitas; mas, sin duda, la flor es la flor y un jardín sin flor da poca nota o ninguna.

Por lo que un jardín sin flor no es lo que conviene en una tierra fértil. Y, mucho menos un zoquete de jardinero.

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