Gobiernos no pueblos y pueblos no gobiernos

El descontento mundial contra un rancio sistema explotador es señal de desacato, y para prueba un botón: la vieja Europa y sus pléyades de armamentismo, economía sesgada al igual que los derechos universales, el tributo al racismo, la peste religiosa e imposiciones abruptas, alianzas antisociales y gurrerísticas, todo ello, produce el incontrolable vuelco de unos pueblos sumidos en una misma atrocidad y desgracia: la miseria programada, y su razón es la misma: libertad y humanismo. Gobiernos que por generaciones han imperado con corona y sin ella, han avasallado a su mismo pueblo y le han exportado a otros continentes y, de la misma forma, esos pueblos se revelan.

Las razones ideológicas hoy están en el tapete mundial; una ideología capital con siglos de instauración deja entrever su improductivita social; así, se le puede calificar en su mayor término capitalista. Por una razón meramente humanitaria, la ideología del socialismo y comunismo emergen, toman de sus experiencias, los avances y se deslastran de lo cupular; error que costó la pérdida de espacios, tiempo y del retardo de la constitución de la consciencias en los pueblos. Paralelo a la flaqueza del capitalismo, el socio-comunismo hurgó su vanidad y ello le costó el derrumbe de una estructura, la Unión Soviética se desplomó, China se recató, cayó el muro de Berlín y sólo la hermana Cuba quedó aguantando el chaparrón capitalista. Le prevaleció, no ser rica y un incuestionable liderazgo ideológico.

En el transcurrir de los hechos la historia plasma las evidencias; y bien dice el proverbio popular que: “No hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”. El mundo capitalista quedó a sus anchas, el imperio se hizo del poder total, la alienación del americanismo purgó en las almas latinas con gran énfasis y bordeó al continente europeo, le arrodilló y le hizo su mayor consumidor del liberalismo salvaje; los demás simplemente se le aliaron por la incapacidad de desarrollarse y por el total desconocimiento de la tecnología confiscada; solo hubo un enfermizo territorio, que con habilidad y destreza económica colonizó al monstruo imperial y, hoy le dirige toda su política mundial y a su pueblo, que permanece embobado en el inalcanzable sueño americano. Gaza es tan solo su gran caprichito bíblico convertido en holocausto y genocidio; aquello de Abraham y su idílico sueño de la tierra prometida, hoy en las crueles manos de Benjamín Netanyahu, es la misma vieja versión y visión, Canaán, calamidad religiosa, sin duda extracto de opio. A veces la tradición es cuestión de la animalada humana; cazar la presa a toda costa, los siglos no cuentan, cuenta la obstinada persistencia, una ciega fe endemoniada y un pastor guía en peores condiciones síquicas, fue ayer y lo es hoy; y no hay dios que salve.

El Sur de América y precisamente a su norte, da lección de otro horizonte; y es la Caracas de Bolívar la que de nuevo da el ejemplo, fecha memorable, 27 de febrero de 1989, el Caracazo espontáneo, acto civil, le antecedieron, el Carupanazo, 4 de mayo de 1.962 y el Porteñazo, 2 de junio de 1.962, actos militares, y le siguió otra memorable fecha, 1.992, el Por Ahora aún vigente, esperanza de pueblo y pueblo empoderándose.

En la Venezuela de hoy todos los factores confluyen en dirección a un pueblo gobierno, y por su puesto, no están perfectibilizados, pero sí en vías y con unos avances constitucionales y constituyentes extraordinarios, los palpa y los siente el pueblo, porque él los ejecuta; y por eso, la desgastada oposición oligárquica y ultra derechista, sufre de grandes trastornos en su errada orientación política-ideológica en desuso nacional e internacional; su similitud con los liberales acontecimientos de Europa y de sus gobiernos sin pueblos, es la más fehaciente prueba de su fatal vaticinio en el cercanísimo evento electoral, perdieron ese aberrado control, rehúsan la potestad del pueblo, no le reconocen, pero mal aspiran su voto, no coinciden con la voluntad del pueblo; nunca le han hecho.

La unión como medio de recuperación del ancestro de esta Latinoamérica y el África de siempre es la tarea a cumplir; dos territorios: África y América del Sur, que se funden hasta en la figura sus mapas, y que pareciere que un infortunio natural separó; plenos de todos los recursos para agilizar la evolución y revolución, requieren de su máxima cercanía y vinculación hermanada, son un solo pueblo, un solo gobierno, que ha de hacerse pueblo gobierno, independiente, sin ataduras coloniales y libres de las garras de imperialismo decadente. Hemos comenzado por el principio, la unión de nuestros países: Unasur, Mercosur, pero debemos transcender fronteras e ir a la realidad mundial; viejas e inoperantes organizaciones manejan las decisiones y determinan el cómo y el qué hacer de la política mundial, le hemos ganado batallas ahí, pero aún está por consolidarse la batalla final, y eso, en los espacios de la historia significa un tiempo denominado siglo; entonces, nos apremia pelear y ganarle partido al tiempo, los líderes de hoy no serán perpetuos y al igual que ayer quedarán sus ideas y actuaciones, no podemos replicarles con exactitud, pero si podemos conformar un ejercito de claros idearios; Cuba le hizo, y aun con todas las dificultades se mantiene incólume ante el asedio imperial. Valgan así, las bondades de todos los sacrificios de cada revolución, sus aciertos y errores para ir reformulando el humanismo, e ir no crucificando el horror del capitalismo, para que luego se hable de su resurrección y cual Lázaro se levante a predicar sus fantasías. Firmeza revolucionaria y afán en la lucha; queremos ser pueblos gobiernos, no hay otra alternativa.

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