Los Nudos Gordianos de la Revolución

La Revolución Bolivariana se encuentra hoy en un mar de contradicciones. Nosotros, que somos punta de lanza en cuanto a alternativas económicas y sociales, estamos padeciendo de serios nudos gordianos, que no logramos desatar ni cortar.

Para los que ya hace rato atravesamos el punto de no retorno, estamos conscientes que nuestro principal y máximo líder es el comandante Hugo Rafael Chávez. Sin embargo este argumento ha sido utilizado por los muchos aduladores hipócritas que tratan de  catapultarse económicamente quienes, a cualquier crítica que se genera, le colocan el velo de antirrevolucionario.

La realidad que hoy nos aborda, está fundamentada en la necesidad de dar un salto adelante en la profundización del proceso revolucionario, y esto solo se puede lograr con la formación de una nueva dirigencia que realmente crea y conozca lo que es socialismo.

En la selva política que hoy existe en nuestro país podemos mencionar a los dinosaurios de la oposición, que a pesar de que hace un gran tiempo no ocupan roles dentro del estado, aun poseen tentáculos dentro de las instituciones que les permiten moverse como peces en el agua en muchas de ellas. Por otro lado, podemos encontrar politiqueros que se dicen ser revolucionarios, ocupan cargos dentro del estado, muchos de los cuales son muy cercanos al comandante pero son dilatadores, saboteadores, no comprenden ni comprenderán lo que es el trabajo social, y mucho menos el término socialismo. Para ellos ese término es una esperanza inalcanzable. Este raro espécimen también se encuentra dentro del partido de la revolución, cerrando cualquier intento del pueblo de  acceder al poder y, por ultimo, encontramos los seudo líderes comunitarios quienes forman parcelas de poder, con la finalidad de que puedan conseguir apoyo popular y elevar su categoría dentro de los escalafones del poder, pero sin formarse, sensibilizarse y desprenderse del individualismo y egoísmo que los rige.

Según mi criterio estos son los más peligrosos ya que son quienes impiden la participación, organización y el protagonismo de la sociedad. Muchos prefieren retirarse para no confrontar con ellos, por el poder que les confiere su don para manipular, mentir, cizañar, y apartar a posibles dirigentes, con el temor de que sean relevados o derrotados por nuevos líderes con convicción y moral que desean asumir la responsabilidad de construir este proceso.

Es evidente que nuestra revolución está plagada de agentes nefastos y antagónicos en cada uno de los espacios que hoy existen, lo que ha difundido la matriz de opinión que no hace falta preocuparse, participar o elaborar propuestas, porque el comandante se encarga de todo y ya estamos en socialismo.

Nuestra clase popular aun desconoce qué es realmente el socialismo, concepción de la que se valen los oportunistas para seguir engañando a nuestro pueblo con una beca, la mejora de algún servicio, o algún tipo de beneficio, que casi siempre llega incompleto.

Socialismo es mas que una política asistencialista, que hasta ahora ha sido de gran ayuda para este pueblo que ha logrado sobrevivir al cataclismo llamado neoliberalismo; sin embargo, el estado no ha logrado pasar del asistencialismo: los avances en la conformación de un nuevo modelo de producción que convierta a la sociedad en productiva ha sido infructuoso, en cambio el sector privado ha aumentado considerablemente sus riquezas; el pueblo aun no comprende qué es la autonomía económica, y esto se debe a la falta de formación para la gerencia, la administración y el trabajo colectivo.

Nuestras comunidades están carentes de programas de formación, y el estado que debería ser el pilar en la promoción, difusión y ejecución de estos programas, no ha cumplido con tan valioso rol: solo se ha enfocado en las misiones educativas olvidando que la formación, la instrucción y la educación deben trascender estas estructuras y convertir toda la Patria en una Escuela; no obstante, no podemos dejar de reconocer los esfuerzos llevados a cabo por el estado para la edición y publicación gratis de centenares de obras literarias, enfocadas a crear el hábito de la lectura en el colectivo. Pero entonces, ¿qué ha pasado? porque muchos siguen confundidos, otros no comprenden, y el resto tiene una visión del socialismo hibridizada con los espejismos del capitalismo.

Claramente podemos evidenciar, que cada uno de estos planes no ha logrado UN IMPACTO EN LA POBLACION, DEBIDO A LA FORMA ERRADA COMO HAN SIDO APLICADOS: CÍRCULOS DE LECTURA QUE NUNCA SE CONFORMARON, OPERATIVOS PARA LA ENTREGA de libros donde solo asistía el 5 por ciento de las clases populares, debido a que estos son instalados en espacios relativamente alejados de los barrios, provocando que los beneficiarios sean solo quienes viven cerca a estos lugares.

Por otro lado, el estado dotó a los consejos comunales de una biblioteca, con la finalidad de que los voceros promovieran espacios de discusión y formación en cada comunidad; seria importante preguntarse ¿qué sucedió con eso?

Mientras nuestro pueblo no se forme y se sensibilice a que la revolución es más que ir a alguna marcha o concentración, es más que gritar  Uh, Ah, Chávez no se va, es más que ir a votar, no lograremos cortar  este nudo gordiano que hoy nos impide el avance. Muchos admiran, aplauden, utilizan el discurso y desean ser como Chávez, pero pocos actúan y trabajan como él lo hace. Hacer la revolución,  va más allá que una labor de de 8 a 4 pm de lunes a viernes. Para hacer la revolución se requiere  el esfuerzo constante, sin horarios y sin pérdida de tiempo y es lo que no han comprendido muchos que se autodenominan revolucionarios y que hoy ocupan roles dentro del estado.

Es evidente que las comunidades no han logrado avanzar en el empoderamiento del poder, y esto se ha debido, a colocar a un lado la sensibilización y la formación, por priorizar pugnas politiqueras para ostentar cargos de dirección que no contribuyen a la mejora del colectivo, por lo que es de vital importancia la exigencia de capacitación a los voceros y demás dirigentes populares. Un verdadero revolucionario debe tener la responsabilidad, el deber y la conciencia de formarse y prepararse para servir a su pueblo, y esta formación va más allá de ver o escuchar a La Hojilla o al Aló Presidente: el proceso de formación debe  ser permanente y debe durar toda la vida; para tener conciencia se debe tener conocimiento y este se obtiene  formándose. Creo que ya basta de esos discursos trillados.

Los nudos gordianos que hoy frenan el avance de nuestro proceso deberán ser cortados con la corresponsabilidad de los que hoy están conscientes, con los que hoy están formados, con los que sienten el dolor del hermano.

Aún hay mucho por construir. Debemos aislar a los oportunistas históricos que hoy y siempre han entregado y vendido a los pueblos, habiendo salido del mismo pueblo.

Asumamos el reto y cortemos el nudo. La Revolución somos todos.

                                                         

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