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Contra el golpe a fuego lento, una poderosa movilización popular
Por: Jacobo Mora
Fecha de publicación: 18/07/05
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El imperio planifica, lo hace para lo inmediato y también para el largo plazo, poco improvisa, es por eso que consigue superar las crisis y derrotar a los pueblos desprevenidos y cándidos. El monstruo planifica, pero no es infalible, además, la marcha de la historia le es adversa, no puede detenerla, su destino final es la derrota. Sin embargo, su caída no es ineludible, la puede postergar y causar mucho sufrimiento al planeta. Los revolucionarios deben actuar con inteligencia, coraje, y humildad para tener éxito en la lucha, el imperio aun en decadencia es poderoso. Subestimarlo es la manera más fácil para labrar la derrota de los movimientos emancipatorios.

El imperio está planificando la salida de Chávez y la captura de la Revolución Bolivariana, eso lo sabe hasta un niño. Lo hace con paciencia de viejo pescador, y para ello tiene a su disposición los mayores recursos del planeta. Revisemos cuál es la situación hoy y cómo los bolivarianos debemos enfrentar la amenaza.

Ya está claro que la visita de Maria Corina no era asunto de cuñitas chistosas, aquello estaba inscrito en un plan, que ya empezaron a desarrollar. Es evidente que el trabajo asignado a María Corina y a Sumate es desacreditar al árbitro electoral, y eso está haciendo. Hoy desacreditan al CNE, para cobrar el 2006, su gran objetivo en las elecciones de hoy es desacreditar al árbitro, no les importan los puestos, quieren llegar al 2006 con un árbitro no reconocido, de esa forma colocan la legitimidad de las elecciones del 2006 en manos de las encuestadoras. A esto se le suma la OEA, en manos de Insulsa, con un mandato de prestigiar a las ONG. Poco a poco deslizan la legitimidad del poder electoral a la sociedad civil, a las encuestas y a la aprobación internacional, de esa manera la voluntad popular será escamoteada. Si a esto unimos algunas acciones de desestabilización, huelgas, reclamos justos del pueblo humilde, saboteo, tendremos el cuadro perfecto para propiciar la captura de la Revolución Bolivariana. El plan del Imperio está desarrollándose, no es el único, hay otros, y otras variantes.

Los que piensan que hay una oposición democrática que aprendió de los fracasos del pasado y ahora participa en la contienda electoral con talante democrático, olvídense de eso. No, ellos quieren cobrar ahora y cobrar cuando el golpe entre en fase definitoria. Para muestra tenemos que ninguno ha tenido la valentía de desligarse del plan de magnicidio, ninguno de ellos lo ha condenado categóricamente. Ninguno es demócrata.

Revisemos ahora como va el campo bolivariano preparándose para enfrentar las pretensiones del imperio.

El Comandante ha señalado nuestras debilidades: ineficacia, burocracia, corrupción. Es necesario corregirlas, ya sabemos que son males propios de los sistemas capitalistas periféricos, para muestra basta un Lula. Ya sabemos que acelerando la construcción del Socialismo, podremos luchar mejor contra estas lacras. Sin embargo, la columna principal de la guerra contra el imperio está en la conciencia del deber social y esta conciencia se adquiere en la movilización popular alrededor de objetivos políticos altruista. Y aquí tenemos una falla importante. Estamos cayendo en una trampa, pretendemos movilizar al pueblo solamente con objetivos electorales, y así no adquiere la conciencia del deber social, no reconstruye la olvidada noción de sociedad. Las elecciones tal como las heredamos del Capitalismo, son una bomba de tiempo que nos dejo la oligarquía y no se ha podido desmontar, sus características de generador de la ética capitalista están intactas, son territorio para el ejercicio del egoísmo, del individualismo, dividen, separan, fueron hechas para escamotear al pueblo su voluntad, para desmovilizarlo, y darle metas mezquinas. Por ahora, debemos utilizarlas pero concientes de que son herencia del Capitalismo, y que es imperativo construir otro modelo de participación y consulta popular, uno que no desmovilice. Hoy, frente al plan golpista, ir a votar no es solo un asunto local, no debemos engañarnos, no se trata simplemente de elegir a un concejal o a la junta parroquial, además de eso y muy importante, se trata de demostrar que el pueblo no se desmoviliza, que permanece alerta y da respuestas en cualquier campo que el enemigo oligarca plantea. Quien vea a las elecciones que se avecinan, con los ojos del egoísmo local, quien esgrima razones pequeñas para no votar, es un inocente y lleva agua al molino de la oligarquía. El día de las elecciones debe resonar nuevamente la diana Carabobo en todos los rincones de la patria, por que esa será una batalla, y otro gran triunfo contra el imperio.
No obstante, es necesario ir hacia formas de participación y consultas colectivas diferentes de las tradicionales del Capitalismo. La movilización en torno a objetivos políticos altruista debe ocupar un lugar privilegiado en esta nueva manera de participar. Hoy, por ejemplo, podríamos hacer una gran movilización en protesta por la intromisión de los norteamericanos en nuestros asuntos, o por el cese de la intervención en Irak, una movilización en respaldo al Comandante Chávez contra el magnicidio. Una marcha de fraternidad de los pueblos andinos, contra la pretensión de Bush de ponernos a pelear. Una movilización por la libertad de los cinco héroes de la humanidad que por luchar contra el terrorismo están secuestrados en el imperio. Una movilización por que cese el terrorismo en Guantánamo. Una movilización contra el comando sur del ejército norteamericano. Una movilización por la reafirmación socialista del proceso, una movilización por la unidad de los revolucionarios. Una movilización en apoyo al ALBA. Etc. Etc.

Todas nuestras acciones, las económicas, las de las misiones, todas, deben llevar como signo la construcción de la conciencia del deber social. Debemos luchar contra el filantropismo. Es necesario que comprendamos que debemos recibir de la sociedad de acuerdo a nuestro trabajo y a nuestra necesidad, pero debemos dar a ella de acuerdo a nuestra capacidad, todos debemos recibir y todos debemos dar, recibir sin dar es un crimen contra la sociedad.

Hay que usar esa potente herramienta creadora de conciencia que es el trabajo voluntario, el ejemplo debe partir del gabinete, del alto gobierno hasta la alcaldía más remota, casas de alimentación, misiones, cooperativas, todos al trabajo voluntario.

Alrededor del trabajo voluntario construyamos núcleos de conciencia del deber social.
Tenemos que entender, que previo a cualquier preparación necesitamos claridad en las ideas justas, y conciencia del deber social.

Con ideas justas y conciencia todo se puede, sin ideas justas y sin conciencia no hay victoria posible.

Un pueblo movilizado y conciente es invencible, contra eso no hay imperio que valga.



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Jacobo Mora


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