Habla-ando en serio

Cambios que duelen, pero necesarios

La justicia puede parpadear algún tiempo,

pero acaba viendo."

Thomas Hobbes

Mi querido pero golpeado estado Aragua, tiene muchos años siendo gerenciado por gobernantes que se han aprovechado de la militancia y amor de su pueblo para calar posición y poder,  sin éstos dejar saldos positivos de pujante desarrollo en el mismo, olvidándose de caminar al lado del pueblo y levitando en las esferas del poder empresarial y burgués.

Sin embargo,  como era de esperarse, después del éxito logrado con la victoria de nuestro revolucionario líder Hugo Rafael Chávez Frías en las elecciones presidenciales del pasado 07 de Octubre, el pueblo aragüeño quien esperaba ansioso un cambio de señas para poder seguir manteniéndose rojo rojito, ante la escalada oposicionista del candidato de Primero Justica Richard Mardo, vio con muy buenos ojos y aceptó disciplinadamente, la postulación por parte del presidente  del compatriota Tareck El Aissami como nuevo candidato a la gobernación de la ciudad jardín y así como en los estados Anzoátegui, Guárico, Mérida y Sucre, estos cambios tácticos y necesarios producto de la ineficiencia e ineficacia por parte de sus gobernadores y a la falta de respuestas a las necesidades de sus pueblos, han venido a ser una tabla salvavidas ante la arremetida de la oposición en busca de apoderarse del mapa rojo venezolano.

Ahora bien, no pretendo con este comentario hacer leña del árbol caído, pero si que estas lecciones aplicadas por nuestro presidente en los referidos estados, deban servir de ejemplo para que en lo sucesivo, los nuevos gobernadores trabajen verdaderamente por y para el pueblo en la construcción del poder comunal y que a través del partido socialista unido de Venezuela (PSUV), se implemente una verdadera relación tanto con sus bases como con los movimientos sociales revolucionarios, lo cual permita abrir espacios para el debate crítico, coadyuve en la consecución de solución a los problemas en las comunidades y promueva la formación política.

Así como, lograr consentir que sean las bases como sostén político-social, las que postulen a los compatriotas que deban estar al mando de las diferentes direcciones e instituciones del Estado, esto manifestado por su trabajo social y político, liderazgo, responsabilidad, diligencia, honestidad y ética revolucionaria, en fin, que sea el pueblo a través de su poder quien tengan la última palabra, de manera que se cumpla con la consigna que tanto menciona nuestro presidente "Todo el poder para el pueblo" y de esta forma, ayudarlo verdaderamente a hacer el seguimiento y la contraloría social que tanta falta le hace a nuestras instituciones y a nuestra revolución, para ver si de una vez por todas se logra acabar con el período de transición y se consolida la sociedad socialista del siglo XXI.

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