Presidente el balance es positivo; ¡pero la tendencia no!

Teniendo la victoria del 7-O aún fresca, y en el marco del espíritu de balance autocrítico de estos 14 años de gobierno, se hace válida y propicia la siguiente reflexión, que en mi caso la hago como afirmación inequívoca y convencido de cada letra de lo que a continuación expongo:

El balance es positivo porque, entre otras cosas, se ha logrado:

La recuperación de la industria petrolera, que en 1998 se encontraba en las fauces de la privatización, como resultado de la eficaz política entreguista de los últimos años de la decadente cuarta República.
El proceso progresivo (de recuperación) iniciado en 1998, que tuvo su esplendor en 2002, propició una eficiente captación de la renta con nuevos instrumentos y estrategias político – económicas.
Lo anterior generó la posibilidad de la inmensa inversión social que a caracterizado a esta primera década del milenio.
Los innegables logros sociales en educación, salud y la tendencia de igualdad en el ingreso.
Los avances políticos populares, que son más palpables en hechos como la conciencia popular acerca de la Constitución y en una nueva institucionalidad novedosa y revolucionaria como los Consejos Comunales.
Los avances de la legislación política que refuerzan el Protagonismo Popular, especial mención merecen el Referendo Revocatorio a las figuras electas por voto popular, así como otras normas de la misma naturaleza.
La derrota propinada al fascismo en abril de 2002, lograda con la unidad cívico militar.
La resistencia heroica y estoica del pueblo venezolano, junto a su gobierno, en el paro – sabotaje petrolero de Diciembre de ese mismo año.
El discurso anti imperialista que mantiene el Presidente de la República, el cual toma más vigencia que nunca, al ver la realidad geopolítica global y el atropello al cual son sometidos cada vez con más frecuencia, más atrocidad y más impunidad los pueblos del mundo que osan querer ser libres.
El rol protagónico que juega el Proceso Venezolano en las iniciativas de integración regional y latinoamericana.
El esfuerzo que se sigue dedicando en materia social, en especial la educación.

No obstante lo anterior, la tendencia es negativa en vista de:

La propensión demagógica notable en el discurso y en ciertas medidas tomadas por el gobierno, elementos que pueden llevar a un colapso político y económico.
Lo anterior se retroalimenta y fortalece con una fracción del equipo de gobierno tendente a la adulancia y complacencia.
La inviabilidad económica - financiera del modelo, lo que está llevando a tomar acciones y decisiones, sólo cuando se presentan las emergencias o el colapso.
La inseguridad ciudadana que no se ha podido controlar.
Las medidas de gobierno que atacan las consecuencias y no las causas de los fenómenos, profundizando y agravando a estos últimos. Ejemplo de ello es la debilidad en la producción de bienes y servicios, la cual busca solucionarse a través de mecanismos de control probadamente ineficaces y de normas inaplicables que tienen un alto grado de discrecionalidad del funcionario responsable.
La desmovilización política, producto de la desmotivación y burocratización de la actividad política en general.
La creciente y cada vez más acentuada tendencia personalista del gobierno.
La adulancia al líder de una fracción del gobierno, lo cual se convierte en conspiración contra la posibilidad de un proceso revolucionario.
Las etiquetas como “Comandante-Presidente” lo cual es una evidencia irrefutable de los dos elementos anteriormente señalados.
El “reciclaje” y reiteración en cargos de responsabilidad de funcionarios probadamente ineficaces en diversas áreas.
Especial rechazo merecen estos hechos en áreas estratégicas como la producción y en particular la producción Agro-alimentaria, columna vertebral de la soberanía de cualquier sociedad.
El discurso socialista retórico, el cual no pasa de la fraseología revolucionaria alertada por Lenin.
La creciente, palpable y demostrable corrupción en diversos ámbitos de la Administración Pública.
La impunidad ante las diversas formas de corrupción existente, hecho en el cual ha jugado un papel estelar ciertos Poderes Públicos, por la falta de firmeza, carácter, probidad y determinación para cumplir con el papel que les fue asignado.

En vista de lo anterior urge recuperar el carácter popular del Proceso, no a través de una “repolarización” artificial, sino a través de la confrontación real a la oligarquía, en especial contra la oligarquía erigida en estos últimos años.

Patria o Muerte


“La Revolución se lleva en el corazón para morir por ella y no en la boca para vivir de ella”

“En una Revolución se triunfa o se muere, si es verdadera”

Ernesto Che Guevara


Ricardo Ríos Calderón.
[email protected]

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