En este momento histórico ¿Dónde está la ética socialista?

Desde que el Presidente asumió el compromiso de realizar cambios profundos en la conducción del poder ejecutivo, cambios necesarios para avanzar en la construcción del socialismo, vemos y leemos por diferentes medios todo tipo de denuncias acerca del comportamiento de organizaciones y personas del gobierno. Pareciera que se destapó una olla y muchas veces la gente afirma lo que cree que es verdad y lo que es rumor, sin ningún tipo de fundamento. No creo que todo es excelente en el gobierno, aún existen problemas que tenemos que resolver, pero si comparamos los logros de la “democracia representativa” con los de nuestra revolución bolivariana, observamos que éstos son mayores y mejores, evidenciados en indicadores económicos y sociales (índices de desarrollo humano, crecimiento económico, etc.), obras ejecutadas en los diferentes sectores (salud, alimentación, educación, infraestructura vial, empresas gubernamentales, entre otros). Además de las misiones sociales que han mejorado definitivamente la calidad de vida de nuestra población.

Por todo esto creo que debemos ser cuidadosos a la hora de las denuncias, si es corrupción, desvío o malversación de recursos financieros, necesitamos pruebas contundentes (no por un rumor o porque alguien lo dijo), sino es así, podemos dañar a personas honestas, poniendo en duda su honorabilidad. Una cosa es la denuncia para mejorar o reconstruir y otra para destruir. Podemos hacer recomendaciones para mejorar los procesos, por ejemplo en la administración pública, pero no caigamos en la trampa de desprestigiar a quienes creemos están actuando mal porque no hemos sido beneficiado personalmente. No caigamos en el juego de la oposición: acabar con este proceso a costa de lo que sea.

Lo que es importante ahora es ir formando la ética socialista, como un motor que guíe la actuación de los revolucionarios bolivarianos. Esto significa una ética moral y social orientada a una nueva forma de conducirnos en el pensar, hablar y actuar, una conducta y un comportamiento como ciudadanos(as), seres con principios de solidaridad, respeto, compromiso, y corresponsabilidad con nuestras instituciones y nuestros compatriotas. Implica tener presente valores y una conciencia colectiva para llevar adelante este proceso revolucionario. Para ello debemos resaltar el debate constructivo que contribuya a una nueva ética de los asuntos públicos y del trabajo productivo, al uso óptimo de los recursos en coherencia con la planificación y el seguimiento requerido para la transparencia y la no discrecionalidad en las instituciones públicas y en las organizaciones del colectivo social (como los consejos comunales).

Estamos obligados a una ética socialista, que está ligada a la visión e interpretación de la realidad que hoy tenemos, coherente con la sociedad que queremos construir. Hay que tener presente que los enemigos están adentro y afuera, la campaña mediática de los medios venezolanos y los del exterior es feroz, cuyo único fin es que el proceso revolucionario se derrumbe y que Hugo Chávez se vaya del gobierno o se muera. Entonces no contribuyamos con esto dando “opiniones” o “haciéndonos preguntas” referentes a compatriotas que ocupan cargos dentro de los poderes públicos, debatamos esto en los ámbitos que correspondan, actuemos con ética respetando y dando oportunidades al otro u otra para que se expresen, para no darle a los medios de comunicación de oposición material para que nos destruyan.


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